CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

67. Flor de Marabú

Pavel Poveda

Abril de 2005

Palabras

Pavel Poveda | Flor de marabú
Sábado 30 de abril de 2005 | Invitados: Eduardo Sosa, Diego Cano, Ariel Marrero (percusión), Tamara Castillo (voz), Trova Tenaz: Alain Poveda (tres y voz), Alex Poveda (percusión menor y voz), Yordanis Ríos (voz)
Obra plástica: Vicente Rodríguez Bonachea

Como en los almendros

Cuando uno escucha cantar a Pavel Poveda tiene la impresión de recibir el testimonio de un recién llegado. O de alguien que te dibuja su visión de cualquiera de los vericuetos del mundo que tenemos delante, con la arboladura de la casa paterna cobijándole el cuerpo, como un sombrero enorme. Las herramientas inefables y tangibles que pudo echarse a cuestas desde la niñez, son ahora las piedras de toque de su discurso, sean cuales sean los alumbrones nuevos que le toque desembrozar.
Uno puede tomarse como propias las canciones de Pavel, porque él tiene en común con cualquiera de nosotros el apego a las raíces de antaño, de las cuales en cualquier momento brota la resina que avienta lo nuevo. El ademán natural para poner voz y guitarra en donde celebre algo o le duela cualquier circunstancia de la Isla o el resto de nuestra América. El deseo constante de indagar en sí mismo y en sus semejantes, los caminos por los que se puede llegar a los puertos más intrincados, siempre en compañía de la eticidad del hombre bueno. Y por último, esa manera suya de traer a cuento al amor, como nos sucede de verdad. Enredado e imprevisto entre los demás ingredientes del vivir, como un gas imprescindible.
Cualquiera de los temas de sus canciones, sean de apariencia anecdótica o se empeñen en reflexiones que se hunden en los terrenos de la filosofía, siempre tendrán un andamiaje lírico armado con las palabras sencillas que gobiernan la conversación de los parroquianos que van por el camino real de un pueblo, o la charla de los compadres que regresan del surco por un trillo apretado. Las canciones de Pavel huelen a canturía, aun aquellas que de una primera escuchada no parezcan por la savia de la ruralidad. En el gozo de ese universo de palabras y esa manera del habla campesina mamada en los orígenes, este trovador que no ignora ni la Internet, ni los best sellers del momento, ha llegado a resolver los últimos versos de una canción suya con la sabrosa metáfora de la décima. «Como un girasol feliz»: Tú volverás como un trueno / Dueño de la guardarraya / Y si el laúd no se calla / No habrá quien te ponga freno / Regresarás y lo bueno / Es que lo harás ya desnuda / Algo ligera sin duda / Para un girasol feliz / Vendrás a borrar el gris / A mi tarde sordomuda.
En consonancia con la expresión lírica de los textos de sus canciones, Pavel recrea melódica y armónicamente referentes de nuestra música campesina, en medio de la urdimbre de las demás sonoridades del patio o foráneas, que desde hace mucho tiempo son alimento de los jóvenes cantores cubanos.
En los últimos meses Pavel ha hecho varios conciertos en compañía de músicos invitados, con el apoyo de los cuales se hizo mayor la carpa de la fiesta. Escucharlo secundado por ellos en la Sala Lecuona del Gran Teatro, el patio del Museo de Artes Decorativas de Santa Clara o en la salita de Bellas Artes, fue muy grato, pero sin dudas escucharlo esta tarde en el abrigo del patio de las yagrumas, echando al aire las canciones desde la dulzura potente de su voz y con el arma fundamental que es la guitarra, es como si volviéramos con el trovador, en profundo aire de familia, a echarnos un largo rato de medicinales tocaderas bajo los entrañables almendros de Miguelito.

Bladimir Zamora Céspedes

Currículum

Currículum

LETRAS

Flor de Marabú

Me gusta ir caminando bajo el aguacero
Que escurre por tu pelo
Que te hace sentir de tan buen humor
Que no sé ni donde
Terminaremos hoy los dos

Me gusta el desafío de tu madriguera
Y el susto de la escalera
Que me haces subir
Cuando te tengo que reconquistar
Con ese vértigo que das

Me gusta el verso que escribes con tu falda
Y los arabescos de tu voz
Me gusta el bosque vedado de tu espalda
Y la montaña de tu corazón
Me gusta el rito de echar en la balanza
Mis pergaminos contra tu galeón
Pero llegué hasta aquí
Guapo y faja’o
Por cada margen suburbio
Medio olvidado
Yo llegué hasta aquí
Flor de marabú
Guitarra clave cuero de chivo
trumba cumbacun tatú
Palo de jiquí polvo de torreón
El pecho en ristre
Y el sino de un cimarrón
Por eso cuando me veas llegar medio raro
No te preocupes
El vuelo raso siempre va a pasar de largo

Me gusta aletargarte con la carretera
Y arrastrarte a donde quiera
Y volver donde tus cuentos
Tus desnudos
Y tus madrugadas viejas de canción

Me gusta ser el campo donde hacer tus guerras
Ser tu orilla mar afuera
Ser lo otro lo contrario
Qué sé yo

Pero llegué hasta aquí
Guapo y faja’o
Por cada margen suburbio
Medio olvidado
Yo llegué hasta aquí
Flor de marabú
Guitarra clave cuero de chivo
trumba cumbacun tatú
Palo de jiquí polvo de torreón
El pecho en ristre
Y el sino de un cimarrón
Por eso cuando me veas llegar medio raro
No te preocupes
El vuelo raso siempre va a pasar de largo

Pavel Poveda

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