CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

CONVERSANDO EN TIEMPOS DE..

Por: Estrella Diaz

16 de Marzo de 2021

“DESEO QUE LA VACUNA LLEGUE CUANTO ANTES Y QUE TODO EL MUNDO TENGA ACCESO A ELLA…”

Por Estrella Díaz

Yalena Gispert es de esas mujeres que no le teme ni a la vida ni a la batalla. Durante los últimos veinte años la he visto realizar muchos de sus sueños: hacerse locutora, graduarse de máster en Ciencias de la Comunicación, forjar, concebir y crear el proyecto Cultura entre las manos -que dirige- y hacerse mamá de Sofía, una niña muy deseada y concebida desde el amor. Con Yale, siempre es un gusto conversar, aunque sea virtualmente.

Diriges el proyecto Cultura entre las manos, que aglutina parte de la comunidad sorda de La Habana, ¿qué significado tiene para ti llevar el timón de esta humana, hermosa, pero compleja labor?

Desde la concepción de este proyecto se privilegió la intención de que las personas Sordas-que participan y disfrutan de sus acciones- sean quienes lo guíen. Y, creo que esta ha sido una de sus mayores fortalezas. Lograr que Cultura entre las manos sea en verdad un proyecto participativo, que desde la cultura y el patrimonio ponga en valor y promueva los criterios, necesidades, sueños y aspiraciones de la persona Sorda, ha sido uno de sus principales objetivos y a la vez uno de sus más apreciados resultados.

Es algo difícil, pero a la vez sencillo, hablar de la significación de Cultura entre las manos; difícil porque tendría que resumir en este apartado cómo este proyecto se convirtió en marco propicio para reencontrarme con mi primera formación -como Defectóloga-, ya no desde el aula sino desde el ámbito de la cultura, mediante el cara a cara y atravesando los ámbitos comunicación-educación. Nuevas sinergias que nacen desde mi inserción en un medio de comunicación como la radio y la imbricación de estos saberes. Sencillo porque en pocas palabras puedo resumir que me siento muy útil.

El proyecto nace por varias razones. La primera, – y, no las menciono por orden de importancia- es que la estrategia de comunicación de la emisora Habana Radio -donde surge Cultura entre las manos– se planteó entre sus propósitos, aunar voluntades alrededor del patrimonio bajo la concepción de un concepto más amplio de lo comunitario. El propósito fundamental era llegar a todos aquellos grupos de personas cuyo interés común redundara en la preservación, conservación y conocimiento del patrimonio. Lo cual me invitó a pensar en la posibilidad de incluir a las personas Sordas en su público externo.

La segunda: la misión de este medio de comunicación como difusor y promotor para la educación patrimonial acompaña una riquísima oferta cultural en el Centro Histórico de La Habana ­-sitio donde se encuentra enclavada- de la que no tenían total conocimiento las personas Sordas y no disfrutaban.

Y la tercera, se basa en el necesario desarrollo de la Lengua de Señas Cubana (LSC) para su aprobación como lengua de la comunidad Sorda. Cuba trabaja en la conformación del expediente para el reconocimiento legal de la LSC, a fin de garantizar una mayor inclusión de las personas Sordas. El desarrollo de un proyecto sociocultural como este contribuye al fomento del uso y desarrollo de la Lengua de Señas con fines específicos, convirtiéndose en una aportación para la preparación del necesario material.

En estos tiempos de pandemia, ¿te has visto obligada a detener momentáneamente el proyecto?

Estos tiempos de pandemia -como le llamas-, son tiempos de cuidarse al extremo no solo pensando en la salud personal sino en solidaridad con el otro, con aquel anciano o pequeño que te espera en casa, pero también con aquel que se quedó esperando por el servicio que ofrecías.

La necesaria suspensión de las actividades presenciales ha reorganizado la vida del planeta y en nuestro caso ha sido como un resorte para la reorientación de Cultura entre las manos. Nos hemos visto en la necesidad de explorar otros modos de hacer e insertarnos en el escenario mundial. Las redes sociales han sido la plataforma para el diálogo y la retroalimentación. Lo mismo la página de Facebook que ya teníamos como la creación del grupo de WhatsApp nos ha dado la posibilidad de acercarnos más e incluso llegar a otros públicos en diferentes geografías, o sea a otras personas Sordas -también amantes del patrimonio y la historia- que se encuentran en lugares distantes en el mundo.

Las redes nos han dado la posibilidad de rememorar momentos valiosos vividos en Cultura entre las manos. Esta recordación está a cargo de una conductora o guía, una persona Sorda que seña cada uno de los textos que preparamos. Hemos experimentado el diálogo con especialistas mediante texto e imágenes gráficas para realizar los esperados Encuentros del mes, también recorrimos, por ejemplo, el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa, el Taller de Gráfica de La Habana, el Cementerio de Colón y más recientemente la Casa Eusebio Leal Spengler con la modalidad de servicio de interpretación.

Los miembros del grupo de WhatsApp también comparten sus publicaciones sobre temas históricos muy sugerentes. Todos los que conformamos el grupo, tanto administradores como participantes –en términos tecnológicos- hacemos que nos mantengamos vivos, por así decirlo.

¿Cuál es la experiencia o conclusión mayor que has sacado en estos 12 años de trabajo?

Siempre que se pretende lograr algo, es imprescindible perseverar. En el caso del trabajo con las personas Sordas, he podido constatar que el noventa y nueve por ciento de las personas a las que he tocado la puerta, tienen la intención de apoyar. Han vivido con el deseo de encontrar la oportunidad de participar y aportar su granito de arena en proyectos sociales como este, pero a veces no saben cómo hacerlo por desconocimiento o desinformación sobre las personas Sordas y su lengua de señas. Las personas están ahí, la voluntad existe solo hay que gestionarla y concatenar una serie de acciones con orden lógico para que suceda.

¿Y Sofía, tu hija, cómo está llevando ese necesario, pero difícil aislamiento?, ¿cómo le llenas su tiempo?, ¿cómo lo llevas tú?

Mi casa se ha convertido en una espacie de academia de lunes a viernes. Nuestra máxima es aprovechar este tiempo. Hemos tratado de organizarnos de tal forma que cubramos todos los horarios, procesos y necesidades de una niña de seis años, nuestra pequeña Sofía, dejando espacio para el trabajo en casa y desde casa.

En cuanto a Sofi, las actividades docentes son mi responsabilidad, las artes le corresponden al padre y la preparación física, que es la parte más divertida nos toca a ambos. En la primera etapa de esta cuarentena ella aún cursaba el Preescolar. Además de sus actividades docentes de la mañana, que eran nuestra prioridad, tuvimos la oportunidad de dedicar tiempo a muchos de los talleres virtuales que prepararon las Instituciones culturales de la Dirección de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador: de muñequería, pintura y de mascotas, muy instructivos y útiles en la situación en la que nos encontramos. Las tardes, dedicadas fundamentalmente a la actividad física las aprovechamos enseñándole a montar la bicicleta (logro de la primera cuarentena), y otras actividades físicas. Ella feliz.

En este segundo período de aislamiento, Sofía cursa 1ero, grado complejo y fundamental en la etapa primaria por lo que los talleres han tenido que quedarse en cola. Ella lo lamenta un poco, pero realmente el tiempo no es suficiente. Hemos puesto mayor énfasis en su preparación docente, en la mañana con la teleclase y en la tarde repaso y ejercicios físicos. También ha sido ineludible improvisar, recordar nuestra infancia y sacar la máxima energía para tratar de satisfacer los intereses de esa linda edad, sus apetitos lúdicos, el juego a los cogidos, los escondidos, la carrera en saco, el fútbol y lo que te puedas imaginar…

En lo que concierne al espacio del adulto, he tratado de mantener mi rutina de ejercicios, me levanto bien temprano para -antes de realizarme como maestra- dedicarle una hora a esta actividad. Otro tanto hago durante los momentos que me quedan desocupados durante el día en función de trabajar con Yulexis, la persona Sorda con la que preparo las presentaciones en el grupo de WhatsApp. Las noches las dedico fundamentalmente a grabar los programas de radio, a la investigación y la preparación de algún material que deba entregar al grupo con el que colaboro en la elaboración de un Manual de Buenas Prácticas para el Trabajo con la Personas Sordas (RIDETS). El fin de semana es para hacer los quehaceres de la casa y garantizar el éxito de la siguiente semana. También para relajar, ver una película o un buen documental en familia, dormir la siesta y cargar las fuerzas para volver a empezar.

Si tuvieras que definir qué ha tenido de negativo y, quizás, de positivo esta pandemia, ¿cómo lo harías?

Siempre se ha dicho que a todo se le puede sacar su lado bueno, e incluso a esta pandemia. De todo cuanto estamos viviendo se pueden ver las consecuencias no solo en la individualidad sino en todo lo que nos rodea.

Para definir lo negativo no hay que ir muy lejos, solo con ver la cifra diaria de pérdidas humanas que muestran los medios de comunicación es posible. No obstante, me gustaría comenzar por lo que considero positivo. Hemos experimentado una considerable reducción de la contaminación ambiental debido a la reducción del tráfico terrestre, marítimo y aéreo. El tiempo de calidad con la familia es de lo más positivo, necesario y valorado de toda esta situación. Tenemos tiempo para jugar, conversar, divertirse, aburrirse o no, pero juntos. Nos hemos conocido un poco más. La solidaridad como valor humano ha ganado buen espacio entre las personas. Las nuevas tecnologías han hecho posible a muchos seguir trabajando, han sido utilizadas para el fomento de la lectura y la escritura, se han podido realizar visitas virtuales a bibliotecas y museos antes no pensados.

Lo más negativo, lo peor de esta pandemia, han sido las miles de personas que han perdido la vida, sobre todo los niños, los abuelos y el personal de salud. El dolor que va ligado a la muerte que en estos casos ha sido sin despedidas. El distanciamiento social y físico que ha mellado fundamentalmente a nuestros niños, que no pueden disfrutar de un parque, de jugar con sus amiguitos, de socializar y aprender en su escuela, pero sobre todo el miedo a contagiarnos y la incertidumbre de lo que pasará.

Los efectos económicos -en nuestro caso particular- la repercusión de la falta de turismo no será nada fácil, pero habrá que seguir y luchar contra este otro gran mal, el económico.

Pienso que esta catástrofe nos está dando la posibilidad de reflexionar y redimensionar las cosas para enfocarlas desde otra perspectiva, más humana e integral. Debemos ser conscientes de ello y no olvidar cuando todo termine. Si olvidamos no habrá servido de nada tanto sufrimiento.

Deseo que la vacuna llegue cuanto antes y que todo el mundo tenga acceso a ella. Y, para terminar, deseo y espero que esté muy cerca el momento de poder abrazar a los que tanto extraño.

 

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