CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Testimonio

Richard Gómez

Enero de 2013

Palabras

De casta le viene al galgo

Si de algo se siente orgulloso el compositor y trovador Ricardo Gómez Fortes –Richard para sus amigos y fans– es de sus predecesores, en particular de su abuelo paterno, Ricardo, y de su padre, Rolando, este último muy conocido en las décadas de los años cincuenta-sesenta en Cuba por haber formado parte del binomio autoral Yáñez y Gómez, creador de «Oh, vida», bolero popularizado por Benny Moré y renovado en las voces de Miriam Ramos, Héctor Téllez, Leo Vera y Pancho Céspedes.

Richard narra que, aunque no conoció a su abuelo, resultó una importante presencia a lo largo de su vida, pues su padre entonaba las canciones de su progenitor, «bohemio de bares y cantinas», quien muchas veces debido a penurias económicas tuvo que empeñar su preciada guitarra. Cuando adolescente, en los ratos libres, Rolando enseñaba a su hijo a hacer la voz segunda –esa tan peculiar de la trova que él nunca aprendió– y juntos interpretaban algunas de sus composiciones y otras de autores del feeling, entonces tan en boga.

Por esas razones, justo en julio de 2003, Richard convocó al concierto En tres Gómez, que devino homenaje a sus mayores.

En esa oportunidad interpretó piezas de Ricardo («Plenilunio», «Inquisición» y «Cual fantasma») y de Yáñez y Gómez («Me miras tiernamente», «Otra vez mi canción» y «Oh, vida»), así como composiciones propias, con excepción de «Canción para tu hallazgo», creada en coautoría con Marta Campos.

Siento que el caso de Richard se corresponde con el refrán español que anuncia «de casta le viene al galgo»: sin desestimar el legado musical de sus antecesores, Richard ha sintetizado las dotes del compositor y las del intérprete de cálida y grave voz. Baste mencionar los más de 200 temas de diversos géneros de su autoría, algunos de los cuales han sido incluidos en los repertorios de Argelia Fragoso, Liuba María Hevia y Niurka Reabeux.

La guitarra es su mejor y fiel amiga, confiesa el trovador, quien comenzó a componer desde los 12 años, y esa guitarra lo acompaña hoy para que cobre vida un sueño sempiterno: presentarse en A guitarra limpia, el espacio de los trovadores cubanos que desde 1998 auspicia el Centro Pablo.

MARÍA GRANT

LETRAS

TESTIMONIO

Descarnar el gesto,

irme un poco a propia luz,

no me hace disidente

del aroma, la virtud.

Han sido de a montones

los empeños

por abrir de par en par

cada trozo de ser y su parte de mar.

Cada ciclo implica

que de nuevo, que de nuevo

hay que existir,

cambio mi ropero,

estreno el mismo sonreír.

Y no disimulo la distancia

sé a dónde quiero llegar

255

y como intuyo la sed

voy a mi paso, normal.

Y llegan los sueños

y se van las sombras,

lo que ayer invierno

primavera ahora.

Quedan los amigos,

la guitarra, el verso,

yo lo abrazo limpio,

lo demás: al tiempo.

RICHARD GÓMEZ

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