LOS REPORTEROS GRAFICOS DE CARTELES (1919-1940)

Por: Centro Pablo

18 de Junio de 2019

FOTO: Kiko Figarola. Mella en huelga de hambre. Carteles, 3 de enero de 1926.

Por Mabiel Hidalgo Martínez

Entre las revistas gráficas que circularon durante la República, Carteles ocupó un lugar privilegiado por la calidad y variedad temática que caracterizó cada edición. Este 2019 celebra su centenario, y a tantos años de creada, aún se puede disfrutar del contenido y principalmente de los reportajes fotográficos, gracias a su suntuosa edición e impresión.

Carteles comenzó a circular en junio de 1919, bajo la dirección y administración de Oscar H. Massaguer. Su objetivo fundamental en los primeros años fue informar sobre espectáculos y deportes. Las primeras portadas eran retratos de modelos y artistas de cine, la mayoría norteamericanos, en blanco y negro, gracias a colaboraciones de agencias fotográficas extranjeras. “La revista más lujosa, más completa y de mayor interés entre los semanarios que se publican en castellano”, presentó las portadas en colores a partir de 1928, con sugerentes y pintorescas caricaturas de Conrado Massaguer.

Reconocidos intelectuales de la talla de Rafael Conte, Víctor Muñoz, Arturo Alfonso Roselló, Alejo Carpentier, su jefe de redacción a partir de abril de 1925,  Emilio Roig de Leuchsenring, quien fuera su director literario en enero de 1925 y subdirector de la publicación en 1927; Luis Gómez Wangüemert, Mariblanca Sabas Alomá, Alfonso Hernández Catá, entre otros eruditos, honraron con sus textos la revista. Sin embargo, la fotografía y también la caricatura, se convirtieron en los platos fuertes de la publicación.

Durante el primer quinquenio de Carteles, los fotorreportajes nacionales eran fundamentalmente de deportes, en correspondencia con el alcance de la publicación: “Revista Mensual de Espectáculos y Deportes”. El primer fotógrafo se nombró Manuel Villas, quien graficó los artículos de actividades deportivas y las noticias nacionales. Otro reportero gráfico de los inicios fue José Luis López y López, tributando por varios años las fotos de deportes y de automóviles, éstos últimos muy de moda en la capital cubana.

La revista Carteles tuvo a Enrique Kiko Figarola como uno de sus fotógrafos durante más de veinte años. Kiko aparece desde el segundo número de la revista, en julio de 1919, con firma Figarola, con el reporte gráfico de una desgracia ocurrida con dos aviadores en el Campamento de Columbia. Su especialidad eran las instantáneas deportivas, aunque cubrió importantes acontecimientos políticos y sociales, como la foto del líder estudiantil Julio Antonio Mella, en huelga de hambre, publicada en Carteles, el 3 de enero de 1926.

Junto a Generoso Funcasta, su amigo y discípulo en la fotografía, publicó valiosos reportajes de deportes y de actualidad nacional. Por su parte, Funcasta trabajó en Carteles desde 1927 hasta que cerró la publicación, en julio de 1960, depositando un valioso arsenal de fotos que constituyen crónicas de la vida social, política, deportiva y cultural de la República.

Las gráficas de eventos deportivos, principalmente aquellos que sucedían en La Habana, llenaron las páginas de Carteles: regatas de remos, competencias de base-ball, carreras de auto, el jai-alai, campeonatos nacionales de tennis, así como las noticias sobre las asociaciones y clubes de deportes y recreo que lideraban el acontecer deportivo. La composición fotográfica permitía mostrar varias fotos en una misma página, así se optimizaba el espacio y las imágenes establecían una atractiva comunicación con el lector. También la revista publicaba retratos de personalidades de la aristocracia habanera bajo la firma de famosos fotógrafos de estudio como Joaquín Blez, Colominas y Compañía, Rembrandt.

A partir del 4 de mayo de 1924 se acorta la frecuencia de publicación, a partir de entonces pasó a ser Semanario Nacional, a cargo del Sindicato de Artes Gráficas de la Habana. Por entonces su director era Conrado W. Massaguer, Alfredo T. Quílez se desempañaba como gerente general y el administrador era Oscar H. Massaguer, hasta noviembre de 1924, fecha en que Quílez compra la revista a Massaguer. Carteles fue el “primer semanario a escala mundial en imprimirse por el sistema fotolitográfico (offset), adelantándose a Estados Unidos e Inglaterra, que todavía tardarán cerca de dos años en ensayar y definitivamente adoptar este sistema de impresión”.

La revista se nutrió con información gráfica de muchos colaboradores a lo largo y ancho del país. Así lo anunciaba, en su primera página, el primer número de enero de 1927: “Con el fin de ampliar nuestras informaciones ofreciendo notas gráficas de acontecimientos acaecidos por las provincias, hacemos saber por este medio a los señores fotógrafos del interior que deseamos obtener buenas fotografías inéditas de actos oficiales, tales como inauguraciones de edificios y monumentos, recepciones a personalidades, fiestas, etc., y de actos relacionados con certámenes de belleza locales, eventos deportivos, sucesos importantes. Pagaremos las fotografías que publiquemos a $2”.

Por tal motivo, aumentó la nómina de fotógrafos colaboradores en las provincias; entre otros se destacan, Domenech, Jesús Soler y los hermanos Manuel y Alfonso Martínez Illa, respectivamente, reportando desde Las Villas y Sancti Spíritus; Eduardo Soler por Camagüey; y uno de los más prolíferos en el interior, específicamente, en Santiago de Cuba, fue el polifacético fotorreportero español Moisés Hernández, quien en su sección “De Oriente”, reportaba los sucesos más importantes acaecidos en la ciudad: banquetes sociales, encuentros deportivos y desastres naturales como el terremoto del 3 de febrero de 1932.

La “Actualidad Extranjera” mostraba los principales eventos, desastres naturales y adelantos de la ciencia a través de imágenes y un breve texto al pie de cada foto. Carteles reflejó en sus páginas como ninguna otra revista cubana, significativos fotorreportajes de sucesos internacionales como la Guerra Civil Española. Las fotografías de ciudades españolas y sus habitantes, realizadas por fotógrafos foráneos, cargadas de un dramatismo propio del conflicto bélico, sensibilizaron a los lectores cubanos.

En la amplia lista de fotógrafos de prensa de Carteles, durante el período que se analiza, estuvo Rafael Pegudo. Sus fotos comenzaron a ser habituales en la revista a partir de 1927, en espacios que cubrían la actualidad social y política. “De la hora de ahora” y “Notas del momento” fueron secciones probatorias del oficio y magisterio de Pegudo, quien se anunciaba irónicamente como “fotógrafo malo”, en su estudio fotográfico de la calle Virtudes.

Era frecuente encontrar en la revista fotografías con las firmas de “Chilosá”, “Quisait”, jerigonzas chinas que significaban “quién lo sabe” y era un recurso que empleaban para evitar el pago de la foto a los fotógrafos, una vez que ya se había publicado. Otra distinción en cuanto a la imagen fotográfica lo constituían los desnudos femeninos, iniciado en Europa por la década del veinte y que Carteles incluyó en sus páginas, primero con fotos extranjeras y más tarde, desnudos con las firmas de Blez y Pegudo.

También se desempeñaron en los años treinta Fernando Lezcano Miranda y Julio César Argüelles, reporteros gráficos que tuvieron una amplia y fructífera carrera en la revista y otros medios de prensa. La gran mayoría de los fotógrafos de Carteles no pasaban los treinta años de edad, ello explica el arrojo, la pasión y el empeño que pusieron para entregar fotos de alta calidad, testimonios gráficos de una época que puede revisitarse tras el paso del tiempo. La revista fue una escuela para muchos fotorreporteros que más tarde se consagraron como artistas del lente, legando valiosas imágenes que engrosan el patrimonio visual de la nación.

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