CONVERSANDO EN TIEMPOS DE…

Por: Estrella Diaz

1 de Octubre de 2020

“NO ESTAMOS AISLADOS AUN ESTANDO EN CASA, ¡ESTAMOS EN EL SIGLO XXI!…”

Por Estrella Díaz

Piedad María Subirats ha dedicado su vida al diseño de vestuario y escénico, fundamentalmente, enfocada en la televisión nacional cubana, aunque también desplegó un intenso trabajo como diseñadora de vestuario para cine, teatro, espectáculos musicales y cabaret. En su larga carrera ha recibido importantes reconocimientos como la Medalla 65 Aniversario de la Televisión Cubana y la Distinción por la Cultura Nacional.

Hoy con setenta y seis años de vida y recogida en su casa del habanero Reparto Kohly, a causa de la pandemia que nos azota, nos responde las siguientes interrogantes.

¿Cómo es su día a día? , ¿ha sentido la soledad?

Mi día a día actual solamente difiere de mi vida habitual antes de la aparición del Coronavirus, por las tardes. Y difiere bastante: diría que mi vida ha dado un cambio radical a todas mis costumbres, gustos, y hábitos de vida. Como siempre, yo me sigo levantando sobre el mediodía. No me gustan las mañanas… prefiero dormirlas, con o sin confinamiento. Por las mañanas no existo para nada ni para nadie.

Por las noches hace mucho tiempo que no salgo, no me gusta manejar cuando está oscuro. Veo televisión y series casi toda la noche y sobre las cinco de la mañana consulto el correo y luego voy a dormir. Antes del confinamiento y luego de mi jubilación, ¡jamás! estaba en mi casa, y ahí viene el choque con el confinamiento. Siempre tenía lugares a donde ir: a inauguraciones de artes plásticas, a la Galería Raúl Oliva de Artes Escénicas del Teatro Bertolt Brecht, a desfiles de modas, a salidas con mis amigas al teatro, o a almorzar afuera, a tiendas SIN COLA, y preferiblemente a mirar modas a las boutiques de mis amigos diseñadores, aunque no les compre. Me gusta ir de tiendas y mirar cosas bonitas. Nunca me interesó mucho comprar comida, detesto la cocina.

Solo salgo, a veces, a buscar alimentos aun en contra de mis preferencias. Las COLAS, no las entiendo, las rechazo. Esto es lo que más me ha golpeado de todo. No siento la soledad a pesar que vivo sola hace muchos años. Defiendo mucho mi privacidad. Mi casa es mi cueva inviolable, y en ella necesito mucha paz y silencio absoluto. Ni oigo radio, a veces solo Radio Enciclopedia. Nada que me saque de mis propios pensamientos sobre mis proyectos de investigación, de arte o de vida.

Amigos en Cuba y familiares en el extranjero me llaman por teléfono o me pasan correos para interesarse por mi salud, y yo hacia ellos también. Además, quien tenga teléfono, correo electrónico y hasta Whatsapp, no tiene por qué sentirse solo, porque hoy en día la comunicación se establece a través de estos medios. No estamos aislados aun estando en casa. ¡Estamos en el siglo XXI!

De los muchísimos y excelentes diseños que ha realizado a lo largo de su vida, ¿cuál es el que le ha dado mayor satisfacción?

He disfrutado tanto cada diseño que he hecho fundamentalmente para la televisión, que me sería difícil escoger uno preferido, pero mi diseño de vestuario para la telenovela Sol de batey ha sido mi carta de presentación, realmente lo disfruté muchísimo. Pudiera decir lo mismo de mis diseños para Pasión y prejuicio, y cada una de las telenovelas y teatros para los que he diseñado. Algunos teatros, como La Celestina, de 1982, dirigida por Ana Lasalle y Roberto Ferguson donde el vestuario de todos los personajes fueron a taller con diseños míos, después de una seria investigación sobre la España del siglo XV a través de las pinturas del Bosco y de Brughel, para poder usar el colorido encontrado en sus cuadros. También disfruté mucho el telefilme La vida en rosa, de Ernesto Daranas, en el 2004.

De los diseñadores de su generación, ¿a cuál o a cuáles les agradece más?, ¿a cuál o a cuáles les debe algo?

A quienes les debo mucho, o todo en mi formación como diseñadora no son de mi generación. En primer lugar a mi maestra principal, Lily del Barrio, fundadora de la primera Escuela de Diseño de Cuba donde primero se impartió la especialidad de Diseño de Modas, especialidad que estudié bajo su dirección en la década de los años 1960. No llegué a graduarme en su escuela, aunque estudié allí los cuatro años de la especialidad, Lily siempre fue mi asesora, crítica y maestra así como mi querida amiga.

Después, en los años 1970, a Julio Álvarez Basora, escenógrafo importante, fundador de la televisión en Cuba; él, con sus conocimientos, me llevó al mundo de la escena, tanto en teatro como para las cámaras. Al igual que Lily, Basora no solamente fue mi maestro sino un querido amigo. A ellos dos les debo lo que sé y lo que soy.

A los diseñadores de mi generación los admiro muchísimo y les tengo mucho cariño. Mencionaría a quien le digo “Maestro”: Eduardo Arrocha. Y admiro también a mi colega-contemporánea Diana Fernández, no solo por su obra creativa como diseñadora para cine y teatro, sino por su serio trabajo de investigación sobre el traje, reflejado en sus libros ya publicados sobre este tema. Admiré mucho a Miriam Dueñas, otra querida amiga ya desaparecida, y como ella, a quienes sepan confeccionar o realizar sus diseños. Yo no sé coser, nunca aprendí, no me gusta coser. No me gusta nada que me mantenga sentada tranquila mucho rato. Solamente, quizás, dibujar mis bocetos.

¿Cuál fue su último diseño?, ¿está ahora mismo en algún proyecto concreto?

Mi último diseño para la televisión fue el telefilme Espectros, de Henrik Ibsen en el 2005, adaptado y dirigido por Tomás Piard, que me valió el Premio Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de Vestuario de ese año, antes de retirarme. Fue mi despedida de la televisión. Ya jubilada, participé en el diseño de vestuario por la Casa Productora del ICRT para la película canadiense Havana ‘57, del director Jim Purdy en el 2012: esa fue mí despedida del rodaje en cine. En el 2018 hice el vestuario, peluquería y maquillaje para La historia del danzón y El lenguaje del abanico, multimedia para Citmatel dirigida por Dulce María Kohly.

Últimamente me he dedicado a la docencia, transmitiendo mis conocimientos a estudiantes de la Facultad de Diseño Teatral del ISA y a alumnos de la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisuales (FAMCA) y, sobre todo, a escribir ponencias y conferencias sobre el tema del vestuario que han sido presentadas en eventos como el encuentro teórico de la última Semana de la Moda, o una conferencia sobre la importancia del conocimiento de las Artes Plásticas a diseñadores escénicos, presentada en la Escuela Taller de Artes Plásticas en El Masnou, Barcelona, en el 2016. ¿Mis planes? Escribir. Terminar mi libro sobre El vestuario en Cuba hasta nuestros días, y quizás escribir mis memorias y vivencias en el cine, el teatro y la televisión durante más de treinta años.

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