LOS FOTORREPORTEROS DEL 30 DE SEPTIEMBRE

Por: Centro Pablo

11 de Septiembre de 2019

Por Mabiel Hidalgo Martínez

La tan azarosa existencia de Pablo de la Torriente Brau hizo de él testigo, o mejor aún, partícipe, de sucesos significativos de la historia del estudiantado revolucionario durante la década del 30, “pero creo que ninguno puede ser más trascendental que el del 30 de septiembre. Fue un día hermoso e inolvidable […]”[1], según sus propias palabras.

Igual de inolvidable sería aquella mañana del 30 de septiembre de 1930 para Fernando Lezcano Miranda, fotorreportero del diario El País, fecha en que la loma de la Universidad, y nuevamente citamos a Pablo, “amaneció manchada de azul”[2]. La instantánea que le hiciera a Rafael Trejo, vicepresidente de la Asociación de Alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, segundos antes de ser herido, en plena calle Infanta, marcaría el inicio de sucesivos reportajes fotográficos sobre las tánganas de universitarios y obreros en contra de la dictadura de Gerardo Machado.

  (foto Trejo en la calle Infanta, por Lezcano) .

Con la fuerza y el vigor propios de la juventud, sin más armas que sus puños, arremetieron los manifestantes contra la fuerzas machadistas. Entre los heridos estuvieron, además de Trejo, Tony Varona, el líder obrero Isidro Figueroa y Pablo de la Torriente Brau. A los contusos se les llevó al Hospital Municipal General Freyre de Andrade, “Emergencias”, como se conocía y se conoce aún en La Habana. En las páginas del diario Ahora, del 30 de septiembre de 1934, o sea, cuatro años después de los sucesos, Pablo rememora la imagen de Trejo: “tranquilo sobre su cama, me sonrió con afecto como dándome ánimos para pasar ese momento doloroso”[3]. Fue la última vez que vio a Rafael Trejo.

La foto que capta a Trejo mientras se debatía con el policía Félix Robaina, momentos antes del disparo que le costó la vida, la publicó Carteles en su sección “Actualidades”, en la edición del 12 de octubre de 1930, sin citar los nombres de los autores, que fueron los fotógrafos de El País. Ese día estaban allí, del mencionado diario, Lezcano y Miguel Ángel Díaz. Según contaría el fotorreportero y estudioso de la fotografía cubana Jorge Oller, en entrevista que le hizo al fotógrafo Miguel Ángel Díaz, este le dijo que la instantánea fue muy comentada por los fotógrafos de la época, por el valor que tuvo Lezcano de realizarla en una situación que ponía en peligro su vida. Por esa y otras hazañas fotoperiodísticas, sus colegas lo apodaron “el guapo de El País[4].

Las publicaciones seriadas del momento en ocasiones omitían el nombre de los fotógrafos como medida de protección ante los convulsos tiempos que corrían. De igual modo sucedió en Bohemia, cuando el 5 de octubre de 1930 la revista publicó fotos de Trejo y de Pablo heridos en el hospital, también del líder obrero Isidro Figueroa, víctima de una bala en un hombro, así como de la policía a caballo vigilando los alrededores de la Universidad. Ninguna de las fotografías tiene firma. Por entonces, el fotógrafo de Bohemia era Amador Vales, pero la revista recibía colaboraciones y pagaba bien las imágenes.

Las fotografías de los sucesos del 30 de septiembre de 1930, y en especial la de Trejo, constituyen un hito en la carrera profesional de Fernando Lezcano, por la importancia de los sucesos y el valor del héroe en el imaginario de la lucha de los años siguientes. El fotorreportero en cuestión nació en 1904, en Cienfuegos, y de niño se trasladó a vivir a La Habana, junto a su familia.

Se inició en el mundo de la instantánea con Federico Gibert, de aprendiz de fotografía y fotograbado en La Discusión, diario que contaba con los servicios de consagrados fotógrafos de prensa como Ramón Gárate, José Luis López Gómez y Enrique (Kiko) Figarola, entre otros. Trabajó también para El Mundo, El País, y colaboró con las revistas Bohemia y Carteles, en esta última se distinguían sus fotografías de deportes.

Lezcano perteneció a la Asociación de Repórters de La Habana, en la que ocupó el cargo de vocal, y al Colegio Nacional de Periodistas. Representó al gremio de fotógrafos de prensa en el lll Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Pinar de Río, en febrero de 1947.  Su talento fue reconocido en concursos periodísticos como el “Juan Gualberto Gómez”, con el primer premio en reportaje gráfico del año 1946, y el “Rafael B. Santa Coloma” del Club de Leones de La Habana, en 1947.

La muerte le sorprende el 14 de noviembre de 1949, con apenas 45 años, no sin antes haber dejado una huella importante con sus valiosas imágenes que recogen acontecimientos de la vida social, política y cultural de la república. Fernando Lezcano figura en la lista de de los pioneros del periodismo gráfico en Cuba, de aquellos que revolucionaron con sus cámaras la historia de la fotografía informativa.

La jornada del 30 de septiembre aportó otras fotografías emblemáticas, como la de Pablo de la Torriente Brau con la cabeza vendada y la de Trejo en la mesa de operaciones del Hospital Municipal, momentos antes de ser operado. Ambas fotos fueron realizadas por Rafael Pegudo y publicadas en la revista Carteles, en octubre de 1930. Esa imagen de Pablo, consternado por la gravedad de su amigo, en palabras de Jorge Bermúdez, “inicia la iconografía fotográfica propiamente histórica […] En días, en horas, pasa de la etapa estética a la ética”[5].

El fotorreportero Rafael Pegudo Gallardo (La Habana, 1899-1990), además de dejar constancia gráfica de los revolucionarios heridos, realizó fotografías al grupo de vigilantes del Cuerpo de la Policía Nacional que tomaron parte en la refriega contra los estudiantes, donde algunos de los uniformados resultaron heridos. En “Gráficas de la hora” de Carteles, se reproduce también la foto del vigilante número 432, Ramón R. Reiné, a quien Pablo acusaba de haberle lesionado la cabeza.

Conocido era el prestigio del autor de las anteriores instantáneas, Rafael Pegudo Gallardo. Pocas veces de su lente escaparon los sucesos del acontecer habanero. Trabajó para la revista Carteles durante muchos años; fue plantilla de El Mundo, El País, Información y corresponsal de la Underwood & Underwood y de la Western Press, de Londres.

Alquiló un pequeño local en la calle Manrique esquina a Virtudes, en La Habana, donde colocó un cartel que anunciaba “Pegudo, fotógrafo malo”[6]. Perteneció al igual que Lezcano, a la Asociación de Repórters de La Habana, al Colegio Nacional de Periodistas, fundó la Unión Nacional de Reporteros Gráficos de Cuba y era miembro del Club Fotográfico. A su capacidad organizativa se debe la celebración del centenario de la fotografía en La Habana, en agosto de 1939. Pegudo Gallardo publicó varios libros de fotografía y se desempeñó como docente de la Escuela Profesional de Periodismo “Manuel Márquez Sterling”.

Las fotografías que muestran el enfrentamiento de la policía con los jóvenes universitarios y de otros revolucionarios que se sumaron bajo los gritos ¡Abajo la tiranía! y ¡Muera Machado!, realizadas por Lezcano, Pegudo u otros fotoperiodistas, son documentos que permiten, hasta el día de hoy, la reconstrucción histórica de los hechos. Lamentablemente, la mayoría de las veces se difunden las imágenes y muy pocas el nombre de los autores: los fotógrafos de prensa que arriesgaron sus vidas en función de la noticia, de dejar la evidencia, de informar.

Las fotos resultantes de esos días de lucha se convirtieron en testigos de la violencia y son prueba irrefutable de los crímenes cometidos contra el estudiantado revolucionario. Hoy tenemos la constancia gráfica del valor de los héroes en aquella jornada revolucionaria del 30 de septiembre, gracias a Pegudo y a Lezcano.

[1] Torriente Brau, Pablo de la. “La última sonrisa de Rafael Trejo”. Ahora. (Sección dominical), 30 de septiembre de 1934.

[2]  Ídem.

[3] Ídem.

[4] Oller Oller, J. “Rafael Trejo cae mortalmente herido. Una fotografía símbolo de una etapa” En: Grandes momentos del fotorreportaje cubano, Cubaperiodistas, diciembre de 2007.

[5] Bermúdez, J. Diario de una imagen. Pablo de la Torriente Brau.La Habana:

[6] Oller, J. Diccionario de fotoperiodistas cubanos. (inédito)

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