LETRAS AFINES / INÉS Y LA ALEGRÍA

Por: Laidi Fernandez de Juan

14 de Junio de 2018

Por: Laidi Fernández de Juan

La primera novela de las seis que Almudena Grandes dedica a un todo llamado Episodios de una guerra interminable, es Inés y la alegría. Ya hemos comentado antes en este espacio Los pacientes del Doctor García, que ocupa el lugar cuatro en el listado de estas obras de Almudena. No es factible, como se comprenderá, adentrarse en el mundo fascinante y durísimo de la Guerra Civil española siguiendo el orden en que aparecen a la venta los volúmenes en los cuales se describe la heroicidad del pueblo español, sino en la medida en que llegan a nuestras manos.

Sea como fuere, no es necesario seguir un estricto orden en la lectura, ya que cada novela se enfoca en un asunto específico, aunque todos los argumentos tienen como denominador común el tema de la inicial guerra y la posterior y desdichada derrota de la República Española. Para ello, la autora e historiadora Grandes investiga con notable ahínco facetas olvidadas o poco difundidas de aquella contienda bélica, llamada por otro espléndido escritor español, Juan Madrid, el monumento ético más importante del siglo XX europeo.

Inés y la alegría, novela mucho menos complicada que Los pacientes del Doctor García desde el punto de vista del lector, porque no existen suplantaciones de identidades como en la segunda mencionada, cuenta la historia de la invasión del valle de Arán, una operación militar desconocida por la inmensa mayoría, que tuvo lugar entre el 19 y el 27 de octubre de 1944. Los antecedentes de dicha hazaña, el desenvolvimiento del hecho en sí, y las consecuencias políticas y personales que acarreó en los implicados, son descritos con fluidez y gran atractivo. El amor, siempre presente en el empeño de la autora, hace gala de sus variados disfraces, para regalarnos una deliciosa relación de pareja, que sobrevive a fracasos, a depuraciones injustas y a tormentosas pugnas por el poder.

Una frase se repite en cada capítulo de la novela, ofreciendo la clave no ya de una obra de ficción, -por muchos basamentos reales que tenga-, sino para la vida toda: La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con la naturaleza de los cuerpos mortales. Y otra: La Historia con mayúscula la escriben siempre los vencedores, pero su versión no tiene por qué ser eterna. Y aun una más (escalofriante): Los seres humanos somos tiempo, historia con minúscula. La propia escritora deja en evidencia su intencionalidad con esta novela. La cito: Inés y la alegría es, de principio a fin, una novela y no un libro de historia. Los paréntesis intercalados entre los capítulos de ficción recogen mi versión personal de aquel episodio, lo que he podido averiguar, documentar, relacionar e interpretar, para elaborar lo que solo pretende ser una hipótesis verosímil de lo que sucedió en realidad. […] Ni las autoridades franquistas, ni la dirección del Partido Comunista Español, han querido abordar en ningún momento la tarea de fijar el relato de este episodio.

Y le asiste la razón a Almudena. Motivados por esta novela (y he aquí su gran mérito), los lectores nos lanzamos, casi de forma compulsa, a estudiar quiénes, por qué razones y de qué manera se intentó instalar un gobierno progresista en un lugar llamado Viella. Aunque los personajes de la novela, Inés y Galán, son ficticios, un nombre pertenece a alguien real: Jesús Monzón, defenestrado en vida (algunos historiadores se refieren a la depuración monzonista) después de la invasión fallida del valle de Arán, para luego ser reivindicado en la década de los ochenta. Interesantísimo personaje, cuya vida, obviamente mal entendida, florece en esta novela. La pasión contaminadora que Almudena Grandes deposita en sus fabulosas novelas, no solo rinden tributo a Benito Pérez Galdós y a sus Episodios Nacionales, sino que inspiran el estudio de hechos y de figuras que no merecen el despiadado cementerio del olvido.

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