Cuaderno Memoria julio de 1997

Julio de 1997

PALABRAS

Este cuaderno de la Colección Memoria quiere recordar con pasión y con cariño los dos nombres que titulan estas palabras, y destacar la relación entrañable que existió —que existe— entre ellos. Pablo de la Torriente Brau llegó a la vida con este siglo, el 12 de diciembre de 1901, en San Juan, Puerto Rico. Realizó estudios, inició su carrera literaria y comenzó a participar en labores revolucionarias en Cuba. Sufrió cárceles y escribió cuentos de imaginación desbordante. Renovó el periodismo de su época y fue un precursor del género testimonio. Vivió los rigores del exilio en la ciudad de Nueva York y dejo memoria impresionante de ello en sus cartas y crónicas periodísticas. Fue corresponsal y comisario republicano en la Guerra Civil Española, donde murió el 19 de diciembre de 1936. Su vida tuvo el ritmo del párrafo anterior. Los hechos más significativos parecen concentrarse, además, en seis años particularmente dinámicos y prolíficos: desde que el 30 de septiembre de 1930 comienza a participar en la lucha revolucionaria y publica su primer libro con los cuentos de Batey, hasta finales de diciembre de 1936, cuando cae en Majadahonda compartiendo la pasión del cronista irremediable con las urgencias del combatiente antifascista. Aunque no regresara nunca a Puerto Rico después de marchar a Cuba con sus padres, la isla natal le acompañó de diversas formas a lo largo de su vida: desde su preocupación por el destino de aquel territorio querido hasta las amistades boricuas que cultivó en La Habana, Nueva York o Madrid. Pero, sobre todo, Puerto Rico está en los orígenes de los valores éticos de Pablo. Su abuelo, Don Salvador Brau —Papador para sus nietos— fue la figura clave de ese legado familiar que lo sensibilizó desde muy niño con las ideas de la independencia, la libertad y la justicia. Nos sentimos satisfechos de que este nuevo cuaderno de Memoria reúna textos —algunos de ellos inéditos— que testimonian el alcance de esa herencia cultural y moral y rindan homenaje, a su vez, a la obra del abuelo Salvador, recia figura de la cultura puertorriqueña. Al mismo tiempo, hemos incluido aquí una muestra de los textos de Pablo publicados por el semanario Pica-Pica, que siguió desde sus páginas el devenir de los acontecimientos en Cuba y la trayectoria vital de aquel activo nieto de Don Salvador. Estos papeles forman parte del valioso conjunto de documentos donado a nuestro Centro por Zoe y Ruth de la Torriente Brau, quienes los reunieron —junto a sus hermanas Graciela y Lía— durante más de 60 años. La dedicación y el amor con que lo hicieron permiten que ese patrimonio sea puesto hoy a disposición de especialistas y estudiosos en el Fondo Documental Pablo de la Torriente Brau.                                Para hacer más intensa y eficaz esa relación —Pablo en Puerto Rico, Puerto Rico en Pablo— nuestro Centro ha organizado, conjuntamente con el Archivo General de aquella isla, una exposición de 100 imágenes sobre Pablo y una muestra de filmes documentales sobre el cronista y su época, a las que probablemente se añadan otras acciones, como la publicación de un cuaderno de Zoe de la Torriente Brau sobre su hermano y una exposición de artistas plásticos boricuas y cubanos. Creemos que este primer esfuerzo conjunto puede continuarse a través de proyectos de publicaciones y actividades que contribuyan al mejor conocimiento de la obra y la vida de Pablo en su isla natal y que refuercen, al mismo tiempo, los vínculos culturales e históricos entre nuestros territorios antillanos, que nacieron precisamente a la vida de este siglo —casi junto con Pablo— después de una guerra cuyo desenlace marcó el fin de una era en nuestro continente. El centenario de esa fecha, el ya próximo 1998, puede ser motivo para continuar este diálogo sobre nuestros orígenes y destinos, en la búsqueda común del fortalecimiento de nuestra identidad cultural, a la luz de esa figura que nos pertenece por igual, Pablo de la Torriente Brau, ciudadano puertorriqueño y cubano y español del mundo. El Centro que lleva su nombre agradece la colaboración de las instituciones y amigos en Puerto Rico que colaboran en esta jornada del mes de julio y se compromete a trabajar en proyectos comunes de similares alcances y propósitos. La Colección Memoria se siente honrada al reunir en sus páginas este puñado de documentos e imágenes bajo estas frases que son un reencuentro y una esperanza: Pablo en Puerto Rico y Puerto Rico en Pablo.

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