CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Del azar y el destino

Benito de la Fuente

Enero de 2011

Palabras

Esos cantos que traen el fuego

En plena marejada, pero a todo corazón, navegaba su caimán. Los cantos le venían perfumados del incomparable fuego del Caribe, y él los devolvía al Caribe como explicándonos que el universo primero está ahí, en ese micromundo cercano, donde –no sin los normales contratiempos– uno podría habitar hasta el fondo, y de una vez, la dulce superficie de la vida.

Él, como tantos otros de su generación, había decidido vivir al máximo la locura y dejar a otros los controles, de modo que solo fueran los mínimos indispensables. Yo lo había conocido antes, recomendando comer temprano cuando olía una visita inminente, desde un memorable conjunto sonero de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana. Y aun antes, asumiendo esa complicada actitud que se supone defina a un trovador incluso en los más discretos escenarios, cuando nadie se llamaba de ningún modo, los discos solo servían para escuchar a otros que eran artistas, los viajes no tenían la sustancia de lo posible, y Lucas no miraba desde arriba.

Su obra obsesiva y múltiple, su voz profunda y su pecho empujado hacia adelante como corresponde a un gallo peleón, jugaron un papel fundamental en la historia de una agrupación definitiva, plantada en el mismo centro de la historia, el corazón y la trascendencia de la nueva trova, aunque sobren olvidadizos, desconocedores inocentes y detractores: Mayohuacán.

Un buen día se nos perdió de vista. Como en aquel viejo cuento, el cariño de tantos, la imaginación de muchos y la muy cubana vocación de estar siempre «bien informados», lo fueron situando en los más diversos parajes, y le adjudicaron las más diversas aventuras mundanales.

Y como el buen hijo pródigo de las leyendas, otro buen día se nos apareció, con algunas canas de más, pero con la misma sonrisa, la misma voz de trueno, la misma humildad del estudiante aquel, los mismos de deseos de vivir y de cantar.¡Que así sea!

Me pidieron que escribiera esta nota de presentación. Nadie pide a otro que escriba una nota así, si no está seguro de que el que escribe va a «hablar bien» de lo que se presenta. Quien me lo pidió, por tanto, estaba seguro de eso. Y tenía toda la razón para estarlo. Seguramente sabía también que no tengo alternativa. Estoy comprometido con una canción que comenzamos a soñar hace cuarenta años, y hemos construido como hemos podido. Con los muchos defectos que tenemos, algo hemos logrado mover a nuestro alrededor. Pero no puedo dejar de pensar en todo lo que nos falta, y en tantos jóvenes con guitarra que andan por ahí rompiendo montes.
Ojalá, entre ellos, sigan apareciendo los Benitos que necesitamos, sin capillas ni prejuicios, con más obras que pretensiones, para que todo siga siendo verdad.

Jorge Gómez

LETRAS

MUSA AUSENTE

Ha instalado en mi pecho un corazón ceremonial

sembrado de preguntas y pasiones por sentir

esa mujer que se metió en mi soledad

y tiene el agravante privilegio de existir

sin posibilidad, contra la realidad.

Me encontró por las calles de la selva nacional

me sitió entre argumentos que no quiso compartir

y vino a ser cercana la obsesión

de una puerta de fuga con acceso al devenir

en forma de canción, colmando mi ambición.

No bien la vi se apoderó de mí

esa clara bondad

con la aguda noción de eternidad

que me sentencia a vida, a errar sin amargura

y a no reconocer que la perdí.

Dónde estará esa mujer alada

repartiendo su piel sacramental y el gris de su mirada

dónde estará documentando sueños

llenando la cabeza al desdichado con empeños

de llegar a saber

y hacerse comprender.

BENITO DE LA FUENTE

Audio

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