CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

93. Lloviéndote

Yolo Bonilla

Mayo de 2008

Palabras

YOLO BONILLA | LLOVIÉNDOTE
Sábado 10 de mayo de 2008
Aun cuando en este mundo nuestro las fronteras –entre naciones,
conceptos, géneros– cada día se tornan más difusas,
pudiera atreverme a decir que en materia de música, y concretamente de trova, las cosas suelen estar bastante claras
dentro del panorama nacional.
La trova en estos momentos goza de una buena y diversa salud,
a no dudarlo, sin embargo ocupa territorios bastante definibles donde las búsquedas rondan en torno al firme tronco de las tradiciones de la cancionística insular, manteniéndose dentro de ese espacio vital y apenas atisbando por las ventanas brisas tímbricas y rítmicas circundantes.
Tengo el gusto, sin embargo, de presentar a Yolo Bonilla, de quien con dificultad pudiera afirmarse que es trovador: su vocación de navegar por los justos espacios de las fronteras y más allá, lo hacen abandonar la seguridad de las paredes circundantes y avanzar hacia la aventura del jazz-rock, hacia la rítmica brasilera, la verdadera fusión –no ese engendro que promueven determinados circuitos comerciales.
Más allá del necesario desarrollo que indujo a muchos cantautores
ya en los ochenta a buscar el acompañamiento de una banda, Yolo asume esta ruta como una condición necesaria de su quehacer: su obra no se puede desligar del formato grupal porque acude –para subvertirlas y colmarlas de su hálito personal– a tradiciones que se han formado en otros universos sonoros.
Sin embargo, confía su aliento poético y su entrega a las mismas
inquietas esencias que dieron luz y luego identificaron a la trova como movimiento: en el tratamiento de sus textos, compromiso con la realidad, con lo cotidiano desde posturas honestas y sinceras, se salva la raíz que ha sostenido el árbol de la trova desde Pepe Sánchez hasta los habituales inquilinos del Centro Pablo y otros altares de la trova. Tiene el don de hacernos mover al ritmo de su música o ensoñarnos con la intensidad de su lirismo.
Versátil y claro, Bonilla ofrece su creación a quienes sepan
merecerla: manera de observar o ser observados, modo de empaparnos, esencia también de la estirpe trovadoresca. En este mayo que perfila lluvias, tenemos la oportunidad de abrir nuestros brazos al aguacero o escondernos por los portales.
Soy, junto a Yolo, a propósito de él, de los que se ofrece a la intensidad. Invito a seguidores.

ANDRÉS MIR

Currículum

Currículum

LETRAS

LLO-VIÉNDOTE
Los autos siguen su reunión
a polución cerrada,
la prisa que gira el molino,
se sube el cristal
temiendo agua pasada.
Gente que corre (y tantos pies)
cielo viene en picada,
yo quedo en la nada de verte,
invoco una suerte
como quien no ve nada.
La tarde es un bandido
con húmedo antifaz,
y todos escapan sin tiempo,
Y quedo yo viéndote pasar.
Cruzas la calle, sismo al fin,
solo siento que espero,
y vestido, que hoy quiere ser piel,
se atreve a beber
sorbitos de aguacero.
Y mientras pasas junto a mí
y el asfalto y el lodo
florecen de ríos y ramas,
yo muerdo unas ganas…
como quien lo ve todo.
La tarde es un bandido
con húmedo antifaz,
y todos escapan sin tiempo,
y quedo yo viéndote pasar
La gente que huía sin tiempo,
Y solo yo viéndote pasar.
YOLO BONILLA

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