CONVERSANDO EN TIEMPOS DE…

Por: Estrella Diaz

6 de Octubre de 2020

“ME GUSTA CONTRIBUIR A LA CALIDAD DE UN LIBRO Y SIGO APRENDIENDO CON CADA UNO DE LOS QUE EDITO…”

Por Estrella Díaz

Denia García Ronda es doctora en Ciencias Filológicas, profesora titular adjunta de Historia de la Cultura y Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana; directora académica de la Fundación Nicolás Guillén, con sede en la capital cubana, y subdirectora de la Revista Temas, publicación de gran espesor intelectual. Además de ser miembro de la Sociedad Cultural José Martí y del Latin American Studies Association (LASA), Denia ha desplegado (y despliega) una intensa labor como editora. La Memoria, sello editorial del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, ha tenido (y tiene) la suerte de contar con su talento y laboriosidad para la edición de diversos libros de sus colecciones. Sobre éste y otros temas intercambiamos, brevemente, con la destacada intelectual.

El trabajo del editor es una labor solitaria que requiere concentración. En ese sentido, ¿el aislamiento social ha sido beneficioso para usted?, ¿en qué proyectos ha estado trabajando?

Al estar casi detenido el funcionamiento de las editoriales y de la revista Temas en versión impresa, apenas he tenido textos que editar. Y también por esa causa se han demorado los pagos pendientes; por lo que, en esos sentidos, el aislamiento no ha sido beneficioso para mí.

Para usted, ¿qué han traído de negativo estos meses de recogimiento?

Creo que lo que ha sido para todos los viejos: el encierro, la imposibilidad de realizar las tareas, visitas y entretenimientos a los que estaba acostumbrada, sobre todo en cuanto a la vida cultural.

Su relación con Ediciones La Memoria, del Centro Pablo, es fundacional: de todos los libros que ha editado para la mencionada casa editorial, ¿cuál es el que recuerda con mayor cariño?, ¿y el que más trabajo le ha costado?

Los que más me han gustado son los de Pablo de la Torriente Brau y los que tratan sobre él. El que más trabajo me costó fue El noticiero ICAIC y sus voces, de Mayra Álvarez Díaz.

¿Por qué los editores insisten en que cada texto a editar es un reto?, ¿qué le ha encontrado a la labor de editorial que la ha hecho mantenerse en ese oficio durante muchos años?

Quizás porque así lo estiman. Yo nunca lo he pensado de esa forma. En cuanto a mis motivaciones como editora, esa vocación la descubrí tarde, y me he mantenido en ella por casi treinta años -más que en otras tareas también satisfactorias- porque me gusta contribuir a la calidad de un libro y sigo aprendiendo con cada uno de los que edito.

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