CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Historias acústicas

Frank Delgado

 

Marzo de 2013

Palabras

No sé con exactitud en qué momento conocí a Frank Delgado. Quizá fue en algún festival de la FEU, en los que él intervenía en representación de la CUJAE mientras yo lo hacía a nombre de la Universidad de La Habana. Tal vez fue en uno de los tantos conciertos llevados a cabo en el anfiteatro del parque Almendares a comienzos del decenio de los ochenta. Lo cierto es que, aunque me considero una persona con excelente memoria –claro que no al punto de la de nuestro común amigo Humberto Manduley–, precisar ese dato me resulta imposible.

Lo que puedo asegurar es que hace treinta años me sorprendo a cada rato tarareando una de las muchísimas canciones de este ingeniero que un día renunció a ejercer la profesión que había estudiado para dedicarse en cuerpo y alma al quehacer trovadoresco.

Cuando hace unos días el gordo Delgado me llamó a casa (pensé que sería para una de nuestras habituales y larguísimas charlas telefónicas) y me pidió que de ahora para ayer le escribiese las notas de la presentación de su concierto A guitarra limpia, titulado Historias acústicas, por supuesto que no pude negarme, por más que en ese momento estaba (y sigo estando) muy complicado en asuntos laborales. Sucede que mi amistad con Frank proviene de una etapa en la que muchos de sus actuales seguidores aún no habían nacido.

De aquellos lejanos tiempos conservo en mi memoria canciones suyas como «Cima», «Son de la suerte», «El duende y la lavandera», «Dos habaneras», «Son de la muerte», «Juanita me da jaqueca», «Miami, luces y sombras», «Soñar despiertos», «Orden del día» o «Senderos», algunas de las cuales ya no forman parte del repertorio activo de Delgado. Desde entonces ha llovido mucho y hoy los temas de Frank que la gente tararea
son, entre otros, los grabados en una producción fonográfica con el dúo Buena fe, como por ejemplo «Extremistas nobles», «Loco por ti», «Cubañolito», «Debo ser feliz», «Melesio tenía razón» o «Sueños simples».

Ahora, en este segundo A guitarra limpia que Frank Delgado realiza en el Centro Pablo, un concierto que más de una vez intentó planificarse pero que por una u otra cosa demoró un tanto en concretarse, mi hermano Trovatur interpreta un repertorio de canciones respaldadas por una sonoridad acústica e incluye en el concierto, en lo fundamental, temas de álbumes como el aludido Extremistas nobles, así como de su reciente trabajo discográfico editado Ustedes los trovadores no saben nada de la vida. Por supuesto que no han de faltar de las últimas piezas compuestas por Frank o alguna que deviene clásico de la canción cubana contemporánea en su conjunto.

Dispongámonos a disfrutar de las palabras y el canto de alguien que, avalado por su labor de treinta años, representa la encarnación de una tradición que, desde una absoluta verticalidad ética, funciona como crónica en la cual se constatan las múltiples dimensiones de lo social y a la vez de lo íntimo. Aunque a algunos les moleste el incisivo verbo del trovador –y le hayan hecho más difícil los caminos a partir de la negativa y el desdén hacia un discurso que explora una visión lírica y los problemas del hombre en la vida cotidiana– Frank Delgado nunca se ha amilanado, siempre ha estado comprometido con su (nuestro) tiempo.

JOAQUÍN BORGES-TRIANA

LETRAS

LA CORAZONADA
Yo quiero tallar contigo algo de suma importancia,
acerca de mi veteranía y tu prestancia
el corazón se acelera, el pulso se me dispara
y no hay betabloqueador que pare la jugada
y aunque ya estoy jubilado de historias extraordinarias,
yo voy a subirte la parada
pero el cerebro me dice…
262
Yo quiero bailar contigo el baile de la esperanza
acerca de mi coreografía y tu vanguardia.
El casino se acelera y el vallenato se manda
y no hay megabailador que aguante esta trotada
y porque soy veterano de lides mucho más bravas
te estoy preparando una emboscada
pero el cerebro me dice…
Mi corazón bandolero anda fuera de la ley
con un palito de yaya y otro palo de maguey
oye sacaba candela el indiecito siboney
en pañuelos de olán fino, lloran la reina y el rey
se vuelve un filibustero cuando pasa de las seis.
Yo quiero intentar contigo andar por la cuerda floja
acerca de mi funambulismo y tu congoja
y aunque soy caballo viejo, con el pasito más lento
pues no hay alfa macho que tenga mis sentimientos
y para cuando el destino me depare una celada,
cuento con mi píldora azulada
pero el cerebro me dice…
Yo quiero que tú te mudes pal reparto Siboney
pues gasto mucho dinero para ir a verte a Camagüey.
Yo tomo la Bucanero porque quitaron la Hatuey
se vuelve un filibustero cuando pasan de las seis.
FRANK DELGADO

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