CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

90. Fin de Año de Pedro Luis Ferrer

Pedro Luis Ferrer

Diciembre de 2007

Palabras

Estando todavía en Europa –una estancia de siete largos meses que me parecieron siglos– recibí del Centro Pablo de la Torrien-te el convite a realizar, una vez más, un concierto para cerrar el 2007.
El fin de año me exacerba la creatividad. Son los meses en que –luego de haber transitado doscientos días bajo el azote sofocante del verano agosteño– ansiamos desesperadamente la llegada de un frente frío, esos nortes breves y repentinos que nos alteran la rutina y nos permiten sacar del armario los abri-gos que apenas usamos el año anterior. Así, desde temprano, me voy apoderando del mejor carbón y lo pongo a buen recaudo para la hora decisiva de la parrilla; recolectamos la naranja agria, el limón criollo, la buena ristra de ajo, los cominos y oréganos de la tierra…Y llega el día de ir a la finca del amigo a elegir el animal que emparrillaremos en el patio, en evitación de los precios despampanantes del agromercado. Todo, bajo la protesta jocosa de las nuevas generaciones vegetarianas que, en abierto desafío al padre-abuelo carnívoro, rebosan los sacos de frutas y hortalizas. Poco a poco se han urdido los planes familiares, la lista de los invitados para la Nochebuena y el Fin de Año. ¿Dónde vas a pasar el 31? ¿Vienes con nosotros? Es entonces cuando más echo de menos a los padres y tíos fallecidos, quienes nos legaron la costumbre de reunirnos a cocinar mien-tras disfrutábamos del jolgorio de anécdotas y reflexiones. Me aferro al recuerdo de aquellos días de júbilo para el adobo, entre cervezas, empellas y chicharrones, tomates, pepinos, beren-jenas… Preparando la fiesta con la fiesta. Así nuestros difuntos se arriman a la mesa, beben, cantan y esperan el año nuevo con nosotros.
Llevo años escribiendo un poemario que desde el inicio mismo titulé: Poemas de Diciembre, dedicado a mi madre. Año tras año aporto nuevas criaturas que luego –poco a poco– van siendo acicaladas con puntuaciones y precisiones gramaticales, trans-parencias metafóricas… Como el niño que se dispone a asistir a la trascendencia de un evento colegial. Son versos que van rememorando el arsenal afectivo de mi familia: recuerdos de las incipientes meditaciones y experiencias de mi infancia en Yaguajay; y mi adolescencia en la barriada de Santos Suárez, en La Habana. Algunos poemas intentan ser escritos desde la época recordada, como si entonces yo hubiera sido capaz de concebirlos: malabares del alma que no se resigna a haber dejado pasar la ocasión de la belleza.
Hagamos entonces un concierto para cerrar este año donde ha prevalecido el trabajo y la búsqueda.
¡Feliz Año Nuevo!

Pedro Luis Ferrer

LETRAS

Canción de fin de año

Ahora que permiten criticar:
¡qué bellos son tus ojos, vida mía!
Me gusta tu manera de bailar
y el fuero peculiar de tu alegría.

Ahora que permiten criticar:
me voy al Malecón y espero el día;
me quiero dedicar a descansar;
las flores del jardín son tan bonitas…

Ahora que permiten criticar:
estreno un pantalón y una camisa;
pusimos una hamaca en el portal
y un timbre que parece campanita.

Ahora que hasta el mudo quiere hablar
y está de moda el grito y la querella:
tus piernas, las quisiera devorar,
el modo en que caminas y te sientas

Ahora que permiten:
la calle está repleta,
las bolas y los chistes,
el cielo y las estrellas.

Ahora que permiten criticar:
compré un ordenador y una cazuela;
mi amigo preguntó para variar:
la luna está redonda y placentera

Pedro Luis Ferrer

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