Paso a paso

Etién Fresquet

Abril de 2010

TEMAS

  1. Tema A guitarra limpia 0´34 *
  2. Hilaridad 3´17
  3. Miradas 5´03
  4. De agua y noche guajira 3´59
  5. Quien te quite la botella 6´03
  6. Un son para Ochún 5´05
  7. Un canto de fe 3´54
  8. Canción viajera 4´02
  9. Sin despedida 3´54
  10. Paso a paso 4´49
  11. Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío 3´03
  1. Siete sayas una cinta 3´52
  2. Descalzo y hacia el mar 4´55

14. El samba que viene 4´03

LETRAS

Cuando los sueños tienen una puerta

y en el andar se han erguido sin miedo

cuando se va de la nada al delirio

hay para ver

el horizonte puede ser brutal, indescriptible

 

Soy artesano del verbo y el canto

desde allí parte y vuela toda mi locura

y muchas veces tomada de asalto

por la aventura

 

La lluvia me ha de llevar donde se pone este acorde

el viento me alucina y vuelvo al fin

pasó a paso por tu voz, macerando lo que encuentro

para hacer una canción

el tiempo corre y la brizna se ha hecho más que montaña

la estoy subiendo y apenas lo creo

 

Cuando fue que acabó aquel temor

donde anda la duda de hacer

y el sabor primerizo del frío ahora mismo

por   siempre jamás, por siempre jamás

paso a paso descubro el silencio los enigmas del mundo que llevo

pero estos ojos siempre donde siembro, hay donde sueño

yo quiero sembrar siempre en tu sueño

júzgame ahora que soy que vivo y juego todos mis sentidos

y brindo con mi vino y mi hambre y no tengo razón

para ocultarme

 

El camino es certeza lo sé, la mirada de un niño también

pero no quiero tierra prometida ni el oro remoto

yo quiero trovar aquí en mi tierra .

 

Etién Fresquet

PALABRAS

En el devenir de trovadores y/o cantautores en los últimos lustros en nuestro país, hay creadores que por una razón u otra no clasifican dentro de determinados parámetros grupales y, por tanto, con frecuencia suelen quedar rezagados en materia de que su obra circule entre los seguidores de esta clase de escena musical. Pienso que justo es ése el caso de lo sucedido con Etién Fresquet.

No sabría decir el momento exacto en que por vez primera lo escuché interpretar sus composiciones. Sí recuerdo que fue allá por la década de los noventa y que desde que lo oí, me llamó la atención su singular dominio de la guitarra. Etién es uno de esos contados casos de trovadores que poseen una sólida formación académica como instrumentista y ello se aprecia tanto en el modo de pulsar las seis cuerdas de su guitarra, en el espectro armónico manejado por él, como en las líneas melódicas de sus canciones.

Lamentablemente, dadas las peculiaridades de la época que nos tocó vivir durante el decenio pasado y que en lo más mínimo resultaron favorables para el desarrollo de la vocación por el arte trovadoresco, en cierto momento Fresquet decidió canalizar sus posibilidades como instrumentista por otros rumbos y así, dejamos de encontrarlo guitarra en mano en cualquiera de las peñas o descargas de trovadores y/o cantautores que, contra viento y marea, persistieron por sobrevivir en la harto compleja Ciudad de la Habana de los noventa.

Durante años, no supe nada del quehacer autoral e interpretativo de Etién, sólo que laboraba en uno de esos grupos destinados a presentarse ante el turista de turno, con el consabido y machacado repertorio que podemos escuchar en cualquier esquina del casco histórico de La Habana Vieja. Empero, Fresquet tenía en la sangre el virus de la pasión por la trova y entrado ya el presente milenio, un día tomó la decisión de renunciar a las ventajas económicas de “hacer sopa” y, como sucediera en la parábola bíblica del hijo pródigo, retornar al punto del cual nunca debió partir.

Por supuesto que para Etién el regreso no ha sido fácil, pues como ha dicho Pablo Milanés: “El tiempo, el implacable, el que pasó, siempre una huella triste nos dejó”. Por ello, paso a paso ha tenido que transitar un camino que él, en parte, ya había recorrido previamente. Ahora, lo hace con el inconveniente de que en relación con quienes supieron de su quehacer de antaño, se aplica aquello de que los de entonces, ya no son los mismos.

Sin embargo, una vez más se verifica la certeza de la frase acerca de que no van lejos los de alante, si los de atrás corren bien. Por eso, sin prisa pero también sin pausa en su caminar, Fresquet hoy ha llegado hasta este patio de Muralla 63, para ser protagonista de una nueva emisión del ciclo de conciertos A guitarra limpia. La ocasión servirá para comprobar los actuales derroteros por los que se mueve la cancionística del creador y en los que como centro rector aparecen distintos géneros de la música cubana de ayer, hoy y mañana.

De tal suerte, las presentes inquietudes ideoestéticas de Etién le animan a componer desde un bolero, una guajira, un son, hasta una canción en el sentido más tradicional del género en la historia de nuestra música. Mientras tanto, los textos de sus melodías hablan de lo que él ha sido y es como persona y músico, del amor, de problemas sociales como el alcoholismo y el fenómeno migratorio, por mencionar algunos tópicos. Tampoco falta el homenaje al amigo que ya físicamente no está entre nosotros, pero que siempre perdurará en el recuerdo de los asistentes habituales al Centro Pablo. De ahí, el tributo a la memoria del querido Luis Hernández, El Plátano, de quien incluso Fresquet nos entrega la musicalización de un texto suyo.

Así pues, dispongámonos a disfrutar de este concierto Paso a paso, de Etién Fresquet, a sabiendas de que según el camino que tomamos, la pisada crece o enaniza, porque el hombre es mínimo y enorme a la vez, fortaleza tan débil, debilidad tan fuerte, que solamente depende del afán en su pisada y lo agudo de su ojo.

 

Joaquín Borges-Triana

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