CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

OCHO TÍTULOS PARA LA MEMORIA

Por: María Fernanda Ferrer

21 de Febrero de 2017

Con la presentación Mi desquite y Pablo en Ahora (II tomos), Ediciones La Memoria cerró su participación en el recién concluido capítulo habanero de la Feria Internacional del Libro, cita en la que puso en manos del lector ocho nuevos libros, todos de marcada carácter testimonial.
Con Mi desquite, el sello La Memoria, que pertenece al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau de La Habana, retoma el tema de la Guerra Civil Española a partir de estremecedores relatos contados y vividos por el combatiente en las filas republicanas José Américo Tuero, quien luego de concluida la contienda, se radicó en Cuba.
El editor de Mi desquite, Leonardo Depestre, al presentar el texto el pasado viernes 17 en la Casa del ALBA Cultural, subrayó que fue “un honor trabajar este libro” y significó que Mi desquite merece dos premios: “el primero a su coautora —María del Pilar Tuero de Blas— por la tenacidad, el trabajo laborioso y constante por preservar a la memoria de su padre y el segundo al Centro Pablo porque ella estuvo muchos años llevando el original a diversas partes, recibiendo evasivas y posposiciones hasta que ediciones La Memoria tuvo el buen ojo y la justeza de asumir su publicación”.
Mi desquite —adelantó Depestre— trata sobre la Guerra Civil Española que fue un acontecimiento que, sin lugar a dudas, marcó la vida cubana unas ocho décadas atrás: “basta ojear la prensa cubana de entonces para percatarse que fue una noticia del día a día; en Cuba, por razones sanguíneas, se siguió ese conflicto con mucha intensidad. También en los periódicos de esa época era evidente una polarización entre los que estaban a favor de la República y los que estaban en contra y para honor nuestro, prevalecieron los criterios republicanos: las revistas Bohemia y Carteles, fundamentalmente, dieron su apoyo casi abiertamente”.
Significó Depestre que el protagonista de este libro —el padre de María de Pilar Tuero de Blas— fue un combatiente de fila, que “tuvo una vida de aventuras, de peligros constantes, de sucesión de situaciones muy difíciles: estuvo, incluso, condenado a muerte con fecha de ejecución”, al tiempo que subrayó que Tuero “no tuvo pretensiones de escritor profesional, sin embargo tiene una prosa de gran dinamismo e intensidad que hace la lectura —además de amena— muy instructiva”.
Por su parte, el prologuista de Mi desquite, el doctor en Historia y profesor de la Universidad española de Toledo, Carlos Fernández Rodríguez, señala que “el autor reconoce que no es escritor, ni poeta, ni un gran erudito; es un autodidacta y como bien expresa, hombre sencillo, protagonista de sus palabras y responsable de sacar a la luz, y del anonimato, a aquellos nombres y héroes que no pretendieron serlo. Con gran esfuerzo, tesón y trabajo de padre e hija, se han podido conocer y difundir los verdaderos actores de tales momentos históricos, hombres y mujeres luchadores, entusiastas en el combate de las clases obrera y trabajadora, solidarios y leales por sus ideales, convencidos de que un mundo mejor, más libre e igualitario puede llegar”.
En la presentación estuvo presente la coautora María del Pilar Tuero de Blas quien emocionada agradeció al Centro Pablo “la materialización de un sueño largamente acariciado” e hizo hincapié en que Mi desquite tiene dos historias: “una es la de mi padre, pero también de la familia porque fuimos arrastrados por la marea del exilio, que es algo muy distinto a cuando se es emigrante. El exilio es vivir, año a año, esperando regresar; esa es la historia que se cuenta en Mi desquite, pero dividida en dos etapas: la de España y la de Cuba. Y el desquite es, precisamente, la revolución cubana a la que pudieron integrarse plenamente mi padre y también mi madre”.
Recordó María del Pilar los muchos escollos y avatares que tuvo que enfrentar para la realización del libro: “navegué en mares encrespados hasta que, por fortuna, llegué al Centro Pablo donde no solo encontré profesionalidad y respeto sino también estimación y acogida”.
Más adelante confesó que con la publicación de este libro siente que ha cerrado un ciclo porque “es una deuda no solo con mi padre sino con la historia de España y de Cuba” y recordó que, recientemente, tuvo “el gran privilegio” de presentar Mi desquite en España a la que asistieron muchos nietos de fusilados que buscan la verdad política porque un día supieron que su abuelo no había muerto tuberculoso sino fusilado: “todas esas heridas aún están abiertas y considero que este libro es, igualmente, un legado a mis hijos porque es la historia de sus raíces y un ejemplo de que no hay fronteras de nacionalidades cuando se es consecuente”, concluyó.
Los dos tomos de Pablo en Ahora — que incluyen todo lo que el cronista de Majadahonda publicó en ese periódico entre los años 1934 y 1935— fueron presentados por Víctor Casaus, director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, quien confesó su deseo que ese libro hubiera sido hecho por él: “intenté desde que se creó el Centro, hace ya dos décadas, hacer esta recopilación, pero tuve que dedicar el tiempo a otros proyectos que me impidieron hacer esta extraordinaria investigación que ahora ha realizado Leonardo Depestre” —prologuista y compilador.
Señaló Casaus que también ha sido decisivo “el valioso trabajo desarrollado por Isamary Aldama en la coordinación editorial” y comentó que Pablo en Ahora “será un libro de referencia, pero también de lectura placentera por el interés de los trabajos que están incluidos en el”.
Significó que ambos volúmenes agrupan dos tipos de trabajos periodísticos hechos por Pablo, “como la serie de reportajes que tituló Realengo 18 y La isla de los 550 asesinatos —que abordan temas de denuncias sociales y políticas— y está el periodismo diario que ejercía en Ahora como redactor y reportero: “una nota del paso de un torero norteamericano por La Habana, la llegada a la capital de Bertha Singermann o una crónica sobre la visita de dos reinas de belleza floridanas”. Son —apuntó Casaus— “textos ligeros y seguramente encargados por el periódico, pero siempre dotados de la ironía que caracterizó a la pluma de Pablo”.
También Casaus presentó los tres Cuadernos Memoria que se editaron y publicaron para la XXVI Feria del Libro: uno dedicado —a modo de catálogo— a Ediciones La Memoria para la fiesta del libro y la literatura, otro consagrado a los 80 años de la muerte de Pablo de la Torriente Brau en la Guerra Civil Española y el tercero recoge reseñas de todos los conciertos A guitarra limpia, realizados el pasado año en el patio de Muralla 63, sede del Centro Pablo y sitio en el que se han dado cita en los últimos veinte años todas las generaciones de trovadores.
La presentación de Mi desquite, Pablo en Ahora y los tres Cuadernos Memoria —realizada en la Casa del ALBA Cultural en el Vedado capitalino— concluyó como toda las presentaciones realizadas por el Centro en la Feria con música; esta vez con canciones del joven trovador Rey Montalvo.

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