CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

CONVERSANDO EN TIEMPOS DE…

Por: Estrella Diaz

16 de Febrero de 2021

“ Y, ¿NO DICEN QUE EL AMOR SALVA?”

Por Estrella Díaz

Katia Cárdenas ha desarrollado su vida profesional dentro de la Oficina del Historiador: desde hace años dirige la Dirección de Gestión Cultural de la Oficina, responsabilidad que asumió siendo muy joven y ha llevado las riendas con mano segura, siempre apoyada por un equipo de profesionales de diversos saberes. Es periodista de formación y esa especialidad le ha permitido, seguramente, poder tener una visión totalizadora que le permite tomar decisiones a la hora de jerarquizar este o aquel proyecto. Con ella intercambiamos vía correo.

Desde que comenzó la pandemia en Cuba todo el sistema institucional cubano ha tenido que reinventarse, ¿cómo ha asumido la Dirección de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador el reto de las nuevas y complejas circunstancias y, sobre todo, luego del deceso del querido e insustituible doctor Leal?

El año 2020 trastocó todos los proyectos que estuvimos bordando con esmero durante mucho tiempo. Nuestra agenda cultural estaba cargada de festivales, espectáculos y proyectos que, de momento, se vieron detenidos. Por otra parte, la dimensión social de la estrategia cultural que requiere de ese intercambio con las personas y grupos, esa atención dedicada, también se vio truncada.  Pero no nos sumimos en un letargo a esperar qué pasaba o qué hacían otros. Nuestra capacidad de reacción fue inmediata. No podíamos abandonar a nuestros públicos, debíamos seguir vivos, activos, conectados, y nos mudamos al escenario virtual en el que ciertamente teníamos muy poca experiencia.

Gestamos una estrategia en redes sociales con las instituciones que ya tenían sus páginas en Facebook, siempre desde el precepto de la integración. La primera experiencia de trabajo conjunto fue el Reto Descubriendo el Patrimonio en el que todos los días presentábamos una pieza de las colecciones de diferentes museos de la Oficina para que fueran identificadas por los públicos. Estudiamos horarios, frecuencias de publicaciones, reacciones de los públicos, y ya en julio pudimos lanzar una gran estrategia comunicacional para el proyecto Rutas y Andares. Un abrazo virtual fue el slogan de esta campaña conformada por 30 páginas de museos, centros culturales y bibliotecas de la Oficina del Historiador que publicaban diariamente partir de un cronograma común, el uso de identificadores y banners; y logramos un movimiento increíble en las redes. De esa gran estrategia emanaron más de 15 talleres vía WhatsApp, tanto para adultos mayores, niños, adolescentes e incluso para personas con diferentes discapacidades, todos con altos niveles de participación. ¿Cómo pudimos lograr organizar esta campaña desde la distancia? Solo por ese amor al patrimonio que distingue a quienes trabajamos en la Oficina; esa entrega y responsabilidad con nuestro público hizo que la mayoría de los directivos y especialistas usaran los recursos personales para mantenerse activos en la red.

En medio de este gran esfuerzo, tuvimos la pérdida de Eusebio, de un impacto tremendo en cada uno de nosotros, pero también en nuestros seguidores. Dedicamos las páginas a mostrar toda la obra de Leal en las diferentes aristas del trabajo institucional, los aportes a la cultura, al patrimonio, pero también nos convertimos en receptores de todas las muestras de amor a Eusebio de la gente de pueblo que le dedicaron frases, poemas, dibujos de los niños…

Leal fue siempre un defensor de nuestras Rutas y Andares y acompañaba a las familias cada año, firmaba personalmente miles de diplomas a los ganadores y se reunía con ellos en ese encuentro al final, el más esperado por todos. Incluso estuvo al tanto de esta edición virtual y nos estimuló a que continuáramos con este empeño creativo. Así que seguir sin Leal es un gran compromiso, porque él sembró en cada uno de nosotros y no tenemos otra alternativa que devolver todas sus enseñanzas, continuar su obra y hacerla florecer.

¿Cuál consideras que es la lección mayor aprendida de este tiempo?

La mayor lección es que la vida está llena de retos y que solo el ingenio humano y la creatividad pueden saltar obstáculos y permitirnos crecer. También que debemos continuar el trabajo en red, integrado, porque juntos somos invencibles. Y que tuvimos la suerte infinita de coincidir en espacio y tiempo, con un hombre excepcional, que además fue nuestro jefe, un hombre que nunca se detuvo ante los entuertos, incomprensiones y trabas, siempre avanzando y dando luz. Hoy siento que al oído, como en un susurro, me sigue guiando.

¿Cuáles son las pautas trazadas por la Dirección para este 2021?

Por supuesto, una enseñanza de esta etapa es la necesidad de consolidar el trabajo en el escenario virtual para el cual debemos capacitar a los especialistas de los museos, centros culturales y bibliotecas. Otra proyección importante es la continuidad de la estrategia de fortalecimiento de la participación comunitaria en la vida cultural de La Habana Vieja, que traerá el nacimiento de un centro referencial para el trabajo sociocultural en la comunidad. Estamos conformando también una caracterización de los perfiles musicales de los espacios del Centro Histórico para lograr esa especialización y diversidad del producto cultural por la que Leal abogó. También pretendemos que sea el año de crecimiento del centro Habana Espacios Creativos, un proyecto para la experimentación de los jóvenes creadores, y del impulso de otros nuevos proyectos como la Casa de Titón y Mirtha, para la promoción de la obra del cineasta Tomás Gutiérrez Alea (Titón) y el desarrollo de un proyecto hacia la comunidad del barrio de San Isidro.

Eres mamá de dos varones: un adolescente y otro en edad primaria, ¿cómo han llevado la pandemia y el aislamiento a nivel de hogar?; ahora, que todo tiende a la llamada “nueva normalidad”, ¿cómo se están organizando?

Muchas personas se preguntan cómo puedo criar a mis hijos varones y enfrentar un trabajo tan grande y tan dinámico como la gestión cultural en la Oficina del Historiador. Es cierto que con la ausencia temporal de mi esposo he tenido que asumir esta tarea sola, pero yo lo veo de otra forma. Creo que puedo enfrentar todo el desafío del trabajo porque tengo dos hijos maravillosos que me inspiran y me dan fuerzas para hacer más, desdoblarme más.  Ellos desde pequeñitos me acompañan lo mismo a un concierto que a una conferencia, han crecido en este ambiente espiritual que los ha enriquecido y fortalecido. Han aprendido a valerse en el hogar y se protegen uno al otro. Tenemos una gran comunicación, todo desde el amor que no ha faltado nunca, ni con el trabajo, ni con ellos, y ¿no dicen que el amor salva?

 

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