Mella a la izquierda de la izquierda

Por: Monica Rivero

6 de Febrero de 2018

Por Mónica Rivero

La FEU cumple 95 años, pero no son muchos los que han leído a Julio Antonio Mella, fundador de la organización y corazón de la lucha estudiantil cubana de los años 20. Mella, como no pocos en la historia cubana y mundial, ha sido reducido a golpe de simplificaciones y omisiones, ora en una caricatura borrosa, ora un busto de mármol. El reciente debate público por la remoción de una estatua suya en lo que es ahora la galería de tiendas de un hotel de lujo, lo colocó por un momento en redes sociales y sitios de internet. Pero seguía tratándose de una estatua.
Mella. Textos escogidos compila en dos tomos una selección realizada por Julio César Guanche, que reúne cartas, discursos, documentos e incluso notas de un diario personal. Este magnífico aporte al relieve de su imagen ofrece evidencia de lo complejo de su pensamiento y las dimensiones de su obra como intelectual y como líder político.
Su utilidad surge sobre todo del hecho de propiciar un contacto directo con el discurso de Mella, desde el adolescente íntimo hasta el del líder estudiantil y de la lucha obrera. Se ha escogido material que construye un Mella complejo, suficiente, que aprehende no pocas contradicciones en su pensamiento, así como visiones limitadas e ingenuidades, co-mo es natural.
Quien lee percibe la audacia del muchacho esbelto que funda un partido comunista con 22 años, habla con vehemencia y se define a sí mismo como un hereje. A Mella le gusta su leyenda. Confía siempre en su victoria.
El niño bastardo que fuera después el estudiante mejor vestido de la universidad, fue el mayor promotor de la reforma universitaria. Creció bilingüe oyendo historias de próceres independentistas de América Latina y, en la voz materna, ecos de las luchas sociales irlandesas.
Es el líder sanguíneo que sus camaradas terminan separando de la dirección de los dos partidos comunistas en los que militó. “Es muy difícil —dice Guanche— encontrar una opción suya que no se situase siempre a la izquierda del espectro tenido por revolucionario”.
Mella habla de que la cuestión no es liberar a unos para oprimir a otros, sino de liberar a unos como condición para liberar a los demás. A lo que añade que no se trata de seres más o menos pobres, ni más o menos ricos, sino de hombres y mujeres más libres; ubicando el centro de la causa en la cuestión de la libertad, apuntalada por la “democracia sin fin”.
Logra vislumbrar que sin independencia política del Estado, y del sistema institucional, el movimiento socialista se convierte en “el mendigo del rey”.
Si valioso es el volumen de textos escritos por Mella, las cuidadas referencias de estos conforman una guía bibliográfica a modo de ruta para conocer lo publicado sobre el líder y su pensamiento. 
Se trata —como puede esperar casi cualquiera que conozca algo sobre esta figura— de un Mella inspirador: el estudiante hermoso, el orador dueño del auditorio, el líder que se desmarca de la figura del dictador renunciando a la presidencia de la FEU cuando es cuestionado; el humanista que se opone a la criminalización de la diferencia y el patriota que rechaza al imperialismo yanqui.
Al mismo tiempo, vemos al martiano y el marxista que convive con el enamorado ardiente, que desespera, que llama a la Modotti “Tinissima” y se revela vulnerable. Se lee a Mella, y se lo escucha, público e íntimo. Como apunta Julio César Guanche, “lo personal es político”.
Esta compilación es un testimonio en primera persona de todos esos aspectos de uno de los más relevantes hombres del siglo xx cubano y latinoamericano, sin intermedio de interpretaciones más allá de la propia selección de los textos. Es una oportunidad para, a la vuelta de casi cien años, los jóvenes y los viejos cubanos comprueben que los bustos que nos rodean tuvieron voz una vez, y tienen, aún, muchas cosas importantes que decirnos. 

Prensa

COMENTARIOS

Invitacion

image001

Actividades Centro Pablo en Argentina

foto mesa elpidio emb
plano general
asoc cuba
yadira y mesa
foto escultor elpidio
foto yadira elpidio emba