LA PEQUEÑA NITZA DE LA CORRESPONDENCIA DE PABLO

Por: Leonardo Depestre

3 de Mayo de 2018

Por: Leonardo Depestre Catony

Hojeando y ojeando, que es buena manera de descubrir (aunque ya Víctor Casaus conociera el dato), me tropecé en la correspondencia de Pablo de la Torriente Brau desde Nueva York el nombre de la pequeña Nitza, la hija de Francisco (Paco) Villapol, amigo de Pablo y opositor del régimen de Machado.

Es una pena que no hayamos podido encontrar ningún testimonio de Nitza Villapol sobre Pablo de la Torriente Brau, pero él insistentemente la recuerda y saluda en las cartas que escribe al padre de la niña.

Claro que a Nitza Villapol no es necesario presentarla mucho porque todos cuantos peinamos algunas canas la recordamos con delantal y enseres culinarios en su programa de televisión Cocina al minuto que por 44 años −entre las décadas del cincuenta y del noventa–, ocupó un lugar importante en la pantalla y que las amas de casa (entonces oficio casi exclusivamente femenino) escuchaban con papel y lápiz para después incorporar las recetas al menú familiar.

Nacida en Nueva York el 20 de noviembre de 1923 e hija de cubanos emigrados por razones políticas, Nitza era una niña de poco más de 10 años cuando Pablo la conoció. En varias de sus cartas a Paco Villapol, adjunta los recuerdos para la pequeña: en la del 12 de abril de 1935 escribe, aludiendo a la ciudad de Nueva York, que “es una mierda, aunque aquí naciera

Nitza!…” y en la misma carta, al final, incluye esta nota: “dile a Nitza que el Japón sigue siendo un toro!…”; el 12 de junio apunta que espera que “Nitza siga cumpliendo con los ideales de un antropófago hambriento. “; el 3 de diciembre le manda a través del padre un consejo extraordinario: “Yo aprendí a leer en La Edad de Oro. Consíguesela a Nitza y se hará una ciudadana de América”. También Villapol cuenta a Pablo, que “le di tu recado a Nitza. Ya ella no se preocupa por Japón.

Lo único que le interesa es comer. – Así está: La ilusión de un antropófago hambriento”.

Ya sabemos pues, que Nitza fue niña de excelente apetito, quizá el mejor requisito para después ser una excelente maestra de cocina. Mucho oficio como chef, además de las condiciones de comunicadora y también algo del sentido de la actuación y serenidad ante las cámaras, hicieron de Nitza Villapol una acompañante en el hogar, con entrada habitual a través de su esperado programa Cocina al minuto, que su conductora tuvo la sapiencia de adecuar a las circunstancias y dar la receta justa para el momento, fuera este de bonanza o de escasez económica, pero además instruyó acerca de los valores dietéticos, orientó cómo sustituir un ingrediente por otro, fue consejera y guía acerca del comportamiento en la mesa, de los hábitos y modales correctos. Nitza Villapol devino maestra en el sentido más completo, maestra del arte culinario, en cualesquiera de sus derivaciones.

Sin propíneselo, Nitza Villapol alcanzó la popularidad y la teleaudiencia que ya muchos artistas desearían. También renombre y prestigio la acompañaron porque el programa era una expresión de la cultura culinaria, rescataba un oficio y lo enaltecía, al tiempo que su conductora revelaba cuánto de interés, de historia y de buen gusto, son capaces de aunarse en la elaboración de un plato, de un alimento, de un manjar. Y aunque los tiempos han cambiado y la mujer no es ya, necesariamente, la “dueña” de la cocina sino que la comparte, no deja de tener eficacia, valor y una cierta dosis de humor la sentencia de que “el amor entra por la cocina”.

Nitza también recopiló sus útiles recetas en libros que serían best sellers y se conservan en los hogares cubanos como “materiales de consulta”. Editados y vueltos a editar y vueltos a agotar, están ahí, de su autoría. Cocina al minuto, de 1958, tituló el más leído y reeditado, aunque además están Cocina criolla, Desde su cocina y alguno que otro más. Se la condecoró con la Distinción Por la Cultura Nacional.

Repetimos que no hemos encontrado el testimonio de Nitza sobre Pablo, pero no descartamos que exista, porque ella nunca olvidó mencionar al héroe de Majadahonda entre los afectos familiares.

COMENTARIOS

Nuevas propuestas