ALFREDO SOSABRAVO

Por: Centro Pablo

22 de Octubre de 2020

Por Jorge R. Bermúdez

La Jornada por la Cultura Nacional a celebrarse en el mes de octubre, este 2020 ha tenido dos particularidades: realizarse vía on line, por motivo de la pandemia de la Covid-19, y homenajear a cuatro figuras esenciales de nuestro ámbito cultural: la primera bailarina absoluta, Alicia Alonso; la novia del feeling, Omara Portuondo; el artista plástico Alfredo Sosabravo y el 50 aniversario de la aparición de la historieta gráfica Elpidio Valdés. Sin embargo, una tercera particularidad es de resaltar en esta ocasión: las tres personalidades homenajeadas han sido acreedoras del Premio Pablo, que otorga anualmente el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, de La Habana, desde su fundación en 1996.

A no dudar, hay un denominador común entre los tres premiados, la permanente dedicación al arte que eligieron para expresarse de por vida: el ballet, el canto y las artes visuales. En el caso de Sosabravo, desde temprano todo lo puso a disposición de las artes visuales, a partir de una vocación que se erigió desde su más profunda razón de ser. No transigió, ni nunca ha transigido con cualquier otra motivación que lo apartara del camino escogido. Y ese camino, como siempre sucede en estos casos, no fue del todo fácil de transitar. Y es que en todo verdadero creador hay tres etapas bien definidas: la formativa, la propiamente creativa y la de imposición de la obra. Las tres son de toda la vida.

Desde un inicio Sosabravo entendió las artes visuales más allá de los límites precisos que imponía la pintura tradicional. Más tarde, como profesor, fue consecuente con ello. Su línea dibujística le fue ordenando los sentidos para apropiarse de un lenguaje muy personal, que no fue ajeno a material o técnica alguna, siempre y cuando estos se avinieran a sus propósitos expresivos. De esta suerte, prevalecieron formas y colores, temas y ornamentos, cuya impronta artesanal se despejó en propuestas visuales cada vez más audaces, francas, transparentes, no dejándole límite alguno al sentir de un decir, que al igual que sus años, aún está en plena capacidad creativa. En este sentido, ninguna expresión mejor para ilustrar a nuestro homenajeado, que la acuñada por el pintor y crítico de arte Manuel López Oliva, cuando dijo: “siempre lo veremos sosabraveando”.

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