CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

DE LOS NIÑOS Y DE LAS FLORES

Por: jesus garcía

22 de Noviembre de 2017

Por: Isabel Cristina López Hamze

Cada concierto por los barrios es especial, porque son diversos los públicos, las motivaciones y los paisajes. Porque los invitados varían y, aunque canten antes o después de Silvio, en esas variaciones hay reacciones múltiples que pueden transformar una canción en muchas canciones con la misma letra, pero con sonoridades, matices, tiempos y colores distintos. Hay conciertos que ríen y otros que son más sobrios. Hay conciertos que son respuesta y otros que son pregunta, unos son rabo de nube y otros escaramujo.

El concierto 87 en el parque Nguyen Van Troi, en el Cerro, estuvo dedicado al Día Universal de los Niños, que se celebra el 20 de noviembre, y al XXVIII aniversario de la Convención sobre los derechos del niño. La Colmenita fue la agrupación invitada para cerrar el concierto y contagiar el escenario con su alegría.

Silvio Rodríguez, en sus palabras de presentación, dedicó el concierto a todas las niñas y niños del barrio, de Cuba y del mundo. María Machicado, representante de la UNICEF en Cuba, dio un mensaje de amor y gratitud que luego se traduciría a todos los idiomas que viajan en la música.

“Mi casa ha sido tomada por las flores” fue el primer estribillo coreado por los pequeños y los grandes. Una frase que colmó con su sentido toda la presentación llena de colores y abejas. En el intermedio Víctor Casaus saludó al héroe puertorriqueño Oscar López Rivera, quien se encontraba disimulado entre los niños y las niñas de las primeras filas. Así mismo nos alumbró sobre la presencia en el concierto de Gerardo, Fernando y René, mezclados con la gente del Cerro. Realizó la habitual donación de libros de varias editoriales: Ojalá, Casa de las Américas, ediciones La Memoria del Centro Pablo, Capitán San Luis y Editora Abril para la primaria Nguyen Van Troi de la comunidad, y convidó a los niños de La Colmenita a ser los dueños de la escena iluminada. A la donación de libros se unió, en esta ocasión, otra de la Oficina de la UNICEF en Cuba: un kit de recreación para la la escuela de la comunidad.

Hubo mucha gente aquella tarde: seguidores del trovador que andan los barrios persiguiendo sus canciones, extranjeros que se conocen de memoria todos los temas y se emocionan cuando cantan a coro con Silvio. Estaban los del barrio que se vistieron de fiesta para asistir al concierto a unas cuadras de su casa, estaban los que fueron en chancletas y pantalones cortos, los vendedores ambulantes de chicharrones de viento y los transeúntes que detuvieron el paso ante un tema de Los Van Van interpretado con talento y buen corazón. Alguien trasmitía el concierto por IMO, a su familiar de la otra orilla y compartían los cantos y las risas, a través de la pequeña pantalla. Estaban los héroes y los héroes anónimos, los de villas señoriales y los de barrio marginal. Había mucha gente allí, de todas las formas y olores, gente de la rosa y de la mar.

Pero fue un concierto para los niños, los que nacieron para ser felices, los que saben querer, esos que son la esperanza del mundo, pero que también, como acentuó Silvio en sus palabras iniciales, son el hoy. Un concierto para los niños del presente, para esos pocos que sabían los finales de alguna canción, para los de pupila asombrada, para los más pequeños que, extrañados ante la palabra poética, movían sus cabecitas al compás de la flauta, para los que esperaban con ansias a La Colmenita, para los que corrían jugando a los escondidos a un costado del parque sin percatarse de la música, para esos que sonaban las cornetas y que no pudieron desconcertar a los músicos ni al hombre de la guitarra, que parecía feliz aquella tarde.

Como en una casa tomada por las flores, en el parque se respiraba diversidad, alegría y libertad, como lo que se junta para vivir y soñar. Defender esa alegría a través de la música que a veces es respuesta y a veces pregunta, es también una manera de lograr un mundo y una Cuba mejores.

COMENTARIOS

Novedades Ediciones La Memoria

Elpidio4
Elpidio3
Elpidio2
Elpidio1
pág-2
Elpidio-Valdés-sus-inicios