LA HABANA DE PABLO: UN LIBRO FORMIDABLE

Por: María Fernanda Ferrer

12 de Febrero de 2018

Por: María Fernanda Ferrer

De “verdadero suceso editorial cubano” calificó el prestigioso académico, profesor y ensayista cubano, Pedro Pablo Rodríguez, el libro La Habana de Pablo, presentado el pasado miércoles 7 de febrero en la sede del capitalino Centro de Estudios Martianos.

El libro de la autoría de Leonardo Depestre Catony -publicado por Ediciones La Memoria del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau- es un intento digno y válido por contextualizar el entorno citadino en que vivió Pablo: “este es un texto –aseveró Rodríguez- no solo importante por su contenido sino que es un libro significativo como resultado editorial. ¡Qué difícil es encontrar hoy en Cuba un libro de esta naturaleza: un libro que está ilustrado todo el tiempo y que los textos se conjugan con las fotos; hay un diseño interior, una concepción que es lo que explica este trabajo que nos da a Pablo y su mundo habanero, a Pablo en la ciudad en que vivió y en la que se convirtió en esa figura vital de las letras, el periodismo y de la cultura cubanas”.

El otro momento de su intervención dijo que en La Habana de Pablo no aparece cualquier imagen sino que son fotos de prensa y se lamentó porque para algunos la fotografía es aun hoy considerada un arte menor: “en Cuba actualmente apenas se editan libros de fotografía y, por lo tanto, el arte fotográfico no goza de una promoción adecuada”, dijo.

Insistió Pedro Pablo Rodríguez en que “este libro es un señor homenaje, con todas las de la ley, a la fotografía cubana de prensa que, desde luego, tiene las terribles leyes a que te obliga el ejercicio del periodismo”, es decir, la inmediatez sobre todo cuando se tributa para un diario o para una revista semanal como lo fueron Bohemia o Carteles, que se sitúan entre las publicaciones informativas y culturales más relevantes de la primera mitad del Siglo XX.

Otro de los problemas que tenemos hoy en Cuba –reiteró- es que “a los fotógrafos de prensa no se les valora debidamente, no se les toma en consideración y muchas veces se publican la fotos sin ni siquiera dar la autoría: es una falta de respeto absoluta al derecho autoral”. Reconoció que en La Habana de Pablo hay muchas fotos de Funcasta y se preguntó: “¿hay algún libro sobre la fotografía de Funcasta?, ¿hay algún libro que nos cuente quién fue Funcasta? No. También estoy pensando en Constantino Arias que fue un fotógrafo importante durante la etapa insurreccional. No se puede publicar la imagen de los sucesos habaneros en la lucha contra la tiranía si no acudimos a Bohemia, que publicaba las fotos de Constantino Arias”.

Subrayó que ha tenido la suerte de comparar periódicos de Estados Unidos de la época con la prensa cubana de principios del siglo XX y de los años 30 y 40, y “me he dado cuenta de que la fotografía de prensa no tenía nada que aprender de los Estados Unidos: aquí había una fotografía y un diseño de periódicos excelentes”.

Explicó que Leonardo Depestre logró “algo maravilloso y es ir entregándonos imágenes tomadas de periódicos  y revistas cubanas jugando –en la mayoría de los casos- con textos de Pablo que tienen que ver con la fotografía: ya sea una persona, ya sea un acontecimiento, ya sea un lugar de La Habana y por todo ello presupongo que el autor ha tenido que trabajar muchísimo para entregarnos esta obra. Primero buscar dentro de la obra de Pablo esas referencias que, a su vez, fueron jugando con la fotografía que iba buscando y encontrando y después evaluando cuáles eran salvables”.

Señaló Pedro Pablo Rodríguez que gracias a este libro, podemos entender mucho mejor la grandeza de Pablo de la Torriente Brau al leer el  periodismo que cultivó: “uno se queda  sorprendido y admirado, por un lado, de la organización de los textos, pero al mismo tiempo de su lenguaje porque Pablo fue un transformador del lenguaje del periodismo cubano, fue una de las personas que modernizó el periodismo cubano de un modo tremendo y con un absoluto sentido de cubanía”. En este libro, puntualizó, “las imágenes sirven, justamente, de apoyo a los textos y aquí hay una fusión entre texto e imagen: es un logro realmente notable porque esto es dificilísimo”.

Reconoció que este “libro no completaría su valor múltiple sin el trabajo de Katia Hernández y Enrique (Kike)  Smith”, este último a cargo el emplane y el trabajo con las fotografías: “a usted hay que darle un aplauso porque sin usted gran parte del trabajo no hubiera podido quedar como quedó: esto es una proeza desde el punto de vista del diseño, es un disfrute intelectual y un disfrute artístico. Ha habido una sabiduría, un interés por mostrar el mundo fotográfico que realza la labor de este sensacional escritor y periodista que fue Pablo”.   

Finalmente confesó que La Habana de Pablo es un libro formidable lo que lo hacía “muy feliz” y reiteró que ha sido “una proeza editorial y de investigación que hay que reconocer: es un regalo esplendido que nos hace Depestre y todo el equipo de Ediciones La Memoria”. 

Por su parte Depestre Catony agradeció al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y en particular a su director, el poeta y cineasta Víctor Casaus, por haberle dada “la posibilidad de materializar el libro” y abogó para que en un futuro se pueda hacer una reedición “de una mayor tirada, ya que para esta ocasión sólo fue posible imprimir una cantidad muy limitada de ejemplares destinados a la presentación a la Feria debido a las dificultades insalvables que encontramos en el sistema poligráfico nacional, hecho que afectó también a muchas otras editoriales del país”. 

La Habana de Pablo forma parte del catálogo de libros que Ediciones La Memoria –que se encuentra celebrano los 20 años de su creación– presentó durante la recién concluida 27 Feria Internacional del Libro, efectuada en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, pero que continúa hasta marzo por todas las provincias cubanas. Esta fiesta del libro está dedicada al doctor Eusebio Leal, Historiador de la ciudad de La Habana, y a la República Popular China como país invitado de honor.

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