LAS HOJAS DEL TROVADOR EN LA WEB

Por: Centro Pablo

27 de Abril de 2018

Nuestra amiga Bárbara Vasallo, participante activa del blog Segunda Cita www.segundacita.blogspot.com que anima nuestro hermano Silvio, nos ha enviado sus palabras de presentación y el prólogo del hermoso libro que acaba de publicar la editorial Vigía de Matanzas.

El concierto número 92 de la Gira Interminable será el escenario ideal para que estas Hojas vuelen sobre los barrios, las canciones y las páginas de ese blog imprescindible que ha reunido una familia de gentes participadoras, activas y pensantes. Felicitaciones centropablianas para todas y todos.

Víctor, querido amigo

He estado tan enrredada que no había tenido tiempo de cumplir tu
solicitud de hace rato. Aquí te adjunto el prólogo del libro
Hojas de
la Web
, con las crónicas de Silvio, bajo el sello de la editorial
Vigía. También las palabrillas que leeré en la simbólica presentación
del texto que tendrá lugar este viernes 27 en el concierto número 92
por los barrios.
Disculpa la demora!!
Te queremos siempre,

Barbarita

DE MATANZAS TRAIGO UN RECADO

Venimos desde Matanzas y no es casual. Allá por los 70’s del siglo XX, un Silvio joven, sin guitarra, y con ganas de comerse el mundo, tomaba el tren de Hersey los lunes y regresaba a La Habana los viernes. Iba por los caminos en busca de trovadores. Matanzas, la ciudad de los ríos, de los puentes, de la rumba y de donde proviene la familia de su gran amigo Vicente Feliú, siempre le cautivó.

Venimos desde Matanzas, porque Vigía, la editorial que hace libros a mano, compuso textos de Silvio publicados en su blog Segunda Cita, una casa azul a donde llegan millones de personas de todo el mundo, una puerta siempre abierta en el ciberespacio para conversar y contender sobre la vida y su realidad cotidiana, donde convive una red de gente bondadosa que ama la justicia.

Venimos desde Matanzas, nos acompañan las aguas del San Juan y el Yumurí, los rumberos Chachá, Virulilla y Saldiguera, los versos de Carilda, las luces de la bahía, las estalactitas de Bellamar, y los acordes de guitarras nuevas.

Hojas de la Web es el libro, hecho a mano y enumerado, que Vigía regala al trovador, sus artesanos en cada tela, papel rasgado y acrílicos, devuelven el cariño que la ciudad despertó en el poeta. Fue desafío y placer compilar esas crónicas que revelan al ser humano que es Silvio Rodríguez.

Bárbara Vasallo

27 de abril de 2018

CON MEJOR FORTUNA…

(Como si fuera un prólogo)

Silvio tiene una casa azul llamada Segunda Cita, como la canción que también le da nombre al decimoctavo disco del trovador. Entre mucha gente de disímiles sitios comparte textos que escribió antes o crónicas que cuentan y exponen esa arista que le distingue.

Seleccionar algunas de estas crónicas del blog Segunda Cita, entre mayo de 2010 y diciembre de 2015, para publicarlas en Vigía es el tremendo lío en el cual nos involucramos. Organizarlas, no de manera cronológica; sino lógica y humana, por el valor que acompaña a Silvio y lo hace creíble y querible, entiéndame que ha sido trabajo duro; pero también placer.

A los predios de Vigía llegó el poeta, por eso a la orilla del San Juan que murmura, iluminado a mano, esgrafiado, manufacturado y enumerado se confeccionó este libro-joya que atesora una parte de su vida, relatada por él en varios momentos y recopilada para propagarla.

Como todo libro que nace en Vigía, este no está ajeno a la magia de los pinceles, las manos artesanas y sanadoras de espíritus, la rebeldía ante lo injusto, los pactos con querubines y hasta con demonios.

Es una cita con el tiempo. Es el Silvio que cantó en La Marina, hipnotizado ante la rumba y admirador de sus máximos exponentes, que residen en las márgenes del Yumurí, es el Silvio hermano de todos los que se sacuden ante la mediocridad y los anodinos.

El Silvio que escribe es el hombre capaz de captar con el lente de su cámara un rabo de nube, el nido de un sinsonte o el vuelo de un colibrí, los relámpagos que iluminan las noches de verano en tormentas pasajeras, el enamorado de la vida, el que tiene bien “amarrados los pantalones” y como buen sagitariano se levanta y se levanta…

Hombre que nació y amó a la naturaleza a la orilla del río Ariguanabo, que nos sorprende con Causas y azares o Amoríos; que canta en barrios marginales o en radiantes escenarios.

Como su poesía, también la prosa atrapa y emociona, y cuenta en estas crónicas pormenores que pocos conocen, como el nacimiento de algunos temas que se inscribieron en la historia y son tarareados por miles y miles de personas; su Crisis de Octubre, o el Playa Girón, el barco de la Flota Cubana de Pesca donde parió canciones inolvidables; y de sus amigos.

A Silvio Rodríguez Domínguez (San Antonio de los Baños, 1946) llegamos los trovadictos y quiénes no lo son; pero placen, y nunca hemos podido desprendernos. Nos enamoramos y des-enamoramos, trabajamos voluntario, fuimos a la escuela, a una marcha combatiente, dimos el primer beso o firmamos el divorcio. Cantamos a los cuatro vientos que “La era está pariendo un corazón”, nos enrolamos en la “Expedición”, y escudriñamos del surrealismo y expresionismo de Chagall por cierta mujer con sombrero…

El cantor presenta un fino verbo, igual a sus manos que consiguen de la guitarra lo que cree. El hombre es tímido, de intensa mirada, con la fortuna de estrechar una mano, o salir como un bólido sorteando la multitud…

Como el sol recurrente en su obra toda, se nos presenta este texto que se parece a la vida, tal y como es colmada de matices…

Aquí nace otro libro de Vigía en 200 ejemplares hechos a mano. Quien se detenga a hojearlo descubrirá al ser humano que es el hijo de Argelia y Dagoberto, el nieto de Félix, aquel cubano humilde, que en una bodega de Tampa, habló con Martí.

Bárbara Vasallo

Matanzas, 2017 (cerca del río San Juan)

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