CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Nisia Agüero y los Premios Pablo y Memoria

Por: María Fernanda Ferrer

22 de Julio de 2019

Por: María Fernanda Ferrer

De muy emotivo puede calificarse lo que aconteció el pasado viernes 19 en el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz, sitio elegido para conferirle a Nisia Agüero, una de las mujeres imprescindibles de la cultura cubana, el Premio Pablo, reconocimiento que otorga el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, la entrega del Premio Memoria, también establecido por dicha institución y la presentación de un Cuaderno Memoria Especial dedicado a los 23 años del Centro y los 20 del proyecto A guitarra limpia y de la Editorial La Memoria.

La periodista y realizadora audiovisual, Estrella Díaz, colaboradora habitual del Centro Pablo, tuvo a su cargo la presentación del Cuaderno Memoria y realizó un rápido recorrido por sus páginas al tiempo que reflexionó en torno a todo el trabajo “intenso y sistemático” de la institución de la que confesó “se siente parte”.

Recordó que en las páginas del Cuaderno el lector encontrara interesantes testimonios de “hombres y mujeres de la cultura” que tienen una relación cercana con los distintos proyectos que se impulsan desde la calle Muralla de La Habana colonial, sede del Centro, y mencionó, emocionada, a Héctor Villaverde, diseñador fundador de la institución y creador de la identidad visual de la misma. Igualmente agradeció la colaboración de Resumen Latinoamericano para que “este Cuaderno esté en nuestras manos hoy”, al tiempo que felicitó al joven diseñador Fabián Muñoz, quien tuvo a su cargo la concepción y diseño de la publicación.

Díaz mencionó algunos fragmentos del texto del poeta Víctor Casaus, director Centro Pablo, quien por estos días se encuentra en Argentina: “este Cuaderno Memoria Especial trae saludos y recuerdos, valoraciones y afectos, palabras y pasiones de la gente querida, amiga del Centro Pablo, que se ha acercado a celebrar tres aniversarios en uno. Aunque creemos poco –o nada– en las efemérides ya gastadas, en las celebraciones inducidas, en los desatinos de las repeticiones, continuamos confiando apasionada y tenazmente en las maravillas de la memoria viva, de la historia en movimiento, en las fuerzas del pueblo esforzado y fiel”.

Seguidamente se dieron a conocer los resultados del Premio Memoria 2019, que en esta oportunidad contó con un jurado integrado por Laidi Fernández de Juan, Shaima Legón García y Víctor Casaus Sánchez.

El jurado decidió por unanimidad entregar dos Menciones Honoríficas (para Jorge Oller: el fotoperiodismo y la historia, de Mabiel Hidalgo Martínez y Los insomnios de la utopía, de José Manuel Pérez González) y los siguientes Premios Memoria: Ñancahuazú. La guerrilla de Che Guevara en Bolivia contada por sus actores, de Jorge Fuentes; Que nos queremos tanto. Historiografía de la quinta graduación de la escuela vocacional Lenin, de Jorge Félix Herrera Duharte; Julio Girona Fernández desde el Manzanillo profundo, de Giordan Rodríguez Milanés y Palabra y Memoria del dibujo animado realizado por el Instituto Cubano de Radio y Televisión (1968-1990), de Abel Molina Macías.

Los premiados recibieron el reconocimiento de manos del crítico de arte, poeta e investigador, Jorge Bermúdez, y de la propia Nisia Agüero quien, en ese momento, fue verdaderamente sorprendida con la decisión de hacerla merecedora del Premio Pablo.

Pero este justísimo fallo tiene sus antecedentes: días atrás, Víctor Casaus, nos hacía cómplices y fundamentaba –vía correo electrónico- esta determinación: “hemos querido mantener este pequeño secreto hasta ahora. Ha sido guardado por mucha gente que la quiere y la admira por su labor en la cultura y por su vida admirable. El premio Pablo lo recibirá ahora Nisia Agüero, amiga, hermana y cómplice del Centro Pablo y practicante de esa fértil manía que compartimos: la de soñar sueños posibles (y a veces hasta imposibles) y la de trabajar después intensa, generosamente por la realización de esos sueños. Así ha sido la vida de Nisia y ese es su ejemplo para todos y todas: los de ahora y los de después. Nisia ha realizado su fecunda y sensible labor de promotora de la cultura desde las instituciones establecidas y puede tomarse también como ejemplo de que, desde esas instancias, la entrega, la dedicación, la sensibilidad y la eficiencia son posibles. Y necesarias. Por eso también la queremos tanto”.

Esta reportera, quizás atrevidamente, se arriesga al publicar las anteriores líneas que fueron escritas para compartir, de manera íntima, algunas de las razones de la decisión de entregarle el Premio Pablo a esta mujer de vida ejemplar, iniciadora en Cuba del trabajo social y comunitario y la reeducación. Y como si fuera poco, una de las más destacadas promotoras culturales de los últimos sesenta años de la historia cultural cubana.

Raú Roa Kourí, ex diplomático, escritor y colaborador cercano y querido del Centro Pablo, tuvo bajo su responsabilidad las palabras de elogio para Nisia a la que calificó de “cubana de raíz ejemplar”.

Brevemente, Roa Kourí, se refirió a los singulares atributos que adornan o más bien que caracterizan a Nisia quien ha dirigido con “sabiduría ejemplar” varias instituciones culturales como el emblemático Teatro Nacional: “no se puede olvidar el inmenso trabajo que realizó Nisia en el desarrollo de comunidades con la inolvidable Raquel Pérez de Miret, que fue una compañera nuestra, conspiradora del Movimiento 26 de Julio desde la época de la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista. Nisia forma parte de esa generación y es de esas mujeres de gran temple -como también lo fueron Haydeé Santamaría, Celia Sánchez Manduley y Vilma Espín. Nisia es una gran mujer cubana que merece este premio y muchos otros más”, concluyó.

Ella, visiblemente emocionada, agradeció el Premio Pablo que consiste en una loza realizada especialmente por el maestro Alfredo Sosabravo, Premio Nacional de Artes Plásticas, 1997.

Finalmente, el trovador Augusto Blanca, fundador del  Movimiento de la Nueva Trova Cubana, cerró la calurosísima y hermosa tarde con tres temas. Pero antes aseguró que todos los artistas cubanos tienen que, de alguna manera, agradecerle a Nisia porque “ha sido una luchadora, una promotora ejemplar, que siempre ha estado acompañada de esa sonrisa que la caracteriza y con esa valentía y esa fuerza que la reafirma”, enfatizó.

Nisia Agüero (6 de marzo de 1935) es Licenciada en Derecho Diplomático y Administrativo y posee el Doctorado en Ciencias Sociales. Su vocación por esta disciplina la convirtió en una pionera de la atención hacia las comunidades de base de la Isla. Fue delegada del Ministerio de Bienestar Social en las provincias orientales y, posteriormente, fue nombrada Jefa del Departamento de Asistencia Social del Ministerio de Salud Pública. Dirigió el Fondo Cubano de Bienes Culturales donde sentó las bases del arte cubano de vanguardia, así como de la artesanía artística.

Entre los muchos reconocimientos que ha recibido están la Medalla de la Alfabetización, réplica del Machete de Máximo Gómez (otorgada por el Ministerio de las Fuerzas Armadas), Distinción por la Cultura Nacional (1991) y Premio Nacional de Cultura Comunitaria (1999).

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