CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

IMAGEN DE LA MEMORIA

Por: María Fernanda Ferrer

20 de Febrero de 2017

La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, es una editorial que puede considerarse mediana por la cantidad de libros que publica en el año —ésta vez ocho títulos fueron presentados en la recién concluida XXVI Feria Internacional del Libro de La Habana—, pero lo más significativo no es la cantidad sino la calidad y no me refiero solamente a los textos sino al diseño de sus portadas, en otras palabras, al empaque de cada propuesta.

Según entendidos en temas de comercialización, la portada de un libro “es la que vende” y aunque lamentablemente, a veces, las carátulas son espectaculares, los contenidos distan de poseer los mismos valores. Esto no ocurre en La Memoria porque desde sus inicios contó con el talento y la experiencia de un diseñador de larguísima data: el maestro Héctor Villaverde quien imprimió su sello en cada uno de los perfiles de las distintas colecciones y —no por casualidad— hay detrás un equipo editorial encargado de hacer, con celo, la selección de los libros: maridaje que funciona muy bien.

 

En los casi veinte años de existencia, Ediciones La Memoria se ha ido renovando y hoy se apoya en el trabajo de jóvenes diseñadores estampan su impronta en cada una de las propuestas. Hablemos, entonces, del diseño de portada de los ocho libros recién puestos en circulación.

 

El diseño de Soy de aquí (memorias de la doctora Adelaida de Juan, Colección Coloquios y Testimonios) estuvo a cargo de Kelly Núñez quien optó por seleccionar una obra (de la serie Malecón, 2015) del reconocido pintor Luis Enrique Camejo. Son muy conocidas “las ciudades de Camejo”, con su pincelada suelta, casi expresionista, y el tratamiento del color, que en esta ocasión es sobre los rojos. Excelente idea seleccionar una obra de Camejo pues las memorias de Adelaida de Juan, una de las voces más altas de la crítica de arte en el contexto actual cubano, se concentran en la barriada de El Vedado, donde siempre ha vivido, respirado y amado; donde nació y aún reside.

 

También Kelly Núñez asumió el diseño de Mi desquite (de José Américo Tuero y María del Pilar Tuero de Blas, Colección Coloquios y Testimonios) para el que unió —en feliz conjunción— una foto de José Américo, el protagonista de la historia, en sus años de juventud cuando era ciclista, otra imagen de su esposa —de joven— y, de fondo, un fragmento de un manuscrito que comienza con el título “La guerra”. Esos tres elementos están reforzados por una tipografía integrada al diseño y por varios tonos de sepias que dan una sensación de envejecimiento a la imagen.

 

Los días de Manuel Octavio—de Jorge Calderón González, Colección Coloquios y Testimonios— igualmente fue concebido por Kelly; para este diseño de portada se apoyó en un retrato del cineasta en el que aparece, en primer plano, su rostro concentrado mientras miraba por el visor de una antigua cámara Arriflex. Tenemos, entonces, la clara idea de que en ese libro se hablará de cine.

 

Las crónicas de Segunda Cita(de Guillermo Rodríguez Rivera, Colección Coloquios y Testimonios) fue diseñado por Ela Bello. En esta oportunidad la diseñadora agrupó una serie de imágenes —retratos del apóstol cubano, José Martí; del líder bolivariano, Hugo Chávez; una clave de sol; el logotipo del equipo de pelota Industriales; el cintillo del periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba; una imagen del presidente Obama… en fin, gran cantidad de información reunida en la portada que adelanta lo que el lector se encontrará paginas adentro, es decir, crónicas sobre diversos temas.

 

Sara González: una explosiva ternura (compilación de Sigfredo Ariel, Diana Balboa, Reynaldo González, Mayra A. Martínez y Olga Marta Pérez, Colección A guitarra limpia) fue diseñado por la talentosa Katia Hernández, quien en esta ocasión decidió utilizar la caricatura que el pintor, dibujante y grabador, Eduardo Abela, le hiciera a la trovadora y que aún hoy se encuentra en los muros de El jardín de la Gorda. Abela resumió, en leve trazo, a la mujer/canto que fue Sara, quien “viola en mano” nos mira desde la portada rodeada de plantas. Pero Katia adicionó lo suyo: colocó la caricatura sobre un mar, azul —como los ojos de Sara— y dividió el espacio de manera que la figura está colocada sobre el horizonte: línea imaginaria que divide el mar con el cielo. Memorias A guitarra limpia 2008-2014 (Colección A guitarra limpia) fue diseñado también por Katia; para esta ocasión empleó una fotografía —alto contraste, en blanco y negro—tomada por Enrique Kike Smith en la que aparece la silueta de un trovador, que puede ser cualquiera, guitarra en ristre. Pero todos los que amamos la trova sabemos que es un singular homenaje a Santiago Feliú, El Santi, autor del emblemático tema Vida (1986), y que falleció tempranamente el 12 de febrero de 2014.

 

El diseño de cubierta de Pablo en Ahora (dos tomos, Colección Palabras de Pablo), fue de Roberto Armando Moroño. Ambos libros mantienen una organicidad plástica y, aunque se basan en la misma idea conceptual, es decir, la imagen de Pablo de la Torriente Brau y planas del periódico Ahora, con idéntica tipografía, la diferencia de color (de cada una de las portadas) establece el equilibrio y organicidad.

 

Para Lo que dice mi cantar (de Lino Betancourt, Colección A guitarra limpia) el diseñador 10 K empleo un recurso simple: una foto de Salverio Montero, un no muy conocido músico que dedicó su vida a trovar. Y aunque, ciertamente, ésta portada no tiene gran vuelo estético, cumple con el requisito de informar lo que encontrará el lector en el libro.

Ocho propuestas de diversos diseñadores —unas más logradas que otras—, pero todas en función de un mismo objetivo: dar coherencia a la imagen de La Memoria.

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