CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

77. Demasiado Diego

Diego Gutiérrez

Mayo de 2006

Palabras

Diego Gutiérrez | Demasiado DiEgo
Sábado 27 de mayo de 2006 | Invitada: Rochy Ameneiros
Obra plástica: Jesús Medrano

¿Demasiado DiEgo?

Casi cuando el siglo xx ensayaba sus últimos respiros, el nombre de Diego Gutiérrez comenzó a hacerse familiar para los trovadictos capitalinos. Un par de temas suyos se dejó escuchar en la voz de Rochy por esos años, y a través de tales versiones muchos nos acercamos a este avileño transplantado a Santa Clara e hijo adoptivo de La Habana. Guitarra al hombro, ha hecho y deshecho, en viajes de ida y vuelta, los caminos del centro a la capital, y hoy está otra vez entre nosotros, para un reencuentro con sus musas y consecuencias.
Canciones de asombros propios y ajenos, donde la melancolía se codea con el desenfado y el júbilo con la emoción, conforman un estilo personal que va tocando sensibilidades. Influencias que van y vienen (como las olas), y en el proceso de sedimentación le dejan atisbos de rock argentino, de trova espirituana, de tradiciones orales y cantautores anglos (tiene algún tema en inglés, idioma que maneja a la perfección, para envidia de quienes solo lo chapurreamos un poco). Por ahí se le sale también ese niño que aún le dormita dentro y que tantas travesuras le propone entre acordes y estribillos.
Más allá del lirismo de su canto, siempre he pensado que en cada una de sus canciones se perciben otras lecturas posibles. Que la aparente inocencia de sus textos esconde algún dolor remoto o una certeza deslumbrante, que se nos escapan ante la belleza de sus melodías. No sé si hoy descorrerá el velo de alguna de ellas; quizás al final de la tarde y las voces, todas las apuestas seguirán en pie. Pero sí podemos llegar hasta aquí con el convencimiento de que su obra es la creación necesaria de un trovador aferrado a sus amores y deslices.
Con un disco ya disponible, acompañado por el excelente desempeño de la Elmer Ferrer Band, guarda todavía en el cajón de su guitarra muchas ideas más. Por eso sospecho que nunca (por suerte) tendremos la saturación del «demasiado Diego», ni siquiera en ese juego de palabras con que apela a nuestra complicidad.
Este aprendiz que reconoce entender pero no aprender nada, ya sabe, sin embargo, que a la breve altura de esta vida, al trovar se ensaya un equilibrio entre el placer y el desgarro. No perdamos de vista ni a Diego ni a sus canciones.

Humberto Manduley

Currículum

Currículum

LETRAS

El Cinematógrafo

Me voy a ver
el gran invento
que trajo el mil novecientos.
Me voy a ver, me voy a ver
la maravilla,
lo que más vale y brilla:
mejor que el fonógrafo
es el Cinematógrafo.

Qué novedad, cubana,
veré en La Habana.

Me voy a ver las avenidas
y a las mujeres de la vida.
Me voy a ver, me voy a ver
luces de mar
y a los vapores desde un bar.
Pero mejor que el faro
quiero ver
el Cinematógrafo.

Qué novedad, cubana,
veré en La Habana.

Yo quiero ver los adoquines
y al puerto sin marines.
Yo quiero ver, yo quiero ver,
a las gaviotas
y un juego de pelota.
Pero mejor que el guaguancó
quiero ver
el Cinematógrafo.

Qué novedad, cubana,
veré en La Habana.

Diego Gutiérrez

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