CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

PABLO, EL PERIODISMO MILITANTE Y LA ÉTICA DEL SACRIFICIO

Por: Centro Pablo

30 de Julio de 2019

PABLO, EL PERIODISMO MILITANTE Y LA ÉTICA DEL SACRIFICIO

Por: Raúl Escalona Abella

La del 30 fue una generación inspirada por la aureola romántica de la revolución definitiva, de la ruptura con lo que mancillaba el destino de la patria y de forma podrida negaba los destinos planteados por José Martí en su obra revolucionaria. Sería Rubén Martínez Villena quien definiría los fundamentos éticos de esta juventud lúcida y abrasada en patriotismo cuando al escribirle a Jorge Mañach expresó: “Yo destrozo mis versos, los desprecio, los regalo, los olvido: me interesan tanto como a la mayor parte de nuestros escritores interesa la justicia social…”. Es la generación de un Mella que llega a afirmar que en toda la “América latina no hay un hombre puro que no sea enemigo del imperialismo capitalista”, o del propio Pablo, quien sabía que la revolución no era cosa de un día, que debía caminar “paso a paso, sobre todos los obstáculos y todos los pesimismos”. Es una generación que pone sus esperanzas en el acto de la revolución. A todos estos jóvenes grandiosos, la aureola del sacrificio, de la lamentación de no morir dando el todo por la patria, los rodeaba como un nimbo enceguecedor. El 17 de diciembre de 1930, convaleciente de tuberculosis en un sanatorio de la URSS, escribía Rubén a su esposa, convencido de su pronta muerte:

“Dile a los compañeros, Chela mía, que mi último dolor no es el de dejar la vida, sino el de dejarla de modo tan inútil para la Revolución y el Partido. ¡Cuánta envidia siento por mi situación de los últimos días de marzo! ¡Qué bueno, qué dulce debe ser morir asesinado por la burguesía! Se sufre menos, se acaba más pronto, se es útil a la agitación revolucionaria…”.

¡Qué rayo cae sobre nuestras cabezas cuando leemos la sinceridad de estos hombres, la imperfección de quienes dieron hasta lo que no podían dar por estar del lado del pueblo, de los desposeídos, de los que eran mayoría y, por lo tanto, era una acción moral estar con ellos!

Cintio Vitier afirma: “Ser útil: fue la martiana obsesión de estos muchachos que irrumpieron en la vida cubana como una explosión de vitalidad, desenfado y violencia, y que acabaron dando el ejemplo del máximo sacrificio”.

No existe ética periodística sin ética. Kant intentó entender su época como todas las épocas, ató su comprensión del mundo a todas las comprensiones del mundo y por ello fue acusado de formalista. Uno de los errores de los pre-marxistas fue entender la ética como ajuste estático de la sociedad a una comprensión trascendente de la noción del bien, pues como el propio alemán afirma en sus Lecciones de ética: “La ética atañe a la bondad intrínseca de las acciones”. Estableció la moral como elemento externo a la vida social y fundamentó la existencia de una moralidad suprema. Hegel objetó muchas de sus teorías, su dialéctica idealista establecía a la moralidad como voluntad individual y subjetiva del bien y a la eticidad como realización del bien mismo, Hegel llegó a afirmar que la materialización suprema del bien (materialización suprema de lo ético) era el Estado prusiano. La ética es un concepto subjetivo, dividido en dimensiones, conceptualizado hasta la saciedad por cuanto filósofo ha existido y llevado y traído por cuanto ser ha sido juzgado por su juicio, terrible y aplastante porque lleva en sí el consenso social.

El entrelazamiento ética/discurso/periodismo se hace más claro en las épocas de gran tensión ideológica. La (r)evolución periodística de Pablo de la Torriente a partir de la tángana universitaria del 30 de septiembre de 1930 es innegable. La matriz que la sustenta es la formación humanista de su carácter, dado a lo romántico, al sacrificio, a lo aventurero. Formado por las influencias de su abuelo Salvador Brau, cultivado en las tempranas lecturas de La Edad de Oro, de Martí y cimentado en la influencia que de la izquierda radical de su época obtiene, va trazando su periodismo.

Las colaboraciones se hacen crecientes, en intensidad y en polarización. Pablo desarrolla un periodismo de agitación política que quiebra la barrera de la objetividad. No se trata de informar lo que sucede, se trata de hacer la Revolución que se vive desde la palabra escrita. Por eso escribe como denuncia la serie “105 días presos”. Sube a las montañas orientales para escribir “Realengo 18”, un extraordinario pasaje testimonial y narrativo de lo que fue la lucha que se desarrolló en aquellos lares bajo la perentoria consigna de “Tierra o Sangre”. Pero es en España donde Pablo “quiebra” la barrera.

El Pablo de España es el que percibe la aparente evolución de un periodista revolucionario que abandona el oficio de reportar para asumir roles políticos en la guerra. Pablo llega a España por Barcelona, observa todo el movimiento, de allí llega al Madrid del “¡No pasarán!”, a la ciudad de la Pasionaria, del gobierno obrero, del Ejército Popular, donde ya es incapaz de ver a la capital de la otrora metrópoli de su patria, sino que ve el burbujeante magma del pueblo aflorando por entre las calles y lo intenta captar contagiándose con él, mezclándose en profundidad.

El modelo de prensa liberal –en el que Pablo ejercía el periodismo– ha creado la noción basada en la costumbre– de que el oficio del periodismo es imparcial, neutro, sin banderas ni ideologías “contaminantes”. Esto sabemos que es imposible. Pero aún, así es cómo lo venden. ¿Podemos entender entonces que la ética periodística de Pablo de la Torriente Brau llegado a este punto evoluciona hacia una ética periodística revolucionaria? No, no podemos decir esto, porque la ética existe como una y no es posible fragmentarla, como afirma el Dr. José Manuel Ubals, director del Departamento de Filosofía y Teoría Política de la Universidad de La Habana en entrevista personal: “la ética es la interpretación que de lo real tiene el individuo, que va a determinar su comportamiento y su catalogación de los objetos y sujetos como buenos-malos, correctos-incorrectos, etc… Va a partir de esa interpretación de lo real y va a manifestarse de disímiles maneras. El periodismo constituye un modo específico de expresar esa interpretación”.

La barrera de la ética periodística no se quiebra en ningún momento, porque esta no existe estrictamente, existe algo que la trasciende, que es la ética del individuo, lo ético para el individuo. Pablo de la Torriente era ante todo un revolucionario, en la dimensión más profunda, oceánica, martiana, vanguardista y valiente de la palabra. Fue esa perspectiva de vida, esa moral entera, acompañada de un sentido de la ética apegado a los intereses de la patria las que mediaron en las características del periodismo que ejerció. Su discurso es tal no solo porque es coherente con las actitudes de las grandes mayorías, sino que no es solo un discurso oral o escrito, sino de actos, de la narración en épica, y clave de sacrificio para hacer avanzar las pesadas ruedas dentadas de la historia.

El 19 de diciembre de 1936 cae Pablo, su carrera desenfrenada tras la pasión de contar y hacer la revolución es tronchada por la metralla fascista. La Revolución Española no triunfó, sino que degeneró en una soez y sangrienta dictadura. Pero Pablo de la Torriente nos legó algo más que hermosos textos, nos deja una reflexión sobre un periodismo de nuevo tipo, un periodismo militante y revolucionario que no entiende de miserias humanas ni de pequeños intereses, nos legó mil noches de vigilia, una pluma en ristre y el anhelo de miles de millones por contar.

Quizás antes de morir, en los fríos frentes de la guerra, una gota de sufrimiento le atravesaba el alma, no por la vida que se le escapaba en un bólido de sangre hirviente, sino por el pesar terrible de no poder contar la sensación definitiva que le surcaba el pensamiento.

COMENTARIOS

EN PREPARACION

 

Presentación del libro  El mundo después del coronavirus, de Arístides Hernández (ARES) y Félix López

Exposición Cuarentena, dibujos de humor sobre la Covid 19, ARES

Realización de mural colectivo coordinado por Eduardo Abela y Eduardo Roca Salazar (Choco) para el espacio Abre la Muralla

 

Nuevas propuestas