A lira reluciente
Raúl Torres Invitado: Cesar Ochoa (guitarrista)
Abril de 2016
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Palabras

Aunque ya han transcurrido casi treinta años, me parece que fue ayer, cuando en la sala Avellaneda, perteneciente al Teatro Nacional, de la mano de Pablo Milanés y junto a la también recordada Xiomara Laugart, Raúl Torres se presentaba en un histórico concierto y en el que su tema “Atrapando espacios” fuese uno de los más aplaudidos por los que repletábamos el lunetario de la instalación frente a la Plaza de la Revolución. Tengo el privilegio de conocer la obra del bayamés (devenido matancero) Raúl Torres desde aquellos tiempos. Mi primer escrito a propósito de su quehacer, publicado a fines de los 80 durante la primera etapa de mi columna “Los que soñamos por la oreja” en Juventud Rebelde, lo hice a raíz de esa memorable función denominada Conciertos amigos y acontecida en 1989, en la que Pablo Milanés, Xiomara Laugart y Raúl Torres interactuaron en singular cofradía en el Teatro Nacional. Aquel acontecimiento marca el inicio de la carrera artística de quien por entonces llamábamos Raulito, alguien que desde su debut se revelaba como un cronista de su tiempo. El suceso también le abría las puertas al reconocimiento internacional, sobre todo desde el rol de destacado autor de hermosos temas que han trascendido fronteras para devenir obligados referentes de la cancionística cubana de los últimos decenios. Desde los primeros éxitos de Raúl torres, como “Candil de nieve” y “Se fue”, en su repertorio no han dejado de estar presente los temas representativos del costado lírico y romántico de este cantautor, que siempre ha apostado por composiciones que no son de letras fáciles, sino que persiguen llegar a los detalles más profundos de las relaciones humanas. De ese modo, nos hallamos ante una poética que rebusca dentro del mundo interior del hombre como especie, quizás a partir de un momento dado con un cierto aire canalla o una mirada deliciosamente cínica e irónica, que mucho le debe a los decires de Joaquín Sabina, figura con la que Raúl ha compartido varias presentaciones. Con doce discos a su haber, en la obra autoral de Raúl Torres, además de los ya aludidos “Atrapando espacios”, “Candil de nieve” y “Se fue”, sobresalen otras piezas como “Regrésamelo todo”, “Nítida fe”, “Río San Juan”, “Cantaora”, “Don Quijote”, “Desempolvando”, “Nevasca”, “Frío” y “El regreso del amigo”, canciones todas con las que al escucharlas me emociono como la primera vez que las oí. Y es que en conjunto la producción autoral e interpretativa de Raúl Torres corrobora la idea de que una auténtica visión cultural tiene que ir más allá de constreñirse tanto a un estrecho nacionalismo como a los efluvios imperiales. Son veleidades de las que por igual hay que huir, en pro de metabolizar las más disímiles tradiciones y con ello producir una cancionística que siga siendo cubana pero concebida desde un lenguaje universal. Así pues, disfrutemos del concierto A lira reluciente, a sabiendas de que su protagonista, Raúl Torres, resulta un auténtico heredero de esa tradición que a fines del siglo XIX nos legara el santiaguero Pepe Sánchez, para suerte y fortuna de todo aquel que se dice cubano. Joaquín Borges-Triana

LETRAS

El poeta del sol Dice un poeta del sol que su abuelo habló con Martí digo yo que hablé y canté al poeta del sol sino que hubiera sido de mí Antes que desaparezca la historia quiero tentar al futuro en memoria quiero volver donde mí a rescatar mi vigía feliz para cantar la canción de un país antes que enferme de ayer. Si me ven atrincherado es que siento un fuego cruzado entre mis versos y el instinto de caer si un poder bien corrompido quiere reducir a olvido a trovadores enfermándonos de ayer. Se acabó el romanticismo y un incipiente cinismo desborda con estribillos de mal gusto y es otro Imperio Bizantino, centuriones de pasillos, asesinos de la música con fe suerte que Silvio cantó que su abuelo habló con Martí no sé qué… Hay en el verso una flor que se riega solo en abril no le importa que le den demasiado amor por tanto, no puede morir filo de espina y caricia en fragancia tengan mis letras amor y constancia si he caminado hasta aquí no puedo dar jaque mate a un alfil mis detractores con nuevos motores nunca podrán contra mí. Suerte que Silvio cantó que su abuelo habló con Martí no sé qué suerte que yo le canté mis canciones a él. Raúl Torres

Audio

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