CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

83. Pared adentro

Freddy Lafitta

Enero de 2007

Palabras

Freddy Lafitta | Pared adentro
Sábado 27 de enero de 2007 | Invitados: Juan Carlos Pérez, Inti Santana
Obra plástica: Pedro Cantero

Nos queríamos comer el mundo. Caminábamos por las calles de Las Tunas y éramos desafiantes, iconoclastas, rebeldes. Rebeldes con una causa común: la poesía. Más allá de eso no nos importaba nada. Nos reuníamos (y no en el estricto sentido de reunirse, más bien nos agrupábamos) en cualquier parque, la Casa del Joven Creador, la Casa de la Décima, el Centro del Libro o cualquiera de las instituciones culturales de la ciudad. Soñábamos con la trascendencia, el dulce sueño de la trascendencia. Teníamos poco, muy poco: un par de bolígrafos, unas hojas desechables y una guitarra. Detrás de la guitarra siempre estaba Freddy, no importaba la hora ni el lugar. Freddy era nuestro cantor. Lo seguíamos ciegamente a todas partes y escuchábamos alelados sus recitales de poesía musicalizada. Porque las canciones de Freddy son poemas. Él mismo es un poeta y de eso dan fe sus publicaciones, pero tampoco hace falta buscar sus libros para tener la certeza de su acto poético, basta con sentarse frente a él (y su guitarra) y escuchar. Habrá quien diga que no tiene voz. Silvio tampoco la tiene y no por eso prefiero a Pablo. Muchos trovadores de ahora cantan «lindo» y no por eso los prefiero. Yo me quedo con la letra comprometida. Sigo a esos trovadores que se desangran, que lo dejan todo en sus canciones: toda la sangre, todo el dolor. Por eso sigo a Freddy Lafitta, a Norge Batista, a Ariel Barreiros, a Yunior Navarrete. Por eso asisto a pocos conciertos en esta ciudad. Sigo a los cantores auténticos, no al de la guitarra impecable o al que posa en el escenario. La rueda de la historia pasará sobre ellos sin que nadie recuerde el estribillo de su canción más popular. Yo sigo al trovador que, como Whitman, se cante y se celebre a sí mismo, porque así estará tocando la carne de quien lo escucha. Por eso sigo a Freddy Lafitta. Hasta el fin del mundo.

Osmany Oduardo Guerra

Currículum

Currículum

LETRAS

CARMEN

Carmen:
hoy que ni siquiera se hace tarde,
voy por la ciudad como un cobarde
masticando la luz que sobró del viernes.
Carmen:
si este día fuera una canción
llegara el invierno y mi razón
no creyera en verdad ni en premoniciones.

Porque la canción es como un vino viejo
y para el milagro se inventó el invierno.
Tu voz me recuerda que existe la luz.
Tus manos criaron el tiempo.
Si cantas le pones espejos al pan
y hasta un cascabel al silencio.

Freddy Lafitta

Audio

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