PABLO EN EL RECUERDO DEL COMANDANTE POLICARPO CANDÓN

Por: Leonardo Depestre

19 de Junio de 2018

Por: Leonardo Depestre Catony

Además de ser ambos combatientes internacionalistas en la Guerra Civil Española, a Pablo de la Torriente Brau y a Policarpo Candón les ocurre algo curioso: son cubanos nacidos fuera de Cuba. Pablo, ya sabemos, nació en Puerto Rico, y Policarpo, de quien trataremos, en Cádiz.

El nombre de Policarpo Candón nos llega una y otra vez desde las crónicas y cartas de Pablo en España. El 23 de octubre de 1936 escribe: “Alberto Sánchez, casi adolescente aún, y Candón, dos capitanes de Hispanoamérica”; el 17 de noviembre apunta: “Tengo el mal comienzo del día, pues me han dicho que Candón, el otro comandante cubano, ha muerto. Con el contento que me dijo el otro día: ‘Voy en vanguardia en el ataque’. Ojalá que no sea cierto. Él quería que me fuera con él”; el 28 de noviembre lo menciona de nuevo: “Regresamos a Madrid, a la Comandancia del Quinto Regimiento, donde nos encontramos a Candón, el comandante cubano, que será el jefe de nuestro segundo batallón”; el 13 de diciembre otra vez aparece el compatriota en este apunte: “Por fin, cuando ya no lo esperaba, llegó el Campesino con Candón y varios compañeros”.

¿Y quién fue este héroe cubano?

Aunque nacido en Cádiz en 1905, su familia se mudó para Cuba siendo Policarpo un niño de tres años. Afiliado inicialmente al anarquismo, el joven Policarpo derivo hacia posiciones marxistas y antimperialistas. Fue activo opositor del machadato, después emigró hacia Estados Unidos, vinculado en este país a los revolucionarios, regresa clandestinamente a Cuba y por último decide exiliarse en España antes de que en la Península estalle la guerra civil. Allí se integra a las Milicias Antifascistas de Obreros y Campesinos y afilia al partido comunista.

Policarpo es de los primeros en incorporarse como voluntario a la contienda. A las órdenes del jefe Valentín González, conocido por Campesino, se destaca en los enfrentamientos y asciende desde el grado de cabo hasta capitán al mando de tres compañías. En noviembre ya es comandante y tiene bajo su mando a su amigo Pablo de la Torriente Brau en condición de comisario político.

Casi tan desconocido como el héroe mismo lo es este testimonio que ofreció a Juan Marinello sobre la personalidad de Pablo de la Torriente:

Puedo informarte algo de su labor en España. De esto tengo conocimiento como el que más, pues nadie estuvo tan cerca de él como yo. Era en verdad un hombre único. De un dinamismo, de una energía, que jamás se apartaban de la disciplina más estrecha… Era el comisario político en su más completa significación. Incansable, se pasaba el día hablándole a la tropa, aclarándole cosas, dándole conferencias, comentándole películas revolucionarias. Recuerdo mil actos en que hablaron él y Campesino levantando las más delirantes ovaciones. Era popular y queridísimo. A su muerte todos lo lloraron….. Tenía ciertas manías infantiles encantadoras; comía más que nadie y pretendía, en tres días, conocer el funcionamiento de todos los armamentos…

Cuba era una obsesión para él. Su gran obra, su mejor esfuerzo, repetía, debían ser para su isla. Pero estimaba que era preciosa la gran experiencia de España. Si por él hubiera sido, todos los revolucionarios cubanos tendrían ya esa experiencia…. Todos, todos, debían estar aquí como tú y yo, me decía muchas veces.

El valiente comandante cubano Policarpo Candón murió en la batalla de Teruel el 27 de enero de 1938, durante una ofensiva de las fuerzas nacionales o franquistas sobre la ciudad. Tenía 32 años. A manera de colofón reproducimos lo que de él escribió el poeta Miguel Hernández:

Se ve en él al hombre curtido en la lucha y avezado a ella. Saca grandes lecciones de cada combate. Hace malograr muchos estudiados ataques del enemigo, pues siempre está a la observación de los menores movimientos de este. Lo que más echa de menos es el clima de Cuba, y el invierno cortante y penetrante de Castilla encoge un tanto su figura y le lleva a buscar lumbre por todos los rincones de las comandancias transitorias que ocupa. Alteran un poco su fisionomía tropical los más graves o los más felices acontecimientos.

Mucho mayor reconocimiento merece en nuestros tiempos este destacado combatiente.

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