CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

99. Veinte poemas de amor y más de una canción desesperada

DIEGO GUTIÉRREZ Y YAMIL DÍAZ

Enero de 2009

Palabras

DIEGO GUTIÉRREZ Y YAMIL DÍAZ | VEINTE POEMAS DE AMOR Y MÁS DE UNA CANCIÓN DESESPERADA
Dedicado al décimo aniversario de Habana Radio
Sábado 31 de enero de 2009
Exposición fotográfica de Alexis Rodríguez: Evocaciones martianas
Guardando el tesoro
«Para el amor no hay peña dura que no se abra
a su contacto en raudal de aguas».
JOSÉ MARTÍ

Un día me puse a calcular cuántos poemas de amor había publicado. Esa fue la primera tontería, porque muy pronto comprendí que todos mis poemas eran de amor. Explícito o disimulado, este era para mí el único tema, también la única obsesión, la única energía, el único centro de irradiación posible. Nunca hubiera existido una sola de mis líneas, en caso de no haber
amado hasta el delirio a mi hijo, a mi país, a mi mujer, a mi
Familia, y a esas «muchachas que algún día leerán emocionadas
estos versos».
Cercano, muy cercano, tanto geográfica como humanamente,
andaba un trovador de similares angustias y añoranzas,
Diego Gutiérrez, así que decidimos juntar sus amores y los míos,
en un recital titulado Veinte poemas de amor y más de una
canción desesperada. (El título se lo robamos a Ricardo Riverón,
quien se lo había robado, casi íntegro, a Neruda.)
Y ahí llegó la segunda tontería.
Como daríamos el recital un 19 de mayo alteramos el programa
para incluir un poema del Apóstol musicalizado por Diego y una breve prosa mía titulada «El beso de Martí». Lo ingenuo fue creernos que se trataba de un añadido, de un cambio circunstancial, cuando ambas piezas debieron estar en el
guion desde el primer minuto, pues ¿cuál fuente más segura
puede tener el amor para cubanos verdaderos que quien nos
dijo con su Palabra inagotable: «El amor es quien ve»? Así
Martí nos acompaña, de regreso al Centro Pablo, de regreso a
estas canciones y poemas.
Entonces Víctor Casaus me pidió las palabras de presentación.
Es decir: cometí la tercera tontería, al aceptar tal encargo.
Luego de haber escrito tanto sobre otros, compruebo
que, tratándose de un encuentro como el de hoy, solo resulta
posible –en nombre de Diego y mío– invitarlos humildemente
a este gran Patio nuestro, para ofrendar una tarde al amor, a
Martí, a la trova, a la poesía… Valgan las redundancias.
YAMIL DÍAZ GÓMEZ

Currículum

Currículum

LETRAS

SOLDADO DESCONOCIDO
con Roque Dalton
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto:
déjame para siempre a mansalva de Dios.
Si no, renacería; clamando en el desierto,
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
Donde tu voz me busca, la guerra se detiene,
la muerte se hace esquiva, y el amor, absoluto.
Por eso, no pronuncies mi nombre cuando suene
El Último Minuto.
No pronuncies mi nombre. No detengas mi marcha.
Te hallaré desde el Tiempo con mis manos de escarcha.
Diré cuáles abismos insondables gobiernas.
Pero nunca me nombres. Te regalo la Historia.
Yo prefiero este sitio mínimo en la memoria
porque solo las cosas pequeñas son eternas.
YAMIL DÍAZ
GUARDANDO EL TESORO
Futura región
que en puntas de pies
quisimos tocar
contando hasta diez,
un dedo en los labios.
La revolución
de los astros
nos hizo volver
sobre el rastro
del amor,
pero más sabios.
Partir por años
guardando el tesoro,
colgados del corazón.
Los días de antaño
como meteoros
cruzan tu habitación.
Inundación
que han de salvar
en puntas de pies
los que partirán
sin mapas
ni astrolabios.
Tu corazón,
fuego fatuo,
estrella fugaz,
sello en los labios
del amor
nos hizo sabios.
Partir por años
guardando el tesoro,
colgados del corazón.
los días de antaño
como meteoros
cruzan tu habitación.
DIEGO GUTIÉRREZ

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