CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

EL FERNANDO MARTINEZ QUE RECORDAREMOS

Por: Centro Pablo

7 de Diciembre de 2017

Por : Ricardo J. Machado

No voy a pronunciar una frase al estilo de  A FERNANDO DONDE QUIERA QUE ESTÉ,  como si no supiéramos donde está .Las personas que como él dejan un legado, en este caso en el campo de la ética y del pensamiento, están en muchos lugares .En primer lugar está en su modesta tumba del camposanto de su querido Yaguajay a donde fue a encontrase con su semilla y  sobre la cual se marchitaron las flores que le envió el presidente. Pero está también en la memoria de todos aquellos que lo conocimos personalmente y de otros tanto, quizás decenas de miles que leyeron sus libros dentro y fuera de nuestro país y en esa memoria permanecerá.

Ello será así porque él tuvo una existencia auténtica en el sentido que le atribuye al término la rama existencialista del pensamiento alemán, concepto que oponen a la existencia inauténtica, es decir aquellos que no trascienden .Comparto el criterio heidegeriano de que entre las esencias del ser humano está la posibilidad de trascender, de superarse a sí mismo  como es su caso. Porque las virtudes que lo acompañaron se mantuvieron en él a lo largo de su vida desde su etapa juvenil de combatiente clandestino en el movimiento 26 de julio hasta las etapas posteriores de su existencia como combatiente de las ideas. Fernando necesitó el mundo que creó la Revolución y se nutrió de él, pero ella también lo necesitó, necesidad  cuya dimensión será descubierta en el devenir y cuyo tamaño no podemos vislumbrar  todavía. Quedará para los estudiosos de su obra cuya tarea será  darle  sistematización y ordenamiento y que hay que comenzar cuanto antes porque es una demanda acuciante de los días que vivimos.

Estaremos de acuerdo en que se fue en un momento en que lo necesitamos mucho más que antes.  Su vida fue un acto de libertad y en cierto sentido personificó esa libertad y pagó el precio por ella  como sucede casi siempre en todo contexto social. El también pudo decir como César Vallejo,”me dieron duro con un palo y duro también con una soga”.

No hubo resentimiento ni amargura; respondió con más LEALTAD, así con mayúsculas.

Voy a terminar mencionando dos momentos  de algunas de nuestras últimas conversaciones. Uno: que llegó el comentario a mí a través de personas de mucha confianza y compromiso con los niveles de gobierno, que sobre él había hecho nuestro presidente utilizando un término propio de su generación y de la nuestra –ya en desuso.

“Ese compañero es una persona decente”. En ese momento me hizo la revelación –que yo sepa mantenida con suma discreción durante años- relacionada con el cierre de PENSAMIENTO CRÍTICO. Según ella el entonces ministro de las Fuerzas Armadas lo llamó a su despacho para darle una delicada y minuciosa explicación acerca de la necesidad de la direccion del país para tomar aquella dolorosa medida. Probablemente el presidente recordó aquel encuentro cuando decidió enviarle una corona a su tumba.

Ahora sí concluyo  y lo hago con una página de un libro que escribí hace décadas cuyos textos pretendían, de manera irresponsable, llamarse poemas –con perdón de los poetas aquí presentes- y que le dediqué a él, sin que nunca me atreviera a confesárselo. El motivo surgió un día en que nos encontramos y él vivía un conflicto de pareja: ¿quién no ha sufrido o incluso gozado un conflicto de esa naturaleza?

TE PARA DOS

A Fernando en una época algo molesta de su vida, me imagino.

Después de unos cuantos años,

el matrimonio que no ha peligrado,

que no ha zozobrado casi de milagro,

que no ha tenido tiempos huracanados,

es como una nave transatlántica

que todavía no ha atravesado el oceáno.

No se le respeta. Ni el capitán, ni los marineros.

Ni esos mismos cónyuges.

Ni nadie.

Fernando  atravesó los mares huracanados

De la Revolución y enfrentó la furia de sus vientos.

Y mantuvo incólumes su estructura como persona, su coherencia y su fidelidad con firmeza. Por eso merece el respeto y el recuerdo de los que hoy estamos aquí. Y de muchos otros dentro y fuera de Cuba, comprometidos con la ideas que el defendió en su fecunda vida.

COMENTARIOS

Novedades Ediciones La Memoria

Elpidio4
Elpidio3
Elpidio2
Elpidio1
pág-2
Elpidio-Valdés-sus-inicios