CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

PABLO, ESA PREGUNTA QUE NOS ACOMPAÑA

Por: Centro Pablo

22 de Noviembre de 2021

Por: Miguel Ángel Castiñeira

Algunas obsesiones nos duran más que otras. Nadie sabe por qué, ni siquiera Víctor Casaus, un señor obstinadamente empeñado en defender la Memoria, en general, y la memoria de Pablo de la Torriente Brau, en particular.

Aunque lo parezca, esto no es una entrevista, ni siquiera una elegía, sino un intento (obstinado, si se quiere) por llegar a Pablo mediante la obra del poeta y periodista Víctor Casaus.

Pero, ¿por qué Pablo a través de la obra de Casaus y no a través de la obra de Pablo?, me preguntarán.

Yo les propongo una mejor pregunta: Y ¿por qué Pablo?

Tientos y diferencias

Pablo: con el filo de la hoja se publicó por primera vez en 1983, después de haber ganado el Premio de Testimonio UNEAC en 1979. «Este libro es hermano legítimo del documental Pablo, que filmamos en 1977 en el ICAIC y fue estrenado al año siguiente», nos dice Casaus.

En el libro, a diferencia del documental, el testimonio de Raúl Roa no atenta con quitarle protagonismo al del propio Pablo. En el documental, a diferencia del libro, disfrutamos de una excelente banda sonora de Silvio Rodríguez, que cierra magistralmente con la musicalización del poema Elegía segunda, de Miguel Hernández.

Hay diferencias y semejanzas, porque a fin de cuentas son lenguajes distintos. No obstante, las dos son piezas complementarias de un mismo rompecabezas pabliano. Son dos fortísimos argumentos que defienden la tesis de que el testimonio y el documental son de un pájaro las dos alas (como Pablo y Cuba, como Cuba y Puerto Rico). ¿Acaso no fue Leila Guerriero quien dijo que la crónica era un documental, pero escrito? Tal vez mucho antes de Leila, o de quien sea que lo haya dicho, Víctor Casaus lo demostró con estas dos obras sobre la vida de  uno de los personajes más interesantes de la Cuba de los años 30.

De Girón a Majadahonda

Quien haya leído Girón en la memoria reconoce en Casaus a un especialista en el antiguo y casi extinto oficio de hilvanar testimonios para construir el Testimonio de una persona, de un hecho, de una época. Teniendo en cuenta lo mucho que tiene para decirnos todavía una tradición no iniciada pero dignamente renovada por Casaus, sorprende que actualmente haya tenido tan escasos continuadores en nuestro periodismo y nuestra literatura testimonial.

Y porque siento que no estoy siendo lo suficientemente claro, le sedo la carabina al camarada Víctor, para que él mismo nos explique su estilo como hizo en el prólogo de la reedición de 2007 de su Pablo: con el filo de la hoja :

Pero el libro tiene, sin dudas, una vocación cinematográfica propia, porque continúa el estilo testimonial que inicié antes, en 1970, con Girón en la memoria. Esta manera de construir el testimonio se basa en la utilización de un recurso expresivo que el cine desarrolló intensa y creadoramente: el montaje. La historia, o lo que se cuenta, no es llevada por un narrador único, ni es descrita en tercera persona por el autor. Aquí se mezclan—se contraponen o complementan—materiales de diversa procedencia: entrevistas a personajes/testimoniantes (como los he llamado desde entonces), recortes de prensa, fotos, dibujos, poemas encontrados, textos de obras ya existentes…

A diferencia de Girón en la memoria, en Pablo: con el filo de la hoja no se intenta el retrato de un hecho, sino de un hombre, en primer lugar y de toda una generación, en segundo lugar. Tampoco se apela a obras de ficción con la misma asiduidad ni percibimos el contraste de discursos antagónicos con la misma frecuencia (con la misma fuerza) que en Girón en la memoria. Sin embargo, no podemos decir que esto sea una debilidad en Pablo: con el filo de la hoja, porque las obras de este tipo requieren los fragmentos que el propio texto demanda, y no los que se supone deberían llevar. Al final, lo importante es que la historia se entienda y que, sin faltar a la verdad,  la estructura funcione ininterrumpidamente, como ocurre en ambos casos.

En Pablo: con el filo de la hoja, los “personajes/testimoniantes” nos muestran un pasado distante de la épica convencional, pero cercano a nosotros mismos al punto de parecernos nuestro. De todos los ejemplos, prefiero poner el de Raúl Roa contando cómo se puso a «meditar» en el Presidio Modelo, por recomendación de un dizque místico, junto a Pablo, Juan Marinello y «otro más»:

Y comenzamos a concentrarnos y a decir: Queremos irnos, queremos irnos, queremos irnos. La noche comenzó a discurrir: media noche, madrugada, el alba. Y la mesa aquella ni siquiera tuvo un estremecimiento: nos quedamos clavados en el Presidio Modelo.

También encontramos en el libro joyas como una carta a Mañach, donde los chispazos desvergonzados del Pablo de la Torriente prosista llegan a puntos muy elevados de lucidez:

Ese Kant, ¡qué bicho más feo! Se explica uno la castidad tan cacareada de estos tipos. Incluye aquí al melenudo Schopenhauer. ¡Pero Kant, viejo! No he visto cosa igual. Ni Lon Chaney. Hay otros tipos, como Descartes, Espinosa y Leibnitz que no los entiende nadie. Y no vengas ahora haciéndote el sabio, que tampoco tú los entiendes. Juro por mi madre que a estos tipos no los entiende nadie.

Mención aparte merece la impresionante labor reporteril de Víctor Casaus, tanto en el documental como en el libro. Oriente, España, La Habana, Isla de Pinos. Lugar por lugar, documento por documento, persona por persona… Cada fuente se sucede en singular carrera de relevos con el propósito de mostrarnos todas las aristas de la vida del autor de Realengo 18, 105 días preso y La isla de los 500 asesinatos.

Por qué Pablo

Entre los pocos amigos que en el Pre compartían mi reciente compulsión, más que vocación, literaria, estaba uno que, cada vez que aparecía la oportunidad, compraba libros de (y sobre) Pablo de la Torriente Brau. Entonces me preguntaba yo: ¿Por qué Pablo? Era como si todo lo que quisiera saber, todo lo que necesitara saber, él lo encontrara en esos tomos misteriosos y ajenos.

En aquel entonces, lo único que yo sabía de Pablo de la Torriente Brau era que lo habían herido en la Tángana, que en el exilio había fundado una organización llamada ORCA y que se había ido a luchar a la Guerra Civil como miembro de las Brigadas Internacionales (En realidad como corresponsal de guerra, primero, y Comisario Político, después).

Luego conocí más sobre Pablo por una crónica de Ciro Bianchi. Pero la imagen total la fui conformando en los últimos meses, cuando me propuse leer con detenimiento aquellos tomos que, en algún momento, me resultaron tan misteriosos y ajenos.

Pero fueron el documental Pablo y el libro Pablo: con el filo de la hoja, los que, además de acercarme a la obra y la figura del Héroe de Majadahonda, respondieron la pregunta que desde el principio nos plantea Casaus en el mencionado prólogo y que también es la pregunta que yo me hice ante aquel amigo adolescente que no se llamaba Víctor pero que perfectamente pudo haberse llamado Víctor Casaus: ¿Por qué Pablo?

Hay obsesiones que nos duran toda la vida, y también preguntas que ya nacen como respuestas. Tal vez siempre estuvimos en presencia de una de ellas.

¿Por qué Pablo? Pues porque Pablo.

 

COMENTARIOS

COVIDIANAS

EL REGRESO DEL JOVEN PABLO

BIBLIOTECA PABLO

PABLO Y NOSOTROS

LA MEMORIA DE VUELTA

LA CARABINA DE AMBROSIO

PALABRA VIVA

CONVERSANDO EN TIEMPOS DE …

BRUJAS : PROYECTO CULTURAL FEMINISTA

PODCAST

https://www.spreaker.com/show/al-oido