CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

PABLO EN EL TESTIMONIO DE GUILLERMO MARTÍNEZ MÁRQUEZ

Por: Leonardo Depestre

5 de Abril de 2021

Por Leonardo Depestre Catony

Ya su fraterno Raúl Roa lo había resumido de manera magistral al afirmar que Pablo de la Torriente Brau escribía “naturalmente, como sudaba o respiraba”. Aun así, ahondamos en el tema, pero centrados en su quehacer como periodista.

Quien quiera conocer la extraordinaria obra de Pablo en funciones de diarista, deberá revisar página por página cada edición del periódico Ahora entre los años 1934 y 1935. El autotitulado “periódico de la Revolución” sirvió a Pablo de tribuna para ejercer un periodismo de investigación que recoge varios de sus mejores reportajes: La isla de los 500 asesinatos, Realengo 18, Chicola…

El director fundador de Ahora fue el doctor Guillermo Martínez Márquez, miembro del Grupo Minorista, quien llegaría a ser presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa y profesor de la  Escuela Professional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, además de ganador de los premios periodísticos “Enrique José Varona” y “Juan Gualberto Gómez”.

Es Martínez Márquez quien desgrana este muy personal testimonio:

La mediación acababa de abortar el verdadero futuro de la revolución. Las primeras ráfagas del ciclón derribaron al presidente Céspedes. Días después saltarían los jefes y la mayor parte de la oficialidad del ejército machadista. Los “muchachos” comenzaban a ser hombres. La historia se escribía a cañonazos. Una nueva generación de “revolucionarios de última hora” floreció en todas las esquinas. Y bajo una tormenta de huelgas, tiros, atentados, violencia y desórdenes, comenzó a salir un periódico nuevo: Ahora.

Pablo fue de los primeros en acudir a la llamada del “periódico de la Revolución”. Empezó por escribir una serie de artículos escalofriantes sobre La isla de los 500 asesinatos. Hizo luego reportajes diversos. Las circunstancias más adversas lo encontraron siempre en su puesto. No tenía límite para el trabajo. Entusiasmado por el ritmo de las asambleas universitarias, escribía y escribía sin tregua, hasta que el jefe de los talleres subía a advertirle que no había espacio para más. La tragedia del Instituto de La Habana lo sorprendió en el interior del edificio. Redactó y firmó en Emergencias el acta levantada poco después de la muerte de Ivo Fernández. Estuvo junto a los campesinos del Realengo 18 en los momentos más difíciles de su cruzada liberatoria. Encabezaba las manifestaciones tumultuosas de los estudiantes. Tomaba parte en sus más graves deliberaciones. Visitó el subpuerto de Chicola para relatar luego las enormidades de la concesión machadista. Estuvo con los mineros de Matahambre,  y luego junto a los pescadores de esponjas de Batabanó. Le gustaba la aventura.

Cuando no podía cobrar, pedía a un compañero más afortunado que le pagara un café con leche, y seguía laborando toda la noche, sonriente y optimista. Tenía siempre una frase amable para el trabajo ajeno, una disculpa que dar a las deficiencias de los otros. Y durante la huelga del transporte se iba con frecuencia a pie hasta su casa, –su casa estaba en Punta Brava–, para que Teté no se inquietara demasiado.

En el prólogo de Pluma en ristre, Martínez Márquez aporta otros elementos característicos del quehacer de Pablo:

Lo que Pablo rindió en Ahora —tecleando sin tiempo para revisarlo siquiera, bajo el apremio de la imprenta, entre interrupciones constantes—, es una gran labor periodística. (…)

Conviene hacer resaltar, también, que Pablo hace un periodismo muy personal. Eso de que los periodistas jamás son noticia, no va con él. Muchas veces actúa como protagonista de un hecho, y luego lo reporta (…). Así llegan al periódico las vibrantes informaciones depuradoras del profesorado universitario (…) el reportaje sobre la muerte de Ivo Fernández, una dramática noche, en la que después, de dar al periódico, por teléfono, las primeras notas sobre el asesinato perpetrado en las faldas del Castillo del Príncipe, Pablo se sitúa junto a la cama de un tal Balmaceda —único superviviente de la tragedia—, para lograr de él un autógrafo acusador.

¡Qué clase de compatriota nuestro Pablo! Huelgan los comentarios.

#PabloyNosotrxs

 

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