CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

EN PRIMERA ESTRELLA: MOMENTO DE COMUNION

Por: María Fernanda Ferrer

16 de Septiembre de 2019

Por: María Fernanda Ferrer

 10 de la noche, sábado 14 de septiembre: estamos a doce kilómetros del centro de San Juan, en una hermosísima finca (ecológica y cultural) propiedad de nuestro anfitrión, Juan Alcoba, gentil y solícito como todos los sanjuaninos con los que hemos tropezado en este breve paso de la delegación del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, que desde hace dos semanas se encuentra en tierras argentinas.

El camino empolvado —más bien arenoso y hostil— que da acceso al lugar está totalmente oscuro y el rústico portón, abierto de par en par. Nos sorprende que el interior de la casona se ha transformado totalmente: en la tarde era una amplia sala donde la estufa de leña hace más íntimo el lugar, pero —como con un golpe de magia— todo cambia. Las rústicas mesas están dispuestas y las sillas también. Una luz tenue, amarilla y cálida, pone un acento de cierta nostalgia, de intimidad compartida. La breve plataforma equipada con sencillez y elegancia y los micrófonos listos. También los amplificadores. El poeta y el trovador aguardan y conversan tranquilamente. Yo tengo mis dudas: ¿vendrá público a este apartado rinconcito en medio de la fría noche sanjuanina? Comparto mi inquietud con Alcoba quien me mira con ojos risueños, compasivos, y, calladamente, asiente con la cabeza. Desconfiada que soy, arqueo mis cejas, hago una medio mueca y espero con mucha impaciencia, que trato de disimular. No lo logro.

De repente, en medio del silencio que campea en este sito, comienzo a escuchar voces y estruendo de motores… El público (puntual) ha comenzado a llegar; cada quien va directamente a su mesa que, con anterioridad, había sido reservada y medio centenar de personas esperan porque comience el recital de poesía y canción con sus protagonistas: el poeta y cineasta Víctor Casaus, también director del habanero Centro Pablo, y el trovador Ángel Quintero.

Se deslizan —como el buen vino de San Juan— los primeros acordes de Quintero y los versos de Casaus: empiezan a brotar o a entretejerse, con hilos invisibles, las historias de ambos hecha con letras y acordes… El programa, ya pactado entre ambos, cambia y se retoman poemas y canciones ya añejas, pero que tienen en sí mismas y por separado— una gran carga personal y emotiva, que el receptivo público no solo capta (y hasta cierto punto cata) sino disfruta.

Transcurre hora y media de espectáculo junto a la banderola traída desde La Habana para celebrar durante esta gira los 20 años del espacio A guitarra limpia—  y el público solicita más: es complacido y se respira el regusto de los presentes, la satisfacción en las caras y alguna que otra pupila húmeda… Se consolida un momento de comunión total en Primera Estrella, este proyecto cultural sui generis que en sus casi diez años de creado ha dado cobija y aliento a reconocidos músicos como la cubana Yusa, el uruguayo Leo Masliah o el compositor y guitarrista argentino Juan Falú, quienes en distintos momentos han llegado hasta aquí y han regado esta árida pero fértiltierra con los acordes y las voces traídos desde sus respectivos países.

Ahora, en esta noche íntima y cálida, lo han hecho también Casaus y Quintero cantándoles a los sanjuaninos y, al mismo tiempo, a los olivos y las parras que bordean este lugar: literalmente un oasis cultural, fraterno, hermoso en medio del desierto argentino.

 

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Exposición Cuarentena, dibujos de humor sobre la Covid 19, ARES

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