CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

CONVERSANDO EN TIEMPOS DE…

Por: Estrella Diaz

12 de Agosto de 2021

“LOS SERES HUMANOS SOMOS MÁS IMPREDESCIBLES Y COMPLICADOS QUE LA PANDEMIA…”

Por: Estrella Díaz

Choco -Eduardo Roca Salazar- es un creador que no necesita, al menos en Cuba, mucha presentación: Premio Nacional de Artes Plásticas 2017 es un infatigable artista que ha hecho de la colagrafía su auténtico y sólido sitial. Sin duda, Choco (Santiago de Cuba, 13 de octubre de 1949) tiene una propia marca que ha conseguido a fuerza de talento y también de mucha laboriosidad: ese es otro de sus rasgos distintivos. Él no para de crear aun en tiempos tormentosos por los que vive el mundo –y Cuba como parte de él-. Su estudio taller de la Calle Sol, en pleno corazón de La Habana colonial, ha continuado su ritmo –eso sí menos intenso, pero indetenible- en estos más de quince meses de pandemia. A Choco –como me confesó hace algún tiempo un amigo común, el también pintor y grabador José Omar Torres- “no hay quien lo pare” porque, incluso desde los ya lejanos tiempos en que eran estudiantes en las escuelas de arte, “el Choco siempre pensó en grande”.

¿Qué has estado haciendo durante estos quince meses de pandemia?

Pensando que es un período difícil. Globalmente, estamos viviendo momentos muy complicados y la gente que está haciendo arte debe de pensar con mucha seriedad y cuando pase esta epidemia, ser consecuente con la exigencia intelectual que tiene el mundo.

Sin duda hay un hambre intelectual tremenda, pero lo que la gente está haciendo en Cuba, fundamentalmente, ahora es subsistir, comer. Pero nosotros los artistas, tenemos que pensar que, después que pase este difícil momento, tenemos que proponer cosas profundamente cultas y humanas a este pueblo que lleva casi dos años pensando solamente en sobrevivir y, en algunos casos, en mal existir producto de una serie de problemas de orden económico. Resumiendo: la gente está muy preocupada en vivir y nosotros los intelectuales, los artistas, tenemos que pensar en que tenemos que darle alimento espiritual a nuestra  gente porque los teatros han estado cerrados, los cines, los museos, las galerías, las escuelas de arte y todo el mundo, como es natural, está muy deprimido culturalmente y es deber ofrecer propuestas profundas, sinceras y, como dijo Martí: “ser cultos para ser libres”.

Aseguras que este es un tiempo para pensar, pero hasta donde sé, no has parado, y tu taller de la calle Sol, no ha cerrado…

Estoy diciendo esto porque tengo la posibilidad y el privilegio de venir todos los días –aunque sea unas horas- a remirar mi obra y visibilizar el futuro y cuando todo reabra, no repetirme y darle otras ideas y otros sentidos a la obra que está por hacerse. Por eso todos los días vengo a mi taller. Y pienso.

¿Y la escultura cómo ha quedado?   

Sin duda, la escultura ha ampliado mi obra. Pienso que la escultura, al igual que la cerámica –en ambas ya llevo unos años, pero no me considero ni un escultor ni un ceramista-  le han otorgado una dimensión profunda a mi quehacer como artista plástico y le ha dado otra connotación. Confieso que me he enamorado profundamente de la escultura y he realizado en madera, en bronce y también en cerámica.

Y después que salgamos de este mal momento, ¿tienes algún proyecto concreto?

Tengo un proyecto que duraba dos años y que ya debía de haberse iniciado, pero por la pandemia ha quedado, momentáneamente, congelado. Comenzaba en la ciudad mexicana de Veracruz donde se tiene pensada una exposición, grande, que recogía varias etapas de mi vida pictórica. Luego se trasladaba hacia Oaxaca y allí le adicionaba escultura en madera y en bronce y concluía en el Museo de la Estampa del D.F. Este Museo, que amo profundamente, es la flor y nata del grabado en América y en él se mostraría, exclusivamente, mi obra gráfica. En ese Museo, hace ya unos años, realicé una muestra y cuando me volvieron a invitar ahora –con mucha más experiencia en el cultivo de la colagrafía-, me he hecho el hombre más feliz de la gráfica latinoamericana. Todo ello ha quedado pospuesto y espero que cuando se abra pueda cumplir ese sueño. Seguro.

No es un secreto que la ausencia de turismo implica menores ventas –o cero ventas- y eso desde el punto de vista económico afecta al artista que vive de su arte. Pero ¿esa ausencia de contactos con públicos y coleccionistas ha, quizás, afectado o sacudido los cimientos de tu obra?

Más que todo he cavilado profundamente en cómo mantener activo a mi equipo de trabajo y en parte me ha dado la posibilidad de sentarme a meditar: creo que nunca antes en mi vida he reflexionado tanto como en los últimos quince meses. Por otro lado, la edad va pesando y uno tiene que estar consciente que no tiene veinte años. La familia se amplia y la condición de abuelo equilibra y te abre otras perspectivas y te obliga a pensar en los tuyos como nunca antes.

¿Cómo ves el mundo después del Coronavirus?

Quisiera que el mundo estuviera más lleno de colores: es lo que quiero, pero los seres humanos somos más impredecibles y complicados que la pandemia. No obstante, yo tengo una tremenda confianza en el mejoramiento humano y si bien es cierto que han muerto millones de personas en el mundo, la pandemia ha dado la oportunidad de ponernos a rumiar qué podemos hacer mejor. La Covid se ha llevado a familiares, amigos y vecinos y le ha dado al mundo como una bofetada para que despertemos de la mediocridad que tuvo su máxima expresión en el gobierno de Donald Trump: ¡jamás he visto un presidente tan inculto! y eso forma parte de la mediocridad que ha estado invadiendo al mundo. Hay que meditar para poder dar continuidad cultural y continuidad humana al futuro.

¿Cómo ves en perspectiva a Cuba?, ¿cómo la sueñas, luego de los últimos acontecimientos del 11 de julio ?

Veo a Cuba que resurge. Y todo aquel que tiene dos dedos de frente lo sabe, pero también lo sabe el gobierno norteamericano. Lo único que tiene que hacer es quitar eso que agobia a todo el mundo y que se llama bloqueo. Si en más de seis décadas nuestro país ha hecho tantas cosas maravillosas a pesar del embargo, ¡imagínate cuantas otras se pudieran hacer! Cuando no tengamos bloqueo, Cuba les abrirá -aún más- los ojos y las entendederas a los pueblos oprimidos de Latinoamérica y de África.

Sin duda, estamos en un momento difícil, pero estoy seguro, convencido, que Cuba va a florecer. Es algo que nos pertenece por entero y Cuba florecerá. Soy un hombre que llegó a los setenta años y esas décadas transcurridas te permiten tener un paso firme: cuando uno va avanzando en el tiempo, en otras palabras, te vas poniendo viejo, te vas llenando de experiencias. Por todas las cosas que he vivido y por las que han vivido mis amigos, me da la certeza de que Cuba se levantará con todos los hierros porque este es un pueblo que aprendió a leer y a escribir hace mucho rato, porque es una país que tiene un alto nivel cultural y un sentido político fuerte. Por otro lado, Cuba tiene que aprender muchas cosas –y eso lo sabemos todos-, pero un pueblo que sabe pensar tiene todas las garantías para vencer, para ser un pueblo libre y soberano.

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