CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Declaración del Centro Pablo

Por: Centro Pablo

11 de Diciembre de 2021

Hacemos nuestro el texto que ha publicado la querida amiga Rita del Prado sobre la denuncia mediática realizada en las redes por cinco mujeres contra los acosos sexuales cometidos por Fernando Bécquer.

Incorporamos el texto de Rita como declaración de nuestro Centro porque expresa –desde valores imprescindibles como la sinceridad, la ética, la solidaridad, la transparencia y el compromiso– lo que pensamos, sentimos y apoyamos en estos momentos difíciles cuando nos colocamos junto a la verdad y la justicia que la trovadora defiende en las líneas finales de su texto que tanto admiramos y agradecemos:

“Quiero que esta sociedad las proteja del abuso sexual en toda circunstancia.

Quiero que el mundo encuentre caminos expeditos para poner freno a los abusadores.”

Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau

CATARSIS Y OPORTUNIDADES

Cuando las cosas están mezcladas y confusas, es mucho más saludable intentar dar un paso hacia la luz y ponerlas en su sitio, que contribuir a la confusión.

Sabemos que en Cuba con independencia de leyes de igualdad, y avances en la mentalidad de muchísimos hombres y mujeres, a la par sobrevive un machismo resistente a los cambios que al perder terreno en su expresión abierta , disonante con los tiempos, ha elegido la estrategia de reconcentrarse ( y autoafirmarse) en circuitos reducidos y blindados, así como ha encontrado maneras de disfrazarse para seguir existiendo, detrás de subvaloraciones, ninguneos, burlas, humillaciones, zancadillas, autoritarismo, posesividad hacia las mujeres…y todo un diapasón que alcanza los extremos del abuso físico.

Que en Cuba sean inusuales las acusaciones públicas y múltiples sobre violencia de género no quiere decir que nos escapemos del primitivismo que las originó.

Que en otros países del mundo, el machismo tenga en sentido general expresiones cotidianas mucho más crudas y más brutales que las de aquí, no quiere decir que lo hayamos erradicado.

Que ocurran estos episodios oscuros no nos convierte en una sociedad fallida, nos confirma que somos parte de la humanidad.

Que 5 mujeres cubanas de distintas edades jóvenes, hayan dado el paso de ofrecer en estos días, testimonio del patrón de acoso, abuso sexual y manipulación vividos en La Habana años atrás, señalando un nombre y un apellido concreto, es lo que tiene que importarnos.

Lo que menos importa aquí es la postura política del periódico digital que primero les hizo caso y las publicó, como tampoco importa la postura ideológica de quien cometió los actos. Poner el acento en eso, es desviar la atención.

Son más importantes los hechos que narran ellas en primera persona, que el trampolín que los lanzó al aire público.

En un individuo abusador hay un problema ético, un problema de valores humanos retorcidos, cuyo grado de responsabilidad penal, atenuantes o agravantes es la justicia quien lo puede determinar. Así de simple.

Es también una oportunidad para que el CENESEX habilite un departamento de investigación especializada que reciba denuncias y acompañe y respalde a las víctimas ante la policía o tenga poder de representación para hacerlo, y si es que existe esa opción del CENESEX entonces es una gran oportunidad para divulgarla más y hacerla funcionar.
No me refiero solo a líneas telefónicas de ayuda, sino a una antesala que respalde a la denuncia.

Que la acusación a la que me refiero sea contra un humorista trovador religioso, que calculaba muy bien los detalles del escenario y las circunstancias del abuso, no describe ni al mundo de la trova, ni del arte, ni de la religión. Esas son dimensiones espirituales y vitales, que trascienden el comportamiento tóxico de los individuos.

Los abusadores se aprovechan de cualquier contexto, cualquier oficio o profesión, cualquier autoridad o credibilidad que les de «una licencia de acercamiento» a sus víctimas.
Eso sí: Es una gran vergüenza para la sociedad que queremos ser.

Aunque sean sucesos ligados a la intimidad de las personas, al estar mezclados con comportamientos causantes de daños psicológicos, desbordan el terreno de lo privado.
Es una oportunidad para quienes en un círculo cercano a Fernando Bécquer, ayudaron a naturalizar sus conductas y expresiones misóginas, o incluso las compartieron, para que se revisen ,como han hecho públicamente otros hombres a partir del suceso, cuya valentía y transparencia aplaudo y los veo como la imagen de la masculinidad cubana hacia la que estamos transitando.

Es una oportunidad que tienen quienes revictimizan a las abusadas con distintos juicios y cuestionamientos, para que se detengan a pensar.

Es mucho más fácil para una mujer gritar en plena calle buscando auxilio y señalando a un abusador desconocido, que decodificar la intención real de un hombre en el que confiaron en medio de una situación ambigua a la que llegaron por ingenuidad, misticismo, curiosidad, amistad, sugestión, vulnerabilidad y hasta por novelería. Ninguno de esos motivos justifica al otro para cruzar la línea del sexo no consensuado.

En lo personal desde hace años conozco , aprecio, y quiero mucho a dos de las mujeres testimoniantes, y aunque no conozco al resto, igual siento el deber de acompañarlas a todas ellas y a las que sumen su testimonio en este momento en que se sobreponen a la vergüenza para liberar esa carga, sanar la herida y apoyarse mutuamente.

La soledad de las víctimas del abuso sexual siempre ha sido un peso adicional en el dolor y es una oportunidad para ponernos de su lado.

De corazón lo siento mucho por esos amigos comunes allegados a Fernando Bécquer que están pasando días tristes y desconcertantes.

Me imagino lo difícil que es lidiar con un cariño de tiempo mezclado con decepción, pero esa es la vida, queridos míos. Los abrazo.

Yo conozco a Fernando hace como 30 años y el acontecer trovadoresco nos ha hecho coincidir en infinidad de conciertos, peñas, tertulias y descargas… le he reido algunas gracias a carcajadas y otras «gracias» suyas me han instalado la cara más seria de mi repertorio, pero los testimonios de estos días superan mi tolerancia, han sido una sorpresa muy desagradable, que me causan una inmensa rabia y tristeza, y que necesito liberar también.

Es una oportunidad que tenemos todos para estar pendientes- y alertas incluso- de ese grado de irreverencias » jocosas», cuando dejan de ser un chiste y comienzan a entrar en la zona de la discriminación. Y esto vale para los medios de difusión y los espacios públicos.

Quienes crean que el machismo tiene permiso legítimo para habitar en la idiosincrasia cubana, tienen la oportunidad de reconocerse como cómplices del camino al abuso y tomar la decisión de cambiar sus construcciones mentales, como han hecho muchísimas personas.

Este triste suceso es una gran oportunidad para salir de esos círculos tenebrosos de encubrimientos sociales en nombre de una fraternidad aberrante que sobreprotege a unas personas y deja totalmente desprotegidas a otras.

Es una gran oportunidad para encontrar un camino cívico, que proteja a las víctimas sexuales en nuestro país.

Pienso en las hijas de mis amistades, en niñas de mi familia, en colegas, en adolescentes y jóvenes de mi entorno. En las niñas del público al que le canto y que dentro de unos años estarán ejerciendo su derecho a andar libres por esta ciudad y por este país, explorando la vida … y no quiero que ninguna de ellas pierda el brillo de los ojos, ni la alegría, ni la confianza en los demás.

Quiero que esta sociedad las proteja del abuso sexual en toda circunstancia.

Quiero que el mundo encuentre caminos expeditos para poner freno a los abusadores.

Rita del Prado

#ElCentroPabloLesCree

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