Manuel Argudín  
  Concierto Todavía no estoy mal, de Manuel Argudín. Invitados: Rey Guerra, Heidi Igualada y Alejandro Valdés. Grabados de la artista Diana Balboa. Sábado, 28 de octubre del 2000.

Manuel Argudín nació en la Ciudad de la Habana el 2 de junio de 1961. Con el grupo Cubanueva, ingresó como aficionado en 1979 al Movimiento de la Nueva Trova. Posteriormente realizó estudios en la especialidades de Canto, Música y Actuación, en el Instituto de Superación Profesional Ignacio Cervantes.

A lo largo de su carrera ha realizado actuaciones en varios lugares de la Isla y en México, Guatemala y Venezuela. Ha compartido escenarios junto a Rey Guerra, Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Vicente Feliú, José María Vitier, Amaury Pérez, Ireno García, Alberto Tosca, Gerardo Alfonso, Sara González, Marta Campos, Miriam Ramos, Anabel López, así como con Alejandro Filio, Víctor Víctor, Tita Parra y otros creadores extranjeros.

Participa junto a otros artistas en los discos Antología de la Nueva Trova, Volumen IV (1997) y Complicidad (1999), un álbum con temas de Carlos Puebla. También interviene en el cassette Rey Guerra a guitarra limpia (grabado en vivo en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en 1999). En su discografía individual cuenta con el título Soy (grabado en Venezuela, en 1998) y actualmente prepara su segundo registro, Aroma de invierno, para el sello cubano Unicornio. Manuel Argudín a guitarra limpia

Presentar a un amigo es uno de esos momentos gratos que depara la existencia de espacios como este. En esta serie de conciertos A guitarra limpia aparece hoy la obra de un trovador completo, profundo, y sobre todo tremendamente humano a la hora de crear y de decir su obra. Recibir nuevamente en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau a Manuel Argudín es el seguro pronóstico de la ocurrencia de más de una buena canción.

No es la primera vez que llega este artista a nuestro patio. Ya dejó oír su poderosa voz y sus cantares como invitado del maestro Rey Guerra en el concierto donde celebramos el primer aniversario de este espacio. Y ahora, estando muy cercano el segundo año de este bregar a pura guitarra, tiene la suerte de devolver la invitación en su oportunidad de ofrecernos una mayor muestra de sus obras.

De Argudín y de sus canciones hay varias razones que no quisiera dejar de apuntar. Tal vez sea por estar hechas con los pedazos más directos de sus vivencias; por la tremenda seguridad con que las defiende en escena; o por la sólida calidez y vida con que las trasmite, pero siempre queda una sensación feliz de haber aprovechado el aire, el tiempo, el vivir en fin, cuando cae el último acorde de cualquiera de sus temas. Quizá el secreto se esconda en esa sincera y clara manera de ser que practica hacia el público y hacia los que le conocemos fuera del escenario.

Dicho todo esto, que no agota todas las aguas y razones que habitan en sus sonoras criaturas, sólo me queda desearle la mejor de las suertes a este creador, a las trovas que ya ha encontrado y a las otras que vendrán. Así que cedo la palabra a su canción y a su guitarra.

Antonio López Sánchez  

Todavía no estoy mal

Aunque se ha abierto un agujero en mi zapato
todavía no estoy mal, no estoy descalzo.
Y aunque me acusan de que estoy muy mal vestido
no he llegado a lo peor, no tengo frío.
Y aunque ahora están mis bolsillos desiertos y estoy casi muerto de ganas por ti,
si daño me hizo mucho más me satisfizo
el amor que recibí.

Ahora la noche no asusta, es más, diría que me gusta
compartir con las estrellas mi obsesión.
Y deletreando los detalles que me brinda la
locura de la calle
voy pariendo una canción.
Y suelo andarme cuidando muy poco de los ciclolocos del amanecer.
Ni la cerveza, ni la cita con la mesa me resultan un placer.

Se me hace fácil la existencia porque tengo la paciencia de espera.
Y en esas cosas del trabajo nunca me ando por debajo mientras pueda sostenerme vertical
No tengo listo el equipaje pero si llega un pasaje inesperado no me voy a resistir.

A fin de cuentas, siendo en el planeta Tierra, cualquier sitio servirá para morir.
Sin el mañana me sumerjo en el hoy mismo, no me dejo perturbar por espejismos.
Me pongo a salvo de los cantos de sirena
y me gusta la maldad de tu alma buena.
Yo que vivía mostrándole al mundo mi acento rotundo de falso Don Juan,
estaba preso en el olvido y más dormido
que una momia en un desván.

Soy un cantor de las esquinas
con la única bocina de mi voz
y mi bandera es sólo un trozo de madera
que armoniza los apuntes de mi degeneración.

No estoy al centro de la escena pero tomo a mano llena lo que venga del misterio terrenal.
Y mientras tanto voy confiando en que algún santo velará por mi salud espiritual.

Manuel Argudín

 
  arriba