CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

68. El eco de las plazas

Buena Fe

Mayo de 2005

Palabras

Dúo Buena fe | El eco de las plazas
Martes 10 de mayo de 2005
Celebrando el cuarto aniversario de la revista cultural cubana La Jiribilla
Obra plástica: George Pérez

Como muestra de que la Canción Cubana Contemporánea no es solo un fenómeno habanero o de lo que están haciendo creadores afincados en el extranjero, más allá de que sean difundidos o no, durante estos últimos años en el oriente de Cuba varios cantautores se han esforzado por romper esquemas y brindarnos muestras de la buena canción que se ha venido facturando entre nosotros. Un ejemplo en dicho sentido resulta el grado de popularidad alcanzado en todo el país por el dúo Buena fe con sus tres producciones fonográficas, Déjame entrar, Arsenal y Corazonero.
Aunque, acorde con el canon establecido, los artistas cubanos de música pop (género asumido por Buena fe para expresarse) persisten en abordar temas que están relacionados con el amor entre la pareja y desde el prisma sonoro hay un enfoque a las claras comercial, en el caso específico de este dueto ellos no han sido ajenos a otras preocupaciones de índole diferente y así, tocan en su discurso una arista reflexiva, existencial y que le dice cosas a quien los escucha. Son textos que tienen que ver con el hombre en sentido general, pero de forma especial con el ciudadano de a pie.
Probablemente la imagen reduccionista que algunos se han formado de Buena fe y que los ve tan solo como un dúo de pop, se deba a que los medios de comunicación al promoverlos han puesto hincapié en su lado más popero, lo cual ha impedido el disfrute del otro costado suyo, representado por composiciones como «La ventana», «Como un espejismo», «Noviembre», «Intimidad», «Propuesta», «El destino de la abeja», «Fuego y balacera» y «Guajiro guantanamero», para mí lo mejor del primer fonograma en compañía de «La zanja».
Estos son temas irreverentes, con la carga de trasgresión que hoy tipifica a la Canción Cubana Contemporánea. Algo por el estilo sucede con «Dios salve al Rey», donde se traslucen reminiscencias de las concepciones de Michel Foucault acerca del poder, con «Navegando a la deriva», alegato en contra de la enajenación, o con «Fin de fiesta», corte que sirve para defender la tesis de que se puede componer música con aires discotequeros y destinada a hacer bailar, pero que al propio tiempo esté proponiendo ideas que obliguen a pensar.
Porque confío en el ser humano por encima de veleidades como la moda, imagino que Israel y Yoel siguen siendo en esencia los mismos guajiros que conocí a fines de los noventa en las Romerías de Mayo y que luego volví a encontrar en el Longina del 2000 y en Los días de la música de ese propio año. Aquí están hoy solo con una guitarra y sus voces, respaldados por el pensamiento y la emoción al cantarle a sus contemporáneos y así, relatar parte del espíritu de nuestra época.
Este es el Buena fe más íntimo, más piel con piel, más comprometido con la suprema sencillez del arte, al que nunca han renunciado del todo aunque se hayan travestido para no morirse de hambre. Conciliar inquietudes artísticas, ideoestéticas y comerciales es una proeza y ya se sabe que resulta casi imposible quedar bien con Dios y con el Diablo. Ni mejores ni peores que los demás, algunas de sus canciones ya son parte de la banda sonora cubana de comienzos del siglo xxi, pues al margen de que la intención sociológica de su discurso no sea evidente, continúan dando testimonio de la Cuba profunda de la cual hablase María Zambrano. Trabajo polémico por su factura, es de esos que uno acepta o rechaza.

Joaquín Borges-Triana

Currículum

Currículum

LETRAS

EL ECO DE LAS PLAZAS

El eco de las plazas, repletas de Homo sapiens
Que procuraron discos y casetes para el diario
Salpican las canciones entre un montón de edades
Y entonan las que pasan y no pasan por la radio.
Mi cabeza llaman hueca porque tejí baladas
Con la punta de los besos que dejaron los amantes
Con adioses que repletan los andenes y aeropuertos
Con la prisa que vuelve viajero terminable.
…Y donde me hice daño, quiero dejar señales
Algo así como ¡Cuidado!: Camino traga tiempo
Solo aprendí a crecer cuando el dolor fue ya muy grande
Y me lo dijo un sucio charco que reflejaba al cielo.
Como las musas van siempre libres de culpas,
El tiempo es quien se bebe los empeños que le importan.
El éxito maldito cobra un precio muy violento
Masoquismo a largo plazo y exigencia de luz corta
Quién te dijo que no sé despeinarme en armonías
Y enquistarme en ultraversos, aunque nadie entienda nada
Lo que pasa es que me aburro si no pago los impuestos
Con que costeo el poco fuego y mucho humo de otras pajas.
Paradigmas son esos cantores más genuinos
Que entre palos nos parieron arte revolucionario.
Cantáronle a los pobres y a sus sueños más divinos
…Y los pobres, kilo a kilo, los volvieron millonarios.
Y la razón me arrastra a sumarme a los torrentes
Donde mi trova ligera y algo abstemia no se traba.
Mi compromiso empieza en las sonrisas de la gente
Cuando ya sin ser ingenuos, la pasión no se le apaga.

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