GENERACION REVOLUCIONARIA VS FILOSOFIA DE LA PARÁLISIS

Por: Centro Pablo

18 de Enero de 2018

Por Alina B. López Hernández

La generación del treinta no fue solo por la diferencia cronológica con sus predecesores. Lo que la convirtió en una generación fue su carácter transgresor, pues, como afirmara con acierto Joel James Figarola era un grupo en proceso de fractura generacional con quienes habían detentado "el monopolio político del mambisado" y sus principios rectores: caudillismo y dependencia: " Al desembridarse de la guía de los viejos caudillos, rechazar la instrumentación por la cual esta hacer realidad y romper con la ascendencia mágica de unos y otros sobre la política cubana, los hombres del 25 están cometiendo el acto de toma de conciencia, reafirmación propia y definición de posibilidades y deberes más importantes en toda nuestra historia republicana ". [1]Mucho tuvo que batallar para rechazar la "ascendencia mágica" de aquellos hombres que, en verdad, eran líderes de una revolución independiente, pero que tenían años de haber pasado, que tenían una transmisión de información abierta inoperante al país, un callejón sin salida.

 

La juventud debe romperse con el control del grupo de poder que se dirige a la política en Cuba, pero también debe desesperar por su discurso monopolizador de la verdad. Lo primero es lograr los medios de expresión propia, que refleja sus aspiraciones, promueve el debate en torno a sus inquietudes -culturales y cívicas- y las aptitudes gestaranas de pluralidad y contrasición de ideas como las formas para encauzar las transformaciones que necesitaba Cuba. Actitudes de Como La Protesta de los Trece, Grupos Como el Minorista, publicaciones de Como Venezuela Libre -después América Libre- , Social , Avance , Política , Entre Otras, La Familia las encargadas.Acerca de la Necesidad de transparencia informativa SE PRONUNCIA EN 1928 Revista de Avance :. "La Conciencia de un pueblo no puede madurar si se puede mantener Una Sujeción Permanente, o Mejorar Su Salud Porque se prescriben dietas de información de Tenemos que cultivar Nuestra Facultad de discriminación, y para ello es lo que nos permite acceder al mayor volumen posible de elementos de juicio -justos o errados, bien o mal intencionados ". [2]

 

La segunda barrera para destruir para la generación en la filosofía epocal. La generación del treinta se había formado bajo la influencia teórica e ideológica del positivismo , la corriente filosófica que se desempeña en nuestro continente una función progresista, su confianza en el desarrollo de las ciencias, la cultura y la sociedad; el énfasis en el papel de la educación; y su apego a las concepciones del liberalismo. Sin embargo, había un elemento que la tornaba conservadora; era su concepción del desarrollo, que estuvo cerca de la reverencial admisión de una especie de fatal e inexorable destino humano hacia el progreso, que hacía innecesaria la ruptura violenta del orden.En momentos de crisis económica, cada vez mayor, dependencia al capital norteamericano, y gran corrupción política, el Positivismo se había agotado en sus principales propuestas.

 

No obstante, como veremos, la ruptura no está libre de errores. El rechazo a los viejos políticos ya su visión positivista de la sociedad cubana se llevó a extremos, con la manifestación entre los nuevos intelectuales de una respuesta filosófica marcada por el pesimismo y el apolitismo. Esta emergió, más que como corriente, cual conjunto de tendencias y posiciones que tenían como característica común el espiritualismo o irracionalismo . Sus propuestas se basaban en la búsqueda de la espiritualidad; en ideas románticas sobre las culturas autóctonas del continente americano; en rescatar la sensibilidad, el misticismo, la belleza y la emotividad.Fue loable su interés en recuperar al hombre como en el centro de las inquietudes filosóficas, su humanismo, y los aportes que se realizaron a la teoría de los valores en la axiología en general. A estas concepciones se debió el rescate del pensamiento martiano y su verdadera difusión en Cuba.

 

La Revista de Occidente , dirigida por el filósofo español José Ortega y Gasset, responsable de la difusión en Cuba de esas ideas, en gran parte provenientes de Alemania.

Particularmente, la influencia de la obra de Hermann Keyserling ( Livonia , 1880 - Austria , 1946 ), fue notoria en esta etapa. Este filósofo y ensayista fue una de las personalidades más distinguidas de la cultura europea de su época. Se interesó en las ciencias naturales y el efecto en un mundo alrededor del mundo en 1911, del que resultó su obra más famosa, Diario de viaje de un filósofo (1925), que describía sus visitas por Asia , América y Europa del Sur, y establecía comparaciones entre pueblos, culturas y filosofías.El pensador alemán se había convertido en un crítico del materialismo occidental, al que oponía como disyuntiva más atractiva la búsqueda de la perfección interior, tan propia de las filosofías orientales. El artículo "Hermann Keyserling, universitario", publicado en Revista de Avance planteaba:

 

[...] No debes esperar la reforma de los factores externos. El mal, la decadencia, está en nosotros mismos. La lucha debe entablarse contra nosotros mismos [...] La revolución debe operarse en cada uno de nosotros; no en cada grupo, en cada clase [...] La perfección interior se traduce mejor en individualidades que en multitudes.

[...] Nosotros no somos agnósticos. Necesitamos un nuevo mito, nuevas creencias. Nuestra fe no se limita a simples afanes científicos. Buscamos algo más hondo, más vital [...] Necesitamos nuevas concepciones religiosas y éticas [...] debemos tender a la perfección interior de cada uno de nosotros. Despertemos nuestro yo interior . [3]

 

El desencanto por la república de generales y doctores , el conflicto con la idea de que "lo explicativo va predominando sobre lo agitador", y de que el progreso debe entenderse como cosa "hacia dentro" y no como el despliegue de las fuerzas externas - según afirma Medardo Vitier en una reseña- [4] , se convertía de este modo en una filosofía de la parálisis. Ciertamente, no existe nada tan conservador, tan sutilmente desmovilizador para las sociedades en crisis, necesitadas de cambios estructurales y de transformaciones profundas; que la apelación a un cambio de mentalidades, al rescate de valores o a la defensa de mitos y conceptos.Esto significa invertir el axioma materialista de las personas que piensan en el acuerdo de vivir, y sugerir que transmutar las formas de pensamiento es suficiente para una evolución de la vida material de las sociedades.

 

La influencia de las pruebas se descubre en intelectuales progresistas como Waldo Frank, ensayista norteamericano y amigo del pensador marxista peruano José Carlos Mariátegui, que recomienda la lectura de la isla durante la visita del primero, una multa de 1929. El norteamericano impartió tres conferencias en la Institución Hispano Cubana de Cultura; entretanto, los avancistas fueron excelentes anfitriones, el dedicado al almuerzo y el público en su revista el mensaje del norteño a la juventud cubana:

 

Acepta una generación completa como un punto de transición, como una crisis de prueba, como un estado embrionario. [...] Vivo hondamente, secreta, voluntariosa, astuta, nutriciamente, como ha de vivir el embrión. Conocemos a tus mismos, cultivaos, haceos mejores: preservar la semilla de la acción heroica, que está en vosotros. No la has perdido porque no encontraste tu hora de alzarse al sol. Si persistís en vuestra vida embrionaria en otra generación, Cuba nacerá por vosotros [...]. [...] Y, sobre todo, no exijáis resultados. Los resultados están en el mañana. Vosotros sois el hoy [...]. [5]

 

Algunos aceptaron esta propuesta. En cambio, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Pablo de la Torriente Brau, Gabriel Barceló, Raúl Roa, Antonio Guiteras, Juan Marinello y otros intelectuales revolucionarios decidieron ser el hoy y no el mañana de su tiempo. Porque para convertirse en una generación no se puede esperar al futuro.

[1] Joel James Figarola: Cuba 1900-1928.La República dividida contra sí misma, Arte y Literatura, La Habana, 1976, p. 265.

[2]   "Directrices", Revista de Avance , no.24, 15 de julio de 1928, p. 171.

 

[3] Jorge Núñez Valdivia: "Hermann Keyserling, universitario", Revista de Avance , no.13, 15 de octubre de 1927, pp. 12-13 y 25.

[4] Medardo Vitier: "El mundo que nace [de] El conde de Keyserling", Revista de Avance , núm.19, 15 de febrero de 1927, pp. 57-58.

[5] "A la juventud cubana", Revista de Avance , no.42, enero de 1930, pp. 5-6.

 


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