FAYAD JAMIS: UN HOMBRE QUE VIVÍA LOS DETALLES DE LA COTIDIANIDAD

Por: María Fernanda Ferrer

3 de Noviembre de 2020

Por María Fernanda Ferrer

Recientemente y a propósito del noventa cumpleaños de Fayad Jamis-notable poeta, pintor diseñador, traductor diplomático y editor (nacido en México, de padre libanés y madre mexicana)- se celebró en la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), un conversatorio sobre la vida y la obra de ese multifacético creador que falleció, tempranamente, en La Habana, un 13 de noviembre de 1988, a los cincuenta y ocho años.

La poeta y periodista Basilia Papastamatiú y el ensayista y crítico, Enrique Saínz, se refirieron a la personalidad de Fayad y al legado que dejó tanto en el mundo de las letras como en el de las artes visuales. Coincidieron en afirmar que “su obra requiere de mayor estudio, análisis y promoción, para que las nueva generaciones conozcan el agudo e intenso quehacer de Fayad quien fue, además, profesor de la Escuela Nacional de Arte (ENA)”.

Otro de los invitados fue el poeta, cineasta y director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, Víctor Casaus, quien matizó su intervención apoyándose en algunos textos que quiso compartir con el auditorio.

Citó, por ejemplo, un fragmento de un texto de su autoría titulado Estas palabras a estas alturas que constituyó el prólogo de la segunda edición del libro La pedrada, publicado en 1981. Recordó Casaus sus propias palabras: “Para nuestra suerte, está hablándonos el hombre contemporáneo y concreto (pero no, de concreto) en estos versos que traza su arco de casi treinta años entre las tierras de la miseria y la alucinación personales y colectivas, hasta la magia cierta de ‘la libertad por la que siempre habrá que darlo todo, si fuese necesario, hasta la sombra y nunca era suficiente”.

Recordó Casaus la primera antología de Fayad, Cuerpos, que contó con un prólogo del poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, en el que hizo un recorrido muy hermoso por la vida de Fayad porque parte de cuando él lo conoció en La Habana antes de irse a París.

Citando a Retamar afirmó que “una de las pruebas mayores del tamaño grande de la poesía de Fayad es el coraje con que echó a cantar el dolor y se ha propuesto cantar la alegría. Esto es algo que no entiende -ni que pueden entender- equívocos critiquitos de varios velajes”. Una poesía -dice Retamar de Fayad y en general- “se mide por la cantidad de riesgo que está dispuesta a correr”.

Fayad -insistió Casaus- no solo tuvo una carrera literaria, “uno de los rasgos principales y hermosos, pienso yo, de la vida y de la obra de Fayad fue la multiplicidad” y acotó que hoy en día se le calificaría de hombre multi-oficio: “Tuvo, tenía y tiene –cuando vemos sus obras- la extraordinaria magia de hacer que todo lo que tocaba se convertía -no voy a decir en oro-, pero sí en maravilla, que es más importante que el oro”. Subrayó que Fayad lo hacía desde el gran poema -como Vagabundo del alba (dedicado al Poeta Nacional Nicolás Guillén) y otros grandes poemas que escribió- hasta los detalles mínimos de su vida, incluso personales: “era un hombre que vivía los detalles de la cotidianidad, desde el punto de vista de la belleza, y eso es verdaderamente extraordinario; eso no siempre se logra en la vida. No en los grandes momentos  de la creación, sino en esos pequeños momentos de la vida que él siempre relacionaba con la belleza, que fue un signo increíble de su propia vida”, sentenció el director del Centro Pablo.

En el encuentro, Casaus también recordó lo dicho por Luis Rogelio Nogueras-también poeta y periodista- sobre el primer libro de Fayad: “los versos rotos, el ritmo irregular, las alucinantes imágenes, la jadeante entrecortada respiración de los poemas, no son meros recursos formales o aprovechadas lecturas de Milosz, Neruda, Rilke, Rimbaud, Vitier, Vallejo o Lezama, son, por decirlo de un modo -que no deseo que parezca grandilocuente-, espasmos de la desesperación; otros como la de los versos de Los párpados y el polvo, vuelven a posarse sin que nadie las llame, son lo que son: sangre y esencia de la realidad y su única e insustituible envoltura”.

En la velada, que fue filmada y que contó con la presencia de un reducido grupo de personas que conservaron el debido distanciamiento, la actriz Corina Mestre, declamó varios poemas de Fayad, entre ellos, el muy reconocido que dice: Con tantos palos que me dio la vida…

 

 

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