CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

87. De República Dominicana

Víctor Víctor y José Antonio Rodríguez

Mayo de 2007

Palabras

De República Dominicana | Víctor Víctor y José Antonio Rodríguez
A guitarra limpia en Cubadisco 2007
Sábado 26 mayo de 2007 | Carlos Luis, guitarrista invitado por José Antonio Rodríguez
Obra plástica: José Luis Posada

Bachateando y más en el Centro Pablo2
Por María Fernanda Ferrer

El ultimo sábado de mayo (26) dijo adiós a ritmo de bachata y otras sonoridades traídas desde República Dominicana hasta la Villa de San Cristóbal de La Habana gracias al Cubadisco 2007. Y es que una de las jornadas finales de la Feria Internacional del Disco Cubano fue un concierto especial en el que participaron destacados músicos dominicanos.
En el recital, efectuado en la sede del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en La Habana Vieja, participó un grupo importante de músicos dominicanos encabezados por Víctor Víctor, quienes regalaron dieciocho temas que fueron desde lo más popular hasta lo más intimista.
Víctor Víctor, uno de los más reconocidos, incluso, en los escabrosos sectores comerciales de la canción, demostró ser un artista que sabe lo que quiere y lo que hace: desenfadado, seguro, auténtico y sin la más mínima «pose», transmitió al público la certeza de que la calidad y la sinceridad en el hacer son la mejor carta de triunfo.
Cantó una canción de Joaquín Sabina, otra del también es-pañol Víctor Manuel; siguió con «Rabo de nube» del cubano Silvio Rodríguez y comentó «que alguien le diga que la cante», palabras que fueron recibidas con la sonrisa cómplice de Argelia, la mamá de Silvio. No podía faltar, casi al cierre del concierto, «En mi mesita de noche», tema muy popular coreado por el público que incluyó a un número importante de estudiantes dominicanos en Cuba, a quienes el cantautor dedicó el último número.
José Antonio Rodríguez, otro de los que participó en el concierto, confesó ser «un compositor de tendencia intimista» y regaló varios boleros y el tema «Algo está pasando», de su coterráneo Víctor Víctor. Es francamente alentador constatar que los dominicanos se intercambian canciones con gran respeto y admiración mutuos.
Marel Alemany, joven y talentoso cantante –de quien no teníamos referencia– tuvo varias intervenciones. Una de ellas fue la canción «Lucecita», dedicada a La Habana, y un «son-flamenco» con aires trovadorescos que contó con el auxilio de Víctor Víctor en las maracas.
El registro vocal de Alemany es amplio y su voz redonda con una dicción para respetar. Fue, a mi entender, una de las gratas sorpresas del concierto, sobre todo, al cantar un tema con influencias de lo mejor del llamado rock latino. En un momento del concierto manifestó su «orgullo por haber venido a La Habana con estos dos grandes de la música latinoa-mericana y con La Vellonera».
Carlos Luis también cantó y acompañó a José Antonio en varios temas, aunque lo más significativo fue su ejecución de la guitarra, francamente, de excepción.
Karel Kalaf y Juan Francisco Ordóñez (guitarras), Ramón Alnos (bajo), Joel (percusión), estos tres últimos integrantes de La Vellonera, constituyeron un excelente respaldo sonoro para el concierto.
Fue una velada disfrutable de inicio a fin y que se dividió en dos grandes partes. La segunda fue el concierto y la primera la inauguración, en la Sala Majadahonda, de la exposición Mitos, del importante artista de la plástica José Luis Posada, coordinada por Elizabet Rodríguez.

Currículum

Currículum

LETRAS

Solo bachata

Era de noche y yo en conquista
la descubrí bajo un balcón
con más anillos que Saturno
mejor pintada que un Van Gogh.
Le fui a encender su cigarrillo
y se prendió en mí la pasión.
Su aroma Oscar de la Renta
se deslizó en mi corazón.

Poeta quise ser,
un alquimista tal vez,
para invitarle a bailar
merengue de verdad.
Pero me dijo: yo solo bailo bachatas,
son muy románticas y llegan hasta el alma.

En un abrazo interminable
la noche me sonaba bien, qué bien,
yo le ofrecí el cielo entero,
ella cantó a Benny Moré, tú ves.
Los músicos fueron cayendo
y las estrellas pa’ Bel’n se fu’en.
La luna quiso recostarse,
nosotros lo hicimos también.

Víctor Víctor
¡VIVE!

A ti que te levantas temprano,
te miras al espejo y te mueres de la risa.
A ti, viejo sostén de ilusiones,
palabra sin acento, camino de dos vías.

A ti, que hay mil razones que te hacen feliz.
A ti, que para amar siempre has dicho que sí.
A ti que eres el bueno de los cuentos,
la mano que se extiende y llega al cielo.
¡Vive! Que la vida te sonríe, que te da los buenos días
aunque llueva o se te caiga el mundo encima.
¡Vive! Que la vida es una sola aunque guardes bajo llave
los papeles que aseguran tu parcela allá en la gloria.

A ti, que hay mil razones que te hacen feliz.
A ti, que para amar siempre has dicho que sí.
A ti que eres el bueno de los cuentos,
la mano que se extiende y llega al cielo.

Vive que de muerto solo sirves pa’ los cuentos
de los vivos, esos mismos que no te dejan crecer.
Vive. Toma y deja que la vida no es un trompo
al que se tira y se recoge sin ánimos de ofender.

¡Vive! Que la vida te sonríe, que te da los buenos días
aunque llueva o se te caiga el mundo encima.
¡Vive! Que la vida es una sola aunque guardes bajo llave
los papeles que aseguran tu parcela allá en la gloria.

José Antonio Rodríguez

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