CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

PABLO Y FRENTE ÚNICO

Por: Leonardo Depestre

14 de Junio de 2019

Por: Leonardo Depestre Catony

En el exilio político, alternativa forzosa de tantos revolucionarios cubanos desde el siglo XIX, se han escrito capítulos importantes de la historia patria. Ese exilio político ha tenido como más frecuente destino a Norteamérica y México.

Pablo de la Torriente Brau, quien nos ocupa, tiene 33 años cuando a finales de marzo de 1935, forzado por la situación política en Cuba donde la huelga general de la cual él ha sido uno de los organizadores ha fracasado, empieza a vivir su segundo exilio en Nueva York. Para seguir su derrotero posterior no existe mejor brújula que su abundante correspondencia. Y es ella quien nos revela que para Pablo, Nueva York no es solo frío, añoranza, agobio económico y enojo. Es también el escalón empinado que con perseverancia de hormiga escala tras la búsqueda de la unidad de las fuerzas revolucionarias en Cuba y el exilio, o lo que con exactitud él denomina la formación de un frente único, frecuentemente sucedido del calificativo antimperialista.

Al llegar a Norteamérica, Pablo recibe una curiosa advertencia (¡con advertencias nada menos que a él!): “…como un prudente aviso, me dijeron que aquí no podía hacer propaganda ninguna en contra del Gobierno de Cuba ‘porque este Gobierno era amigo de Batista’”.

El pretendido “consejo” le entra por un oído y le sale por el otro, tal cual decimos aquí, y junto a Raúl Roa, Gustavo Aldereguía y otros compañeros, funda el Club “José Martí” y la Organización Revolucionaria Cubana Antimperialista (ORCA), de la que es secretario general.

Al amigo fraterno Raúl Roa le resume el espíritu de aquellos momentos: “Estoy trabajando con entusiasmo, yo no sé hacerlo a medias, no me gusta el agua tibia”. Y de cuanto hace nos quedan pruebas, a través de su órgano de prensa, cuyo nombre, Frente Único,  refleja explícitamente su objetivo.

Frente Único es la palabra impresa de ORCA. La experiencia de Pablo como diarista, la creciente madurez de su pensamiento político y la certeza de la necesidad de divulgar el trabajo en favor de la revolución, las pone al servicio de una publicación cuyos ejemplares son hoy una rara avis bibliográfica hasta para los más especializados centros de documentación. Para facilitar el traslado y la circulación de Frente Único, su formato se reducía a escasos 14 x 11 centímetros, en papel muy fino y letra pequeña.

Aun tratándose de un periódico de realización muy modesta, la  impresión de Frente Único exige de Pablo y sus compañeros ingentes esfuerzos y coordinaciones de orden financiero. Bailes, conferencias y mítines entre los emigrados son ocasiones para recaudar dinero, pero los ingresos son magros y apenas cubren los gastos.

El primer número, fechado el 12 de octubre de 1935 –Año 1, No. 1, 2 cts, según se expresa en el cintillo superior debajo de la fecha y el nombre del órgano−, abre con un artículo sin firma, aunque casi seguramente de Pablo de la Torriente.  Desplegado a página completa y a una sola columna, aparece su título: “Toque de rebelión”, una apelación al recuerdo de la clarinada de Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua.

No es Pablo el único redactor de Frente Único, pero esté o no su firma en los trabajos, se descubre su impronta. Al respecto apunta: “Hemos acordado no firmar nada, porque las firmas de Raúl [Roa] y mía lo llenarían todo, prácticamente”.

Pablo estuvo consciente acerca del rol de la prensa revolucionaria, de la perfectibilidad de la obra, del daño del elogio desmedido y la adulación tímida. Prefirió la crítica y la asimiló con inteligencia, sin autosuficiencia ni desconfianza. Sabía que Frente Único podía ser escudo y arma a un tiempo en tanto cumpliera su objetivo y gozara del apoyo de muchos.

El segundo número está fechado el 27 de noviembre, en recordación del bárbaro fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina por el gobierno colonial español, en tanto el tercero ve la luz en el aniversario 82 de José Martí, el 28 de enero de 1936. El trabajo que da título a esta entrega, es “Para Cuba que sufre…”, y a partir de la frase martiana desarrolla una enérgica denuncia de la realidad cubana:

¡Para Cuba que sufre la opresión de un déspota de cartulina, cuadra y betún, la primera palabra!

¡Para Cuba que sufre la presidencia de un muñeco, títere de un títere, la primera palabra!

¡Para Cuba que sufre las garras de un buitre sanguinario del Norte, la primera palabra!

Frente Único nunca pudo establecer una frecuencia preestablecida. La precariedad económica de quienes ponían todo su empeño en su realización, lejos de atenuarse, se acentuaba. Por la correspondencia de Pablo seguimos paso a paso el dramático viacrucis a recorrer para la impresión de cada número. En carta a Raúl Roa del 14 de febrero de 1936, escribe:

Hemos hecho el esfuerzo del Club para ver de resolver de una manera definitiva el aspecto económico del periódico. Pero hemos fracasado. El último baile solo dio unos $60.00 de ganancias.

Si curioseamos un poco en nuestra historia, comprobaremos que todo movimiento político ha requerido de un órgano de prensa para la plasmación de su programa y la consecución de partidarios. Los mambises del siglo XIX hicieron El Cubano Libre, en los tiempos mismos de ORCA y Frente Único, la organización guiterista Joven Cuba tuvo un órgano de prensa; en los años 50, el movimiento insurreccional revolucionario contó con El Acusador; estos mencionados solo a manera de ejemplo, sin que la enumeración pretenda ser exhaustiva. Con su publicación, Frente Único dio continuidad a una práctica periodística —clandestina y riesgosa, por demás— que tiene antecedentes perdurables en la memoria y en la historia de Cuba.

COMENTARIOS

EN PREPARACION

 

Presentación del libro  El mundo después del coronavirus, de Arístides Hernández (ARES) y Félix López

Exposición Cuarentena, dibujos de humor sobre la Covid 19, ARES

Realización de mural colectivo coordinado por Eduardo Abela y Eduardo Roca Salazar (Choco) para el espacio Abre la Muralla

 

Nuevas propuestas