CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

75. Retrato

Samuell Aguila

Marzo de 2006

Palabras

Samuell Águila | Retrato
Sábado 25 de marzo de 2006
Obra plástica: Eduardo Moltó

Cotidiano retrato

Es difícil no darse cuenta de que cada concierto de Samuell es un retrato donde los avatares, las angustias, los resplandores, los sentires otros y todos tienen cabida en cada palabra, en cada silencio, en cada cuerda de guitarra, como quien revive mientras canta o como quien canta para seguir viviendo.
Desde los gestos en el rostro, que no intenta ocultar, hasta sus posturas cotidianas son un desnudarse donde, unas veces inquieto, otras más tierno, va dejando su huella.
Como una mariposa se posa en el asfalto y las praderas, y madrugando va tejiendo un camino que si bien es muy propio también marca una generación X.
En Samuell los más disímiles motivos son asumidos con delicado sentido humano, a través de metáforas y alegorías plenas de una sensibilidad artística, asegurada no solo por la originalidad formal del abordaje, sino también por el prisma inteligente por donde pasa lo conceptual. La intención sobrepasa los límites de la mimesis. Su obra se complejiza a partir de la profundidad y la riqueza del contenido. La anécdota se torna pretexto para enjuiciar o problematizar la realidad convirtiéndose así, cada una de sus canciones, en un vívido retrato.
Aun cuando aparece y desaparece, no cabe duda de que vuelve siempre para verter desde adentro su inagotable energía como quien va arando el fin más allá de lo que pueda resultarle efímero o eterno.
De seguro será que el canto ha de retratarlo.

Yus Escobar

Currículum

Currículum

LETRAS

Arcoiris

Vuelve la mañana, casi tenue; silenciosa.
El rocío nació, húmeda es la noche.
Y los gallos empiezan a cantar,
tonadas de tierra virgen.
Los motores empezaron su diario,
ya los hombres despertaron del sueño,
galope hay en la calle; se escucha galopar,
ya vuelve a gobernar ¿el ESTADO?,
ya los periódicos vociferan sus noticias;
y los viejos atentos buscan respuestas
del pasado que con ganas desgarraron.
Son las seis y el reloj se estanca,
no existe tiempo. ¿Quién tejió esa mentira?,
nadie se responde esa pregunta necesaria,
y los niños juegan su recreo, así transcurren
los sucesos.
Mientras tanto en el cielo las nubes tejen
su aguacero;
no hay inviernos pero el mar quiere ser llovizna,
cae una gota, caen dos, caen mil;
un segundo más y el diluvio moja.
Se seca todo el cielo y los rayos vuelven;
tal parece que amanece; pero observo en el espejo
cómo se levanta la noche y se acuestan
los estruendos,
ya por suerte todo es calma y el arcoiris despierta.

Samuell Águila

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