CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Covidianas/ Introducción

Por: Centro Pablo

6 de Octubre de 2021

Por Jorge R. Bermúdez

En nombre de la vida

Hoy día, cuando la humanidad se enfrenta a la pandemia de la Covid-19, es más que oportuno recordar otros momentos vividos por nuestra especie de parecida amenaza y trascendencia histórica. Se sabe que la llamada “peste”, pandemia que azotó al mundo durante siglos, representó la muerte de más de un tercio de la población de Europa. El escritor inglés Daniel Defoe, autor del archiconocido Robinson Crusoe, le dedicó una novela al tema. La obra de William Shakespeare, desde Romeo y Julieta hasta el Rey Lear, la transversaliza la peste. Hasta el presente se desconoce la tumba del gran músico austriaco, Wolfang Amadeo Mozart, debido a que su muerte coincidió con una pandemia que asolaba a este país, por lo que su cuerpo fue echado en una fosa común con otros cientos de muertos. La viruela fue la primera enfermedad pandémica que se eliminó con una vacuna. En cuanto a la tuberculosis, aunque no se considera una pandemia, fue otro de los flagelos que sufrió la humanidad por largos períodos de tiempo en las más diferentes latitudes del planeta. Solo la creación de una vacuna hacia la década del veinte del pasado siglo y el descubrimiento de la estreptomicina en 1944, permitió un tratamiento médico de la enfermedad factible de cura. Una de las últimas bajas ilustres producto de la tuberculosis en Cuba, fue el compositor Pedro Junco, autor del antológico bolero Nosotros, quien falleció en 1943  a la edad de 23 años. En el presente, todavía un país con la densidad poblacional de la India, tiene un programa estatal para erradicar la tuberculosis. Por su pertinaz presencia, tal vez, esta sea la enfermedad que ha motivado un número mayor de obras emblemáticas en los géneros novela y teatro, en las que el desenlace trágico de sus tramas amorosas o heroicas, apuntan a la muerte del protagonista principal a partir de contraer la enfermedad. Entre las obras literarias que la han asumido con jerarquía estética, la más célebre es La dama de las camelias, del francés Alejandro Dumas, hijo.

A inicios del pasado siglo, una nueva pandemia se hizo presente, la llamada “gripe española”. Si bien no tuvo su origen en España, su nombre se explica a partir de la censura de prensa existente en los países involucrados en la primera guerra mundial. Mientras que España, recién derrotada en la última de sus guerras coloniales (Guerra Hispano-Cubana-Americana), no se involucró en el conflicto bélico, por lo que su prensa quedó libre de difundir las noticias relacionadas con la pandemia. Un temprano ejemplo, a no dudar, del grado de desinformación u omisión de la información a que pueden llegar los medios de comunicación hegemónicos, con el propósito de salvaguardar los intereses económicos y políticos de los estados más poderosos. Entre las celebridades del arte y la literatura que murieron a causa de la gripe española, se encuentran el pintor austriaco Gustav Klint y el poeta francés Guillaume Apollinaire, quien acuñó el término “surrealismo”, con el que se identificó uno de los movimientos más representativos de las vanguardias artísticas del siglo XX.

Décadas después, la población infantil se vio afectada por el virus de la poliomielitis paralítica. Cual soldados heridos en combate, por entonces, era frecuente ver a niños y niñas con muletas y prótesis, única respuesta al alcance humano para aliviar el mal. En 1954, el médico estadounidense Jonas Salk, finalmente, dio con la vacuna salvadora. Las familias respiraron. Más de un millón de  infantes y adolescentes se vacunaron de manera voluntaria. Salk insistió en la gratuidad de la vacuna, negándose a patentarla. Según él, era un regalo de Dios, “tal y como lo es la luz del Sol”. En 1962, Cuba fue el primer país del continente en declararse libre de la poliomielitis, al realizar el Gobierno Revolucionario la vacunación masiva de niños y adolescentes de manera gratuita. La pintora expresionista cubana Antonia Eiriz, concibió entonces su autorretrato de cuerpo entero hecho con materiales de deshecho, en el que representa una de sus piernas con un tubo muy fino, en clara alusión a la secuela dejada por la poliomielitis durante su niñez.

Otros ejemplos notables de la relación entre arte, literatura y pandemia, lo tenemos en las novelas de dos premios Nobel: La peste, de Albert Camus, y El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. Mientras que con respecto al SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), es de citar El SIDA y sus metáforas, de Susan Sontag, quien por la década del setenta vivía cerca del barrio gay de Nueva York. Aunque en relación con esta pandemia la mayor notoriedad la alcanzó el filme estadounidense Filadelfia, interpretado por Tom Hanks, con el que ganó su primer Oscar. Entre las figuras ilustres que fueron víctimas del SIDA, es de citar al actor estadounidense Rock Hudson y el cantante inglés Freddy Mercury. En la actualidad más de treinta millones de personas padecen la enfermedad. Por último, es de recordar la llamada gripe H1N1, en 2009.

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