CONVERSANDO EN TIEMPOS DE…

Por: Estrella Diaz

8 de Octubre de 2020

“LOS RECLAMOS FEMINISTAS HAY QUE APLICARLOS Y PELEARLOS SEGÚN CADA LUGAR Y MOMENTO…”

Por Estrella Díaz

La argentina María Santucho, graduada de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, es una mujer que ha dedicado una parte importantísima de su vida en Cuba a la promoción cultural: es desde su creación, hace más de dos décadas, la coordinadora general del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, institución que fundara junto al poeta Víctor Casaus.

La Santucho es una persona muy querida por la mayoría de los trovadores por su sostenido impulso al proyecto A guitarra limpia, espacio que ha dado cabida a todas las tendencias y generaciones de la Nueva Trova y que tuvo momentos de gran impacto cuando en la capital cubana apenas existían sitios para promover y disfrutar de ese género musical. Ella -con su dejo argentino que no se ha perdido ni se ha desgastado a pesar de residir, casi, desde la adolescencia en la Isla- ha sabido emprender proyectos relacionados con el arte digital, la esfera del libro, el diseño, estimular a los jóvenes diseñadores… y, como siempre me gusta decir: “para María Santucho, el No carece de sentido”; y así es que logra concretar sueños pendientes. Entre éste y otros temas, se movió nuestro reciente intercambio electrónico.

A inicios de la pandemia viajaste hacia Argentina, tu país natal, ¿en qué te has refugiado?, ¿cómo a nivel personal/laboral has enfrentado el aislamiento?

En el mes de mayo viajé en un vuelo para argentines que quedaron en Cuba cuando se desataron en ambos países las restricciones de viajes. Por fortuna apareció esta posibilidad porque eso me permitió venir a resolver un tema familiar. Y justamente ese tema familiar fue en los primeros meses acá el refugio para sentir que, en medio de tanta angustia, yo estaba ayudando y resolviendo un tema sensible. Transcurridos dos meses de un encierro total, empecé a pensar que además de los temas familiares y domésticos podía pensar en ver de qué modo retomar mis intereses profesionales. Por suerte -tanto en Cuba como acá- mis recursos económicos me permiten un espacio de calma para desarrollar lo que mi trabajo me aporta espiritualmente.

Las tecnologías no son el futuro sino el presente, ¿para qué te han servido en estos tiempos de distanciamiento social y físico?

He sido una persona que ha llevado toda esta euforia tecnológica, necesaria sin dudas, con un prudente interés pero sin dejar de ocuparme y preocuparme por acercarme con cautela: abierta siempre a saber más. Esto me ha permitido que ahora cuando el mayor vínculo que la pandemia propone mantener se da a través de internet, puedo pensar la vida laboral y personal desde y para los canales que las nuevas tecnologías proponen. Y aunque mi actividad profesional tiene un porciento altísimo de lo presencial, del contacto humano, estos últimos veinte años de trabajo en un Centro Cultural -donde uno de los pilares es la creación en la virtualidad-, me ha hecho estar abierta a estas maneras que hoy son, casi, las únicas posibles. Hay muchas de esas prácticas de las nuevas tecnologías, las redes y demás variantes, que no comprendo del todo, por eso pienso que lo mejor es dar paso a las personas que saben de estas nuevas formas de comunicación y establecer un intercambio de las sabidurías de antes y de ahora sin ningún prejuicio. Ningún saber sustituye totalmente otro conocimiento acumulado. Todo suma.

Como coordinadora general del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau –y luego que el país regrese a la “nueva normalidad”-, ¿qué proyecto o proyectos te interesan impulsar desde la institución en los venideros meses?

Gracias a mi osadía y a la ayuda de gente talentosa y joven, descubrí que estas nuevas formas de comunicarnos han llegado para quedarse como un nuevo canal de expresión e intercambio. Desde hace unos pocos meses estoy junto a un pequeño grupo de compañeres (Majo Minatel, Jaime Canfux y Ale Cuervo) haciendo una serie de Podcasts que sale de mis ganas de “matar el enano” de hacer radio. Se llama Al oído, y reúne en breves entrevistas, sensaciones, criterios, miradas, canciones y silencios de una lista de intelectuales, creadores y creadoras cercanos a la labor del Centro Pablo en estos más de veinte años. Todo parece indicar que es casi lo único que haré en cuanto a mi labor profesional en los próximos meses. Me gustaría mucho seguir haciéndolo, más allá de la Pandemia. Lo disfruto mucho. Quizás este momento marca un antes y un después en mi vida laboral y profesional. No tengo nada decidido, ni siquiera pensado. Cuando volvamos a combinar esta nueva virtualidad con aquella vida de vínculos humanos, tengo algo que quedó paralizado y es crear un proyecto cultural-feminista bajo el amparo del centro Pablo. Pero por el momento, me cuesta verlo con claridad.

Me consta que eres una ferviente feminista, ¿cómo, cuándo y por qué te identificas con ese movimiento que, cada vez, tiene mayor alcance y resonancia?  

La marea verde generada en Argentina y en la región me sacudió. Ver el fenómeno y hablar con feministas de una trayectoria de lucha en los lugares más complejos, me ayudó a mí como mujer y me dio herramientas para analizar el entorno en el que vivo. Siento que es mi deber y ya una necesidad imperiosa, acompañar los reclamos feministas donde quiera que estén.

¿Consideras que los postulados feministas tienen, en la Cuba de hoy, un real impacto?, ¿qué podría hacerse o qué estrategias deben seguirse para lograr un mayor alcance a nivel social?          

Los reclamos feministas hay que aplicarlos y pelearlos según cada lugar y momento. Al menos yo lo veo así. Hay algo transversal que pone en juicio este mundo patriarcal. Y Cuba no escapa a estructuras y formas patriarcales que aun cuando dicen no serlo, mantienen una proyección en la que las mujeres no tenemos los mismos derechos. Hay logros, sin duda alguna lo digo, pero también muchas cosas por hacer. Hoy existen en la Isla agrupaciones y mujeres buscando esos espacios para defendernos contra la violencia de género. Hay, en ciertos sectores de la intelectualidad, personas y organizaciones trabajando a brazo partido por de/construir no solo a los hombres, sino a toda la sociedad.

La lucha de las mujeres en Cuba data de principios del siglo pasado. Se ha recorrido un largo camino, a veces se avanza, a veces no, pero la única manera de instalar el debate del feminismo y lo que este movimiento propone, es decirlo en todos lados y a todos los niveles y desarmar los discursos que niegan o ignoran nuestros reclamos, argumentando lugares comunes y burlas patéticas.

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