2017
NOTA DE CONTRACUBIERTA
Este libro reúne las primeras cuatro historietas de Elpidio Valdés. Son, si se quiere, su acta de nacimiento ante los ojos de los lectores y las lectoras —de entonces y de ahora—, pero no son el acta de nacimiento de su creador, que también estamos homenajeando aquí.
Se trata, qué duda cabe, de un homenaje dúplex.
Homenaje a Padroncito —también llamado padre de Elpidio Valdés— por su aporte extraordinario y sostenido a la cultura cubana.
Homenaje a Elpidio Valdés —también llamado hijo pródigo de Juan Padrón— porque ha enriquecido el conocimiento, la imaginación y las vidas de cuatro generaciones de cubanos y cubanas.
Elpidio es un ícono de nuestra cultura. No abundan los personajes, historias o acciones que puedan merecer ese honroso calificativo. Y lo es porque su creador encontró las maneras formidables de unir los valores de la historia de la patria a las posibilidades comunicadoras de la cultura popular, incorporando nuestra manera de ser como pueblo, nuestro humor, nuestros rasgos esenciales a ese universo visual y, luego, audiovisual. Elpidio no es un héroe acartonado, ideologizante, previsible y —por ello— aburrido: es la imagen humana y risueña del pueblo que libró 30 años de guerras contra el colonialismo español, cargando al machete contra las fuerzas enemigas que se esforzaban en convertir a los mambises en puré de talco y recibían esta respuesta del coronel Valdés: ¡Eso habría que verlo, compay!
Prensa
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