2016
NOTA DE CONTRACUBIERTA
Este libro es, en su conjunto, una fiesta de la memoria. Aquí podremos encontrar los trovadictos que en el mundo somos una antología mayor, viva y cambiante, de la nueva trova cubana: desde casi todas las figuras mayores de ese género hasta las voces jóvenes que han ido ganando en estos años el espacio que va mereciendo su talento y su laboriosidad.
Las páginas que siguen son una crónica de esta aventura vivida a guitarra limpia y a corazón abierto. Leyéndolas, observando la memoria fotográfica que acompaña cada capítulo, percibiremos las señales que el tiempo nos envía: podremos completar aquel recuerdo de una canción de hace diez años o redibujar en el espacio el rostro de un trovador querido: para eso también fue hecho este libro.
Medio en broma y mucho en serio hemos dicho algunas veces que el Centro Pablo es un centro pobre pero honrado. Refiriéndonos también al Centro, pero especialmente a los conciertos de la nueva trova, también hemos confesado que estos han sido, sobre todo, hijos de la solidaridad. A esos amigos que han hecho posible la existencia de A guitarra limpia va dedicado especialmente este libro.
Cuando concluíamos estas Memorias a guitarra limpia en su primera edición (2008), supimos de la muerte de El Plátano —menos conocido como Luis Hernández—, quien nos acompañó en tantas tardes de trova y poesía. El Centro acogió dos exposiciones de este singular amigo: En blanco y negro (2002), con la cual ayudamos a rescatar parte importante del patrimonio fotográfico del Movimiento de la Nueva Trova, y El Plátano digital (2007), que recogía sus trabajos más recientes. Queden estas líneas, también, como recuerdo de su paso memorable por el patio de las yagrumas.
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