CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Igual a nuestro corazón

Liliana Herrero

Febrero de 2013

Palabras

Días de Cuba con Liliana Herrero y su banda Nueva

Con prolongados aplausos para Liliana Herrero y su banda Nueva, en un ambiente marcado por la emoción y el tremendo respeto hacia esos artistas argentinos que mostraron su total capacidad para crear y convertir en novedad lo ya muy conocido, concluyó el concierto que ofrecieron el martes 19 de febrero, en el muy concurrido patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Las hojas de las yagrumas que distinguen el lugar adornaron el escenario, como si hubieran querido recordar el místico significado que ellas tienen al ser capaces de espantar todas las falsedades posibles, porque de las dos caras son ellas dueñas y no se dejan engañar.

Tal vez por eso, porque no hubo ni la más mínima interferencia que enrareciera la atmósfera de este sitial, el canto de Liliana nos llegó a lo más profundo, de un modo sincero, limpio, transparente, analítico y con una manera de proyectar que no permite ser imitada, porque es de ella y de nadie más.

Días de Cuba fue el título del concierto, que forma parte de las presentaciones que realizan por varias ciudades del país, según lo explicó Víctor Casaus, director del Centro Pablo, quien precisó que es una gira de la amistad y el talento, un reencuentro con la gente que la quiere, y un encuentro –añadiría yo– con quienes la comienzan a querer en esta otra oportunidad de palpar su hacer así de frente, sin tecnología mediante que ayude a perfeccionar lo que hace con total naturalidad.

La presencia de Liliana y su banda en Cuba –comentó Casaus– es de las más significativas propuestas musicales que llega a la más importante cita literaria que anualmente se realiza en la Isla, «porque la cultura no viene solo en las páginas de los libros, sino en la diversidad de manifestaciones artísticas que se desarrollan en torno a la gran fiesta de las letras que renueva la vida nacional».

Seguidamente irrumpió Liliana con su banda conformada por Pedro Rossi en la guitarra de siete cuerdas, Ariel Naón, en el bajo electroacústico, Mario Gusso, en la percusión, y Martín Pantyrer, en clarinete, clarón y saxo barítono.

La primera de las canciones interpretadas fue «Tu nombre y el mío», luego «La casa de al lado», «Uruguaí», «Tema del hombre solo», «Si vas a Chile», y aquí me detengo, pues constituyó toda una revelación de creatividad y búsqueda profunda en las raíces de una composición, en la que sin obviar su esencia fue traída a la contemporaneidad, enriquecida por el virtuosismo de la tan reconocida cantora y sus músicos.

En el concierto los destacados artistas argentinos y su voz líder nos trajeron obras de coterráneos suyos y de Uruguay, en un canto comprometido con la gente, su historia y la perenne demanda de que para bien las cosas tienen que cambiar. Durante la presentación Liliana hizo acotaciones sobre números interpretados, vivencias en Cuba y amores hacia personas de esta tierra.

Pero todo lo dicho no me pareció suficiente y le pedí algunas precisiones al final. Fue entonces que corroboré que su sencillez no es vestimenta de promoción en un escenario, sino su naturaleza. Y en esa complicidad de emociones afines, ella por Cuba y yo, por el arte acabado de regalar, supe más de lo que para sí ella denomina tozudez, tenacidad, firmeza en lo que cree y por lo que es capaz de dar la vida. Salgo al escenario –me expresó– para transformar las cosas y transformarme a mí misma.

«Yo creo en las canciones buenas –dijo– no en las que son producto del mercado, de los medios, que pasan rápido porque no tienen ninguna espesura. Yo creo en las buenas canciones como las de Atahualpa Yupanqui, que perduran en Argentina, donde nos están esperando, y que si nosotros las interrogamos nos damos cuenta de que siempre tienen algo que decirnos porque llevan dentro el maravilloso tesoro de nuestros pueblos.

Entonces no hay que mirarlas allá a lo lejos porque pasaron, sino pensar que nos están esperando».

De sus días en Cuba comentó: «Cuando me presenté en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, sede principal de la Feria Internacional del Libro en La Habana, estuve tentada a dar mi espalda y mirar al mar, a la bahía, y contemplar desde allí a la tan maravillosa ciudad de La Habana, en Argentina lo hubiera hecho… Fue excelente estar allí y ver la cantidad de personas que van en busca de sus preferencias literarias, desde niños hasta de todas las edades.… Otra exquisita experiencia aquí ha sido el encuentro con la compañía de teatro infantil La Colmenita con su quehacer crítico, reflexivo y profundo, fue emocionante verles, quiero que vayan a Argentina».

De su tarde-noche en el Centro Pablo apuntó: «Esta es mi casa, aquí está mi familia, es un lugar donde se pelea, se lucha y se sabe que hay que ir por más».

Así concluyó el diálogo con Liliana Herrero, que por cuarta vez está en Cuba, la segunda en presentaciones artísticas y la primera con su banda Nueva. Ella recorrerá otras ciudades cubanas, gracias al desarrollo de las relaciones culturales entre Cuba y Argentina, cuya embajadora en La Habana, Juliana Marino, está siempre presente en cada uno de los conciertos de sus coterráneos en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

ISIS MARÍA ALLEN

LETRAS

LA CASA DE AL LADO

No hay tiempo, no hay hora, no hay reloj

No hay antes ni luego ni tal vez

No hay lejos, ni viejo, ni jamás

En esa olvidada invalidez

Si todos se ponen a pensar

La vida es más larga cada vez

Te apuesto mi vida una vez más

Aquí no hay durante ni después

Deja no me lo repitas más

Nosotros y ellos, vos y yo

Que nadie se ponga en mi lugar

Que nadie me mida el corazón

Acá no hay tango ni tongo ni engaño

Aquí no hay daño

Que dure cien años

Por fin buen tiempo

Aunque no hay un mango

Estoy llorando

Toy me acostumbrando

La calle se empieza a incomodar

El baile del año terminó

Los carros se encargan de cargar

Los restos del roto corazón

Acá en esta cuadra viven mil

Clavamos el tiempo en un cartel

Somos como brujos del reloj

Ninguno parece envejecer

Mi abuelo me dijo la otra vez

Me dijo mi abuelo que tal vez

Su abuelo le sepa responder

Si el tiempo es más largo cada vez

Discrepo con aquellos que creen

Que hay una sola eternidad

Descrean de toda soledad

Se engaña quien crea la verdad

Se pasa el año se pasa volando

Ya no hay más nadie que pueda alcanzarnos

Y yo mirando sentado en el campo

Como se pasa el año volando

No pasa el tiempo no pasan los años

Inventa cosas con cosas de antaño

A nadie espera la casa de al lado

Se va acordando, se acuerda soñando

Se va acordando

Por eso te pido una vez más

Tómatelo con tranquilidad

Puede ser ayer, nunca o después

Pero tu amor dame alguna vez.

No pasa el tiempo no pasan los años

Inventa cosas con cosas de antaño

A nadie espera la casa de al lado

Se va acordando, se acuerda soñando

Se va acordando.

LILIANA HERRERO

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