Eduardo Arrocha es una firma muy reconocida y reverenciada dentro del diseño cubano: no por gusto a lo largo de su intensa vida creativa, que ya sobrepasa las seis décadas, se ha ganado el calificativo de Carbono 14, el todoterreno del diseño, The best, y en la temprana década de los sesenta recibió uno de los elogios más grandes de su vida cuando Andrés García le dijo: “tus diseños parecen Dureros”.

Laborioso, constante, trabajador incesante, casi un adicto, aún hoy Arrocha continúa inclinado ante su mesa de dibujo porque, según él, “no sabe decir que no”: a pesar de sus ya pasadas ocho décadas de vida, directores de las más prestigiosas y exigentes compañías cubanas continúan reclamando sus saberes y haceres.

Las cifras son, por lo general, muy frías, pero indicativas de realidades y certezas: Arrocha ha diseñado para más de un centenar de directores teatrales y coreógrafos, y ha trabajado para el teatro dramático —“su preferido”— en más de 400 piezas, sin contar sus innumerables y reiteradas prestaciones para el ballet, las danzas moderna y folklórica, la ópera, la zarzuela, el teatro musical, el guiñol, el cine, el cabaret, la televisión y los carnavales.

En este libro el lector entenderá por qué Arrocha es una marca que, incondicionalmente, ha puesto a disposición de la cultura de esta Isla, y cómo ha dejado trozos de su piel y parte de su alma entre telones para regalar lo mejor de sí al mundo escénico cubano.

CONVOCATORIAS

 

PREMIO MEMORIA 2019

 

UNA CANCIÓN PARA TERESITA

 

CONCURSO DE CARTELES 20 AÑOS A GUITARRA LIMPIA

 

Nuevas propuestas