CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Pablo de la Torriente Brau en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí

Por: Centro Pablo

12 de Diciembre de 2021

Por Mabiel Hidalgo Martínez

Pablo de la Torriente Brau y la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí cumplieron 120 años este 2021. El primero, el pasado 12 de diciembre; la casa grande de los libros, el 18 de octubre. No tenemos constancia -al menos quien escribe estas líneas- de que Pablo fuera asiduo lector de la Biblioteca Nacional en tiempos de su ubicación en el edificio de la antigua Maestranza de Artillería, lugar en el permaneció la institución de 1902 a 1938. Probablemente la haya visitado alguna vez, pues su círculo de amigos y compañeros de causa, en nombres como los de Juan Marinello, Emilio Roig de Leuchsenring y María Villar Buceta –esta última bibliotecaria del centro en los años treinta- mantuvieron, desde la asociación Amigos de la Biblioteca Nacional, un vínculo estrecho en la lucha por cambiar los designios del infortunado centro en la etapa republicana.

Retrato de Pablo realizado por su amigo Generoso Funcasta ca. 1931. Fondos fotográficos BNCJM

Su hermana, Zoe de la Torriente, trabajó en la Biblioteca como oficial de cuarta, incluso después del triunfo de la Revolución. A finales de los años cuarenta, durante la etapa de dirección de la doctora Lilia Castro de Morales, Zoe lideró una batalla que tuvo como propósito nombrar la institución con el nombre del ilustre Gonzalo de Quesada Aróstegui, en homenaje al discípulo predilecto de José Martí y en retribución a su activo rol en los inicios fundacionales de la Biblioteca Nacional. El Apóstol tuvo más peso y significación, y en la actualidad, además, se identifica con el nombre de la mayor de las Antillas para ser, definitivamente, Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

Poco se ha publicado acerca de Pablo en la Revista de la BNJM. De su amigo Juan Marinello nos llega en el último número de 1984 el prólogo que redactara para el libro Peleando con los milicianos, publicado por Ediciones Nuevo Mundo, en 1962. En esa ocasión expresaría Marinello: “Dentro de su claridad cenital, tuvo Pablo una riqueza de matices y, como todo gran espíritu, profundidades sugestivas. No fue complejo, pero sí intenso (…) una generosidad ingénita lo empujaba a ser simple, grato y benéfico”.[1]

No faltó el homenaje al luchador internacionalista venezolano Carlos Aponte, en el cuadragésimo quinto aniversario de su caída en combate, desde las páginas de la Revista de la BNJM. Para ello, el artículo de Diana Abad reflexionó en torno a la biografía inconclusa de Aponte que preparaba Pablo. De igual modo, la publicación de cinco cartas inéditas, donadas al fondo de Manuscritos de la Biblioteca Nacional por el arquitecto Jorge Fernández de Castro, fechadas en Nueva York y dirigidas al escritor cubano José Antonio Fernández de Castro, entrañable amigo de Torriente Brau, iniciaron un acercamiento a la bibliografía de Pablo, por entonces poco conocida y dispersa.

Digamos que su presencia más singular en los fondos de la Biblioteca Nacional -amén de su bibliografía activa y lo publicado sobre él, a disposición en los catálogos- está en las fotografías que sobre el héroe de Majadahonda conserva la institución, que a pesar de no ser abundantes, destacan dos imágenes muy poco conocidas, aunque develadas, que en su momento se convirtieron en “hallazgos”. Se trata de la fotografía del joven Pablo a los 17 años y el retrato de perfil que le hiciera el fotorreportero y amigo, Generoso Funcasta.

La imagen del Pablo adolescente nos retrotrae a los últimos años de la familia Torriente-Brau en Santiago de Cuba, ciudad en la que nacieron sus hermanas Lía y Ruth, y a través de la foto visualizamos al muchacho que se autodescribió  a los 16 años con “(…) un poco menos de seis pies de estatura, 150 libras de músculos ágiles y una loca imaginación de muchacho loco, de muchacho, muchacho”.[2]

El rostro de Pablo quedó inmortalizado por la cámara de Funcasta pero esta vez a principios de la década del treinta. La foto que le hiciera el fotorreportero de la revista Carteles presenta el perfil de Pablo, con boina y mirada reflexiva, muy a tono con su pensamiento de revolucionario.

A 120 años de distancia, con los imperativos de tiempos pandémicos, de Internet y redes sociales, revisitar el pensamiento Pabliano y apropiarnos de lo mejor de sus ideas, bien desde la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí o el Centro Cultural cubano que lleva su nombre, constituye un homenaje necesario.

[1] Juan Marinello. “Pablo de la Torriente, héroe de Cuba y España”. En: Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, septiembre-diciembre, 1984, P.p. 19-20.

[2] Víctor Casaus. Pablo: con el filo de la hoja. Ediciones Unión, La Habana, 1983. p. 25.

Fotos Pablo-en-1918-Fondos-fotográficos-BNCJM

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